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FUERA DE CAMPO


¿Y si...?

 ELISA FERRER

            

Ilustración: Luis Frutos

 

¿Os imagináis que Marlon Brando no hubiera ganado el Óscar en 1973 por El padrino, aquel año sonado en el que, en lugar de subir al escenario a recogerlo, agradecer el premio con palabras sentidas y salir a celebrar, lo rechazó a través de un discurso que leyó Sacheen Littlefeather, activista por los derechos de las personas nativas americanas, como protesta por el trato que recibía su gente? ¿Qué habría pasado si, en su lugar, hubiera ganado Peter O’Toole? ¿O Michael Caine? ¿O Lawrence Olivier? Sacheen Littlefeather se habría quedado sentada entre el público, el discurso arrugado en la mano, y esa acción de Marlon Brando para poner el foco en cómo la industria cinematográfica y televisiva maltrató durante años a los indios nativos americanos se habría diluido entre vestidos de gala, sonrisas fluorescentes, discursos eternos y fiestas de celebración que, al apagarse, llevarían a la gente de la industria a dormir con la conciencia intacta bajo la colina hollywoodiense, los indios trotando como malvados eternos en tantas películas de vaqueros injustas.

 

Quizá si Will Smith no hubiera ganado el Óscar en la última gala, una parte de la opinión pública habría fantaseado con la posibilidad de que se hubiera cambiado al ganador en directo. "La Academia castiga a Smith y le arrebata el Óscar en el último momento" —aunque todo el mundo sepa que las votaciones son previas, qué divertido es para algunos medios generar controversia—, quizá los memes que llenaron nuestros teléfonos habrían sido distintos, el humor y sus triples saltos mortales; y nos habríamos ahorrado el discurso mesiánico pronunciado por el actor, algo que, seguro, habrían agradecido nuestros oídos maltratados.

 

Si Javier Bardem no hubiera ganado el Oscar a mejor actor de reparto por No es país para viejos de los Coen, nos habríamos perdido esa dedicatoria apasionada, emocionante: "Mamá, esto es para ti. Esto es para tus abuelos, para tus padres, Rafael y Matilde. Esto es para los cómicos de España que han traído la dignidad y el orgullo a nuestro oficio. Esto es para España". Y la emoción con la que celebramos ese premio, como si fuera nuestro, se habría diluido en el salón de nuestras casas sin llegar a asomar nunca.

 

Con esta premisa, Miguel Ángel Oeste, director de la Semana de Cine de Melilla, nos invitó a varios autores a escribir un cuento en el que encendiéramos la luz en un universo paralelo, una realidad alternativa en la que aquella actriz o actor que ganó un Óscar en una de sus ediciones no consiguiera la estatuilla. En el libro que nace de esta propuesta, ¿Y si…?, hay historias protagonizadas por intérpretes hollywoodienses, claro, pero, en general, está lleno de historias pobladas por gente anónima, por personas alejadas de los focos, la alfombra roja, la estatuilla dorada, gente a la que el hecho de que en Hollywood el actor esperado no se alce con el Óscar termina por afectar a su rutina. Personas anónimas que han visto tantas veces en sus pantallas a esas actrices, a esos actores, que sienten que los conocen, que han compartido sobremesa, largas conversaciones, alegrías y quizá algunas penas.

 

Porque la fábrica de sueños que es el cine termina por contaminar otras realidades alejadas de los focos y las impregna de ficción. Por eso, esta recopilación de historias es una bonita manera de festejar a esos espectadores apasionados; una bonita manera de celebrar el séptimo arte en una semana en la que Melilla, que solo cuenta con unos cines, el Teatro Cine Perelló, tuvo la suerte de llenarse de eventos en los que disfrutar de todas esas películas que, de otro modo, no llegarían a las pantallas de la ciudad. Una semana en la que se homenajeó a las actrices Fiorella Faltoyano y Mercedes Sampietro, que se alzaron con el premio José Sacristán; y a Daniel Guzmán y Carolina Yuste, para quienes fue el premio Ciudad de Melilla. ¿Y si no hubieran sido ellas las premiadas? Seguro que la historia de esta XIV edición de la Semana del Cine de Melilla habría sido otra, pero la luz de esa realidad alternativa está apagada y nunca sabremos qué sorpresas esconde. 

           

           

                        

                

Elisa Ferrer (L'Alcúdia de Crespins, València, 1983) es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Valencia y diplomada en guion cinematográfico y televisivo por la ECAM. Obtuvo el Premio Tusquets en 2019 con su primera novela, 'Temporada de avispas'. También es autora (2014) de un ensayo sobre 'The Royal Tennenbaums', de Wes Anderson

       

       

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