Noticias

05-02-2020

Luis San Narciso, el hombre que amaba a los actores y nunca quiso darse importancia

 

El director de ‘casting’ de Globomedia, referente internacional en el sector, sigue emocionándose cada vez que consigue ofrecer trabajo a los artistas que admira. Lo cuenta en ‘La elección invisible’, un cuaderno de conversaciones que publica la Universidad Carlos III de Madrid

 

 

FERNANDO NEIRA (@fneirad)

Reportaje gráfico: Asia Martín

[VÍDEO: Las declaraciones más significativas del encuentro]

Solo existe una persona que no le dé apenas importancia a la figura de Luis San Narciso en el cine español. Se llama Luis San Narciso. El director de casting, un asturiano de 61 años que se encuentra detrás de algunos de los títulos más importantes de nuestra industria audiovisual de las tres últimas décadas, acudió este 4 de febrero a la sede madrileña de la Fundación AISGE para la presentación del libro La elección invisible, el volumen que dos profesores de Ciencias Audiovisuales de la Universidad Carlos III, Casimiro Torreiro y Ana Mejón, han escrito a partir de horas y más horas de conversaciones con él. San Narciso era el protagonista indiscutible, de la tarde y del libro, pero acudió casi de incógnito y sin invitar “absolutamente a nadie”, porque siempre se sintió ajeno “a la parafernalia” y en circunstancias como la de este martes se notaba “queridísimo, pero acobardado”. Sus esfuerzos por pasar inadvertido, en todo caso, fueron baldíos. Cerca de un centenar de seguidores, muchos de ellos actores y actrices, dejaron pequeño el salón de exposiciones de la entidad e invirtieron su buena hora y media en recolectar consejos y saciar dudas o curiosidades de primera mano. 

 


Casimiro Torreiro, Luis San Narciso, Ana Mejón y Manuel Palacio, integrantes de la mesa

 

   ¿Cómo desarrollar ese instinto especial para descubrir intérpretes que apenas están dando sus primeros pasos en la profesión o para acertar con la opción más acertada a la hora de dar vida a un nuevo personaje? Ante todo, según San Narciso, desde el “amor más profundo” por el arte de la interpretación. “Cualquier actividad humanista y cultural es buena para renovar siempre tu formación”, admitió, “pero lo fundamental para este trabajo es conocer bien a los actores, ser consciente de que no son gente normal. Y no digo raros, sino maravillosos y especiales, porque trabajan con los sentimientos más profundos y se valen de ellos mismos como herramienta”. 

 

   Luis, segundo de seis hermanos de Mieres, acumula a estas alturas cerca de 80 títulos bajo su responsabilidad, desde películas de Gracia Querejeta, Almodóvar o Amenábar a las series desarrolladas por Globomedia a lo largo del último cuarto de siglo, con las que dio a conocer al mundo a recién llegados hoy tan ilustres como Javier Cámara, Carmen Machi, Blanca Suárez o Belén Rueda. Muchos artistas le admiran y casi todos anhelan que se fije en ellos, pero él insiste en restar importancia a su trabajo. “Hay quien tiende a verle como un genio con una varita”, se sonríe, entre divertido y avergonzado. “Un día, en mi despacho, un actor terminó confesándome: ‘Si eres un tipo normal, yo te imaginaba acariciando un gato o algo así…’. En la profesión tienden a atribuirnos un poder que no tenemos. La gente puede llegar a imaginarse que estoy dando 30 papeles todos los días, cuando la realidad es que desarrollamos entre cinco y 10 proyectos al año”.

 


Julia Gutiérrez Caba abraza a San Narciso en presencia de Paloma Juanes y Willy Arroyo

 

   No hubo pregunta entre los asistentes de la que San Narciso intentara escabullirse. Pilar Ordóñez, actriz de amplia trayectoria que hoy anda más inmersa en la faceta docente, le planteó sus desazones. “¿No se nos redescubre a los actores de toda la vida, solo a los chavales de entre 15 y 20 años? Tengo alumnos a los que les preparo de puta madre para las pruebas, pero a mí no me llaman”. El interpelado no se escurrió. “Lamentablemente, los personajes de 55 años hoy son poquísimos, y más aún en el caso de las mujeres. Hay un problema de literatura, de guiones”, aseguró. “Acabo de hacer Malaka [TVE], donde, salvo dos o tres casos, eran todos actores bastante desconocidos, pero además sucede que los productores no siempre te dejan innovar”. 

