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05-02-2019


Así se hace 

Ciudadano Carrasco


TNT inicia su plan de producción en España. El canal se adentra en los sombríos vericuetos de la política con la comedia ‘Vota Juan’, donde vemos como ministro de Agricultura a Javier Cámara, quien aspira a la presidencia del gobierno con tretas incalificables


Javier Cámara y María Pujalte, en pleno rodaje de una escena

 

NURIA DUFOUR (@nuriadufcon)

Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha (@enriquecidoncha)

En una época en que la política y sus laberínticos subsuelos copan más que nunca espacios televisivos de éxito, las series parecen haber decidido no quedarse al margen. La corrupción instalada en nuestra sociedad durante las últimas décadas, los sobornos y las componendas de todo tipo se convierten cada día más en materia prima para una ficción que difícilmente le ganará la partida a la realidad.


   La producción seriada en España apenas se había acercado a esas tramas políticas que tan buenos resultados vienen dando a las teleseries extranjeras. Títulos como House of cards, Borgen, El ala oeste de la Casa BlancaMadame Secretary forman parte del espectro audiovisual. Aquí pueden enumerarse el programa catalán de humor Polònia o las series de finales de los noventa Señor Alcalde Moncloa, ¿dígame?, y más recientemente la aplaudida Crematorio o la disparatada comedia Cuerpo de élite. Pero en pocas ocasiones más la cámara ha buceado en los muy pantanosos terrenos de la corrupción.


   A la cada vez más abundante oferta de producciones se suman a comienzos de año dos nuevos proyectos. Uno tiene la política como eje central de las tramas y se titula Secretos de Estado (Telecinco). El otro acaba de ver la luz. Se trata de Vota Juan (TNT), ha llamado la atención por su campaña publicitaria (que se mofaba de los cuatro principales líderes políticos españoles sin dejar entrever en qué consistía el anuncio)  y se apoya en la figura concreta de un político.


Últimos retoques al vestuario del "político Carrasco" antes de empezar con la acción

   

   Es la segunda vez que el canal temático de pago se mete de lleno en la ficción española, después de haberlo hecho en 2010 con Todas las mujeres, siguiendo así un plan de producción que forma parte de una estrategia internacional: “Apostamos, además de por grandes producciones globales, por contenidos más locales y cercanos al espectador”, apuntan sus responsables. TNT se embarca en esta segunda aventura junto a la productora 100 Balas, perteneciente al grupo Mediapro. 


   Vota Juan cuenta en clave de humor desternillante, aunque a veces también oscuro y dramático, la vida cotidiana de Juan Carrasco (Javier Cámara), exalcalde de Logroño y actual ministro de Agricultura de un partido imaginario. Se presenta a unas primarias para optar a la candidatura a la presidencia del gobierno. En esa carrera hacia lo más alto le acompañan un asesor adulador y trepa (Adam Jezierski) y dos mujeres: la responsable de prensa (María Pujalte) y la de gabinete (Nuria Mencía). Ambas camuflan como pueden las constantes meteduras de pata de su jefe, desnortado tanto por su afán de protagonismo como por su desmedida ambición. Pero ello está reñido con su mediocridad e inseguridades. 


   La serie no se fija en un ejemplo concreto a la hora de crear tanto el personaje central como las situaciones. Algunas son, según cuentan, “de vergüenza ajena”. Carrasco es un hombre próximo a los 50 años que, como la mayoría de los políticos de su generación, se ve superado por las redes sociales. Y como tantos, simula ser un hacha en su manejo. 

 

  “No tuvimos ningún referente. La actualidad política española y la de fuera iba a pasar por encima de la ficción. Es imposible superar lo que vamos viendo cada día”, piensa Javier Cámara. Su compañera Nuria Mencía (Carmen en la pantalla) añade con un punto de perplejidad: “Llegamos a la serie con un presidente y la terminaremos con otro. Lo que está pasando parece un chiste”.  

 


Joaquín Climent

 

Capítulos de media hora

Vota Juan consta de ocho episodios de 30 minutos de duración, desarrollados a partir de una idea original de los guionistas Diego San José (Ocho apellidos vascosFe de etarras) y Juan Cavestany (Vergüenza), cuyo rodaje se prolongó desde junio hasta agosto. Un equipo de 60 profesionales trabajó durante seis semanas en diferentes localizaciones naturales de la Comunidad de Madrid.


   Entre ellas figura la Facultad de Ingeniería Agronómica de la Universidad Complutense, en la que se han recreado las dependencias del Ministerio de Agricultura, centro principal de la ficción al concentrar el grueso de las secuencias interiores. Se han convertido sus grandes espacios de sobria decoración en los despachos del ministro y de su equipo, así como en las salas de reuniones y prensa, uno de los decorados en los que presuponemos que se vivirán momentos rocambolescos.


