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FUERA DE CAMPO


Cinco lobitos, o cómo ser madre, o cómo ser hija

 ELISA FERRER

Recuerdo que la primera vez que me incomodó el llanto de un niño fue en una ficción, cuando mi infancia aún no era tan lejana. Fue en un relato de Julio Cortázar en el que el protagonista, hospedado en un hotel de Montevideo, escuchaba llorar a un bebé a través de la puerta de la habitación de al lado y se despertaba y no podía conciliar el sueño. Recuerdo a bebés llorar en películas, un llanto desmadejado, corto, que demostraba la presencia del niño y quizá tenía algún peso, leve, en la trama. Recuerdo escuchar el llanto de un bebé en otras casas, en un vagón de tren, el llanto de un bebé en un avión lleno de gente incapaz de dormirse, o de dejar caer la cabeza en esa postura imposible para el cuello. Ese llanto que en algún momento se apaga, pero siempre es incómodo, a veces incomprensible, demasiado largo, aunque sea corto.

 

En Cinco lobitos, la fantástica ópera prima de Alauda Ruiz de Azúa, el llanto del bebé no desaparece al cerrar una puerta, al salir a la calle, al cambiar de habitación, se intensifica hasta incomodarnos, aguanta en plano y nos hace ver que hemos entrado en casa ajena, una casa a la que no hemos sido invitados, que invadimos la intimidad de una familia. Y ese llanto de la recién nacida nos angustia casi como le angustia a Amaia, la madre primeriza en la que se convierte Laia Costa en una interpretación vibrante, conmovedora, honesta, tan cargada de verdad que llega a inquietar ver cómo se desmorona ante una cámara que termina por desaparecer, porque mirar a la pantalla es como asomarse, por un momento, a la vida.

 

El novio de Amaia, el padre de la criatura, debe ausentarse por trabajo durante semanas, y ella, que ve cómo el tiempo ha dejado de pertenecerle, que ve cómo se le escapan entre los dedos proyectos profesionales que antes era capaz de emprender sin problema, que se ve desbordada y sola a cargo de la pequeña recién nacida, que se siente triste sin entender la causa, harta de todo y sobrepasada por la situación, decide mudarse temporalmente a casa de sus padres para que la ayuden. En la piel del padre se pone Ramón Barea en una actuación cercana, sensible, natural, tierna, mientras que a la madre la interpreta Susi Sánchez que, junto a Laia Costa, es lo mejor de la película, y está mayúscula como esa madre brusca, poco cariñosa, pero generosa, resolutiva, capaz de querer mucho, pero de hacerlo a su manera; personaje entrañable, humano, escrito con inteligencia y sensibilidad, que crece en intensidad y matices a medida que avanza el metraje.

 

Cinco lobitos es intimista, sincera y se construye a través de los detalles, de las emociones, de lo que no se dice, y con estos mimbres es capaz de radiografiar ese mecanismo tan humano como complejo que es la familia. Porque la primera incursión en el largometraje de la directora vasca es una película sobre la maternidad, sin romanticismos ni heroísmos, con las dificultades físicas, psicológicas, logísticas y emocionales que conlleva, con sus renuncias, sus alegrías. Pero no es solo una película sobre ser madre, es también y, sobre todo, una película sobre ser hija. Sobre volver al origen, entender a quienes te dieron la vida, pero ya desde el otro lado, desde la adultez, y comprender que los padres no son una extensión de nuestra existencia, que tienen una vida propia y esconden secretos y vivencias que desconocemos. Una película narrada con talento y ternura, con empatía y la mirada de quien sabe que la vida está hecha de pequeñas cosas y que saber mirar, saber narrar esas pequeñas cosas, es lo que las convierte en universales.

           

           

           

                        

                

Elisa Ferrer (L'Alcúdia de Crespins, València, 1983) es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Valencia y diplomada en guion cinematográfico y televisivo por la ECAM. Obtuvo el Premio Tusquets en 2019 con su primera novela, 'Temporada de avispas'. También es autora (2014) de un ensayo sobre 'The Royal Tennenbaums', de Wes Anderson

       

       

       

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