 

   Otra asistente muy ilustre, Julia Gutiérrez Caba, recordó a los más jóvenes que San Narciso dio sus primeros pasos como actor, incluso compartiendo con ella una representación teatral de Antonio Gala. “Luis es una persona buenísima desde que nació”, le ensalzó, “y su actitud con los artistas mayores no se me olvidará nunca. Él conoce a toda la profesión, y ese es un gran mérito, pero sus valores personales son aún mayores. Es bondadoso y educado siempre”. El interpelado se azoró con las alabanzas, pero avisó de que como actor “era malo”, una circunstancia que confiesa sin ambages en las páginas de La elección invisible. Encuentros con Luis San Narciso. E insistió en que la mayor de los Gutiérrez Caba “es la mejor” entre las actrices con las que ha tenido ocasión de trabajar. “La admiro muchísimo y no hay ninguna que la supere. Solo la he dado trabajo en dos producciones, pero, si solo por mí fuera, aparecería en todas”.

 


San Narciso firma un ejemplar de 'La elección invisible' a Emilio Gutiérrez Caba

   

   Tuvo palabras generosas para todos cuantos le rodean, empezando por los cuatro integrantes de su equipo de casting en Globomedia (“más jóvenes y talentosos que yo”) y por la inmensa mayoría de los artistas con los que ha colaborado a lo largo de su provechosa trayectoria. “He trabajado a gusto con el 98 por ciento de los profesionales con los que he coincidido”, calculó. “También con Almodóvar; por más que tenga fama de complicado, he hecho cuatro o cinco películas sin ningún problema con él. Y con Amenábar, con el que me entiendo mejor. En síntesis, me gustan las historias pequeñas, de perdedores, de personajes. Cuando ha sucedido eso, me he sentido muy feliz desde el primer día”.

 

   Entre los proyectos que mayor felicidad le ha supuesto destacó expresamente Vis a vis, la serie sobre una prisión para mujeres que debutó en Antena 3 y acabó gozando de popularidad internacional a través de Fox. San Narciso alabó el “apasionante” proyecto original de Álex Pina, hoy exitosísimo director ejecutivo de La casa de papel, y recordó las largas conversaciones con él en torno a los personajes. “En la primera versión había personajes eslavos, sudamericanos o árabes, pero, por ejemplo, ninguna gitana. Yo había visto en la tele las declaraciones de una reclusa de esa etnia que había sido compañera de prisión de Isabel Pantoja, y pensé que las series globales se enriquecen con los personajes más nuestros, más propios. Por eso también se incorporó a Ana Marzoa en el papel de una narcotraficante gallega”. El director de casting recordó a sus oyentes que las series estadounidenses siempre dispondrán de mejores recursos económicos, por lo que la gran batalla que han de plantar las españolas es la “autenticidad” de sus protagonistas. Y deslizó que Maggie Civantos logró el papel principal de Vis a vis “pese a que la cadena presionó hasta el último momento” para colocar a otra actriz en su lugar.

 


Los hermanos Gutiérrez Caba y Paloma Juanes, entre el público


Uno de los actores que participó en el coloquio

 

   Todos los asistentes pudieron llevarse bajo el brazo un ejemplar de La elección invisible. Encuentros con Luis San Narciso, que la Universidad Carlos III edita de manera gratuita dentro de sus Cuadernos Tecmerin (por Televisión, cine, memoria, representación e industria). El director de la colección, el profesor Manuel Palacio, bromeó sobre la circunstancia de que este volumen haga el número 13 de la serie, “con lo mal que llevan las supersticiones en los círculos artísticos”. Mirito Torreiro, coautor de la obra y firma cinematográfica durante décadas en las páginas de El País, resumió: “He sido crítico de cine y no regalo los epítetos, Luis San Narciso es un grande”.

Contenidos Relacionados

www.aisge.es :: 2020