   Javier Cámara regresa con esta serie a la ficción nacional desde que protagonizara Los Quién en 2011. En las respuestas que nos concedió entre secuencias afirmaba que aún estaba en pleno descubrimiento de su personaje. Se trata del primer político al que da vida. “A Juan solo le interesan la notoriedad y las apariencias. Vive en una huida constante. Se escapa de sí mismo, aunque no tengo claro que sepa hacia dónde está yendo, pero huye hacia delante. Y en su camino se llevará a quien sea”.


   Cámara aparece en prácticamente todas las secuencias. Apenas nos hemos sentado a hablar y desde dirección ya reclaman su presencia en el set. El riojano graba entre cuatro y cinco escenas diarias que equivalen a ocho minutos de emisión. Suman siete páginas de guion con mucho texto. “No paramos un momento. Vamos muy pillados de tiempo. No hay ni una sola escena de transición”, nos explica. Y continuamos la charla mientras caminamos hacia el solemne despacho del ministro, donde ya está todo listo para que Javier y María Pujalte completen la toma.

 

David Serrano

 

Un mes de ensayos

Los actores tuvieron un mes de ensayos, algo atípico en las series, pero fundamental para que la grabación fluya. Incluso conocieron con antelación seis de los ocho guiones y algunos de los lugares donde posteriormente se grabarían las acciones. Ese privilegio fue posible, como cuenta Cámara, gracias a la generosidad de mucha gente, pues los ensayos no se cobran. Al menos en televisión. “Cuando comenzamos la lectura descubrimos con los directores –David Serrano y Víctor García León– que había cosas que se ponían en pie solas y otras que había que trabajar más”. 


   Serrano ensaya todo aquello en lo que trabaja. Hasta ahora lo había hecho en cine y teatro. Realizador de Días de fútbol y guionista de El otro lado de la cama, dos de las 10 comedias españolas más taquilleras, concibe los ensayos como un contexto donde poder ser creativo y construir cosas interesantes. “Es donde los personajes cobran entidad, donde encuentran las relaciones que se establecen entre ellos. Al set se llega a solucionar, no a buscar, pues la búsqueda está en los ensayos”. 


   En su debut en televisión Serrano codirige con otro cineasta, Víctor García León (Vete de míSelfie), pero lo hacen de manera independiente. Él rubrica las primeras cuatro entregas y García León hace lo mismo con las siguientes. “Rápido nos pusimos de acuerdo en cómo plantear visualmente la serie porque los dos teníamos la misma idea”. Sobre esta primera experiencia televisiva, el autor de las aplaudidas adaptaciones teatrales Billy Elliot (aquí ejerció también de director) y West Side Story dice que aprende mucho, aunque reconoce que anduvo algo despistado los primeros días. Habla de la intensidad en los rodajes tanto en cine como en televisión, y al compararlos con el teatro, este se le antoja más liviano. Aunque parezca mentira. “Un día de rodaje es infinitamente más cansado que cualquier jornada en el musical Billy Elliot”, apunta, “donde trabajo con más de 60 actores”.



El director ofrece las últimas instrucciones a su pareja de actores principales


  Nuria Mencía subraya la importancia de ensayar porque, cuando llegan las prisas en la grabación, “tocas botón rojo, tocas botón verde, y todo aquello que hiciste se aparece ante ti”.


   Por el contrario, Adam Jezierski se frustra y sufre en los ensayos, pues encuentra la manera de abordar el personaje a base de equivocarse “muchas veces”, la manera de abordar el personaje. “De pronto se me enciende una lucecita y ya sé que lo que estoy haciendo se acerca bastante a lo que quiero”.

 

Guiones brillantes     

Existe la creencia de que en la comedia existe un ambiente más propicio para la improvisación. Pero no es así, según opina María Pujalte, que concluye su jornada. Repite otra vez junto a Cámara tras PeriodistasSiete Vidas Los Quién, donde interpretaba a su exmujer. El tema de la improvisación le parece peliagudo a la actriz: “Esa idea de que tú llegas al set y mejoras el texto con el arte que te caracteriza no es así, sobre todo cuando los guiones están tan bien escritos como estos. Y en comedia, que es puro ritmo, menos. Hemos improvisado en los ensayos, pero una vez funciona, se fija y se hace de esa manera”.   


   Define a Macarena Lombardo como una mujer con ambición política, leal a Juan Carrasco, en cuyo equipo lleva muchos años. Primero como jefa de prensa y ahora como directora de Comunicación del Ministerio. En la construcción de su personaje, Pujalte no tiró de referentes visuales, sino de la realidad, sobre todo por tratarse de alguien a quien solo se le ve en su ámbito laboral. “Me he informado con profesionales sobre lo que implica ser directora de Comunicación de un político”.  


   Nuria Mencía habla de su Carmen, