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FUERA DE CAMPO


And the Oscar goes to...

 ELISA FERRER

Ilustración: Luis Frutos

 

Desde niña, Penélope Cruz se sintió atraída por el mundo del arte, por el cine. Apenas tenía 14 años cuando debutó en el videoclip La fuerza del destino, de Mecano. Fue un año después, a los 15, al ver la película ¡Átame! de su admirado Pedro Almódovar, cuando su pasión por la interpretación se hizo más fuerte, cuando supo que debía ser actriz, a pesar de que fuera un oficio difícil, cargado de competencia, de egos, de incertidumbre. Su sueño: trabajar con el director manchego. Un sueño que, aunque con solo 18 años ya asistió a la gala de los Oscar por Belle Epoque, le parecía imposible.  

 

Javier Bardem creció rodeado de cómicos; nieto, hijo y hermano de actores, lleva la interpretación grabada en el ADN. Tenía solo cinco años cuando debutó en un pequeño papel en televisión junto a su madre, Pilar Bardem, en la serie El pícaro. Apenas estaba un minuto en escena, debía reírse cuando Fernán Gómez le apuntara con una pistola, pero se asustó, se puso a llorar, a quién le extraña, un niño de cinco años frente a un portento armado. "Es un actor dramático", dijo Fernán Gómez entre risas. Y sí, es un actor dramático, un actor cómico, un actor todoterreno capaz de enfrentarse a cualquier papel. Uno de los mejores intérpretes de su generación.

 

De sobra conocido es que los caminos de Penélope y Javier se cruzaron por vez primera en Jamón, jamón, de Bigas Luna, cuando ella tenía 18 años y él, 23. ¿Quién les iba a decir por aquel entonces que ganarían varios Goyas, una Copa Volpi, otros premios nacionales e internacionales, que iban a estar varias veces nominados a los Óscar, que iban a ganar uno a Mejor Actriz y Actor Secundarios? ¿Quién les iba a decir que iban a vivir la ilusión de estar nominados a la vez por el Óscar a Mejor Actriz y Actor Protagonistas? Penélope por Madres paralelas, de nuevo nominada por una película de Almódovar, como ya ocurrió con Volver. Javier Bardem por Being the Ricardos, de Aaron Sorkin, donde comparte protagonismo con Nicole Kidman.

 

Difícil imaginar que iban a vivir todo esto en 1992, cuando se estrenó la película de Bigas Luna; totalmente comprensible ahora, que sabemos que sus carreras son imparables, increíbles, meteóricas. Que Penélope, con 50 películas a sus espaldas, ha trabajado con directores como Olivier Assayas, Asghar Farhadi, Woody Allen, Rob Marshall o Cameron Crowe; que Javier con más de 50, ha brillado en repartos de Michael Mann, Ridley Scott, Denis Villeneuve o los hermanos Coen, entre tantísimos.

 

La pareja ha sido nominada en un año en que la Gala de los Óscar ha deslucido premios que ha considerado menores, a pesar de ser parte fundamental del engranaje del cine, y los ha entregado una hora antes de la ceremonia en el mismo Teatro Dolby de Los Ángeles, para luego meterlos con calzador en la gala televisiva. Premios como el de montaje, música original –para el que Alberto Iglesias era finalista por Madres paralelas–, maquillaje y peluquería, diseño de producción, sonido, cortometraje documental y de animación. Ha sido precisamente la categoría a Mejor Corto de Animación la que nos ha dado la gran alegría, porque el español Alberto Mielgo ha ganado el Óscar por el maravilloso The windshield wiper, un corto en el que él y su equipo han trabajado durante años para hacer una reflexión adulta y profunda sobre qué es el amor en los tiempos que vivimos.

 

Una ceremonia aburrida, sin gracia, en la que el Óscar a Mejor Película ha sido para Coda, de Sian Heder, y el de Mejor Dirección para Jean Campion por El poder del perro, que era la gran favorita. El Óscar a Mejor Actriz, a pesar de que en la última semana el nombre de Penélope resonaba con fuerza, ha recaído en Jessica Chastain por Los ojos de Tammy Faye, y el de Mejor Actor en Will Smith por El método Williams. Lamentablemente, Smith ha sido el protagonista de la noche después de golpear a Chris Rock; después de un discurso incómodo, cargado de la misma masculinidad tóxica que la del personaje por el que ha sido premiado. La misma que crítica con hondura la fantástica El poder del perro.

 

Una gala en la que Penélope y Javier se han quedado sin Óscar, pero no se han ido de vacío, sino con el orgullo de haber sido nominados una vez más. Con la felicidad de haber compartido la experiencia, de ser reconocidos por su trabajo, por su enorme talento.

 

           

           

           

            
                            
            
                

Elisa Ferrer (L'Alcúdia de Crespins, València, 1983) es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Valencia y diplomada en guion cinematográfico y televisivo por la ECAM. Obtuvo el Premio Tusquets en 2019 con su primera novela, 'Temporada de avispas'. También es autora (2014) de un ensayo sobre 'The Royal Tennenbaums', de Wes Anderson

        
       

       

       

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