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14-10-2020


Delibes (en el centro) charla con Juan Diego y Alfredo Landa durante su visita a la filmación de 'Los santos inocentes'


Miguel Delibes


Un monumento de papel y celuloide


ALOÑA FERNÁNDEZ

El 17 de octubre de 1920 nacía en Valladolid uno de nuestros escritores más importantes, Miguel Delibes, cuya extensa bibliografía incluye una veintena de novelas, además de ensayos, relatos, libros de viaje… Su literatura no ha pasado desapercibida para el audiovisual, y el cine ya ha convertido en imágenes 10 de sus títulos.

 

   Pero el vínculo del autor castellano con la gran pantalla es anterior a las adaptaciones de sus obras. Antes de comenzar su carrera literaria se dedicó al periodismo, oficio en el que sus primeros encargos fueron precisamente críticas de cine que publicó El Norte de Castilla. Y luego se ocuparía de la revisión literaria del doblaje de Doctor Zhivago, que se estrenó en España allá por 1965.



Un fotograma de 'El camino'


   Para ese entonces, Ana Mariscal había dirigido la adaptación de una de sus novelas más conocidas: El camino. Delibes participó en la película revisando los diálogos. En aquella experiencia cinematográfica el proceso creativo le pareció algo lento y descubrió con sorpresa que el argumento no se rodaba linealmente, “sino segmentado, ajeno a toda lógica, filmando antes la muerte de un niño que sus travesuras”.

 

   La segunda adaptación llegaría en 1976, año en que Mi idolatrado hijo Sisí (1953) aterrizaba en las salas bajo el título Retrato de familia. El largometraje contó en su reparto con Amparo Soler Leal, Antonio Ferrandis y Mónica Randall. El aclamado escritor descubrió que “la imagen puede incurrir en el guion sin traicionar la letra, puesto que la imagen es muda y la cámara se filtra entre las palabras como el sol a través de un cristal”.



Lolo García, el epicentro de 'La guerra de papá'


   En 1977 fue el turno de uno de sus libros llevados al cine con mayor rapidez, ya que entre la publicación de El príncipe destronado y el rodaje de la popular La guerra de papá transcurrieron cuatro años. Con Antonio Mercero en la dirección, el protagonista era el niño Lolo García, que llamaba la atención de sus padres con travesuras porque sentía celos de su hermana. Delibes destacó sobre todo “el admirable quehacer de Mercero”, que dio “apariencia lúdica a lo que, una vez montado, habría de tener una apariencia muy seria”.

 

   En 1984 el literato tuvo ocasión de “constatar la sobriedad y maestría de Camus como director” y la “ductilidad y buen hacer de Paco Rabal y Alfredo Landa en dos papeles dificilísimos”. Fue en el rodaje de Los santos inocentesDelibes comparó el trabajo de los tres con el de Mercero: “Si difícil es hacer que juegue un niño pareciendo que trabaja, no lo es menos que un adulto trabaje dando la impresión de que juega”. En su opinión, esa es la “única manera de crear la atmósfera adecuada para que el tema propuesto funcione, convenza y conmueva al espectador”.



Paco Rabal en la piel de Cayo


   Dos años después volvería a coincidir con Paco Rabal en la cinta El disputado voto del señor Cayo, en la que el actor interpretaba al aldeano al que hace referencia el título. Delibes no estaba muy convencido de su elección como protagonista porque creía que la fama del genio murciano eclipsaría la humildad del personaje. Y su labor resultó tan sobresaliente que el escritor le dedicó una columna en ABC. “A través de sus pupilas es como llega al espectador. (…) Con lo que Rabal comunica el apego a la tierra del señor Cayo, su humanidad profunda, su orgullo, su soledad, es con los ojos, en los primeros planos de los que tan frecuentemente echa mano el director. (…) Se trata de una mirada polivalente, la mirada de un gran actor de primeros planos, o lo que es lo mismo, de un gran actor cinematográfico.

 

   En 1988 Antonio Mercero se encargó de nuevo de plasmar en imágenes las páginas de Delibes, esta vez las de El tesoro, publicadas tres años antes. Con Álvaro de Luna, Ana Álvarez y José Coronado a la cabeza del elenco, el director rechazó en principio el proyecto por no considerarlo idóneo para una versión cinematográfica. Cambió de parecer gracias a la adaptación de Horacio Valcárcel, y como era habitual, el equipo recibió la visita del literato durante la filmación. 



Delibes (en el centro de la imagen) visita el rodaje de 'El tesoro'


   Para poder ver en el cine el debut del autor vallisoletano, La sombra del ciprés es alargada, los espectadores debieron esperar hasta 1990. Habían pasado más de cuatro décadas desde su salida de la imprenta. Luis Alcoriza adaptó y dirigió aquella historia que en 1947 ganó el Premio Nadal y que ante la cámara tripularon Emilio Gutiérrez Caba y Fiorella Faltoyano. Especial vínculo tiene con las letras de Delibes el cineasta burgalés Antonio Giménez Rico, quien consagró tres de las 18 películas de su filmografía a títulos del escritor. El último fue Las ratas, cuya versión en largometraje se estrenó en 1997.

 

   Con su novela postrera, El hereje, alcanzaría Delibes el Premio Nacional de Literatura en 1998. Durante largo tiempo se habló de su salto a las salas, pero la lista de adaptaciones la cierra hasta ahora Diario de un jubilado. Publicada en 1995, Rafael Azcona escribió a partir de esa novela un guion que cobraría vida en 1998 con el nuevo título Una pareja perfecta. Francesc Betriu dirigió a Antonio Resines y José Sazatornil en los papeles principales, acompañados por Kiti Mánver o Chus Lampreave.



Los protagonistas de 'Una pareja perfecta'


   Quienes mejor conocen la obra de Delibes no dudan en señalar que el lenguaje cinematográfico ejerció gran influencia en su estilo narrativo gracias a su afición al séptimo arte. De ahí que sus novelas fuesen ideales para su traslación a la pantalla. Según palabras suyas, las adaptaciones consisten en “contar la misma historia mediante un instrumento distinto. La calidad literaria se sustituiría en el cine por la calidad plástica, cosa que no siempre sucede, pero es a lo que se aspira”.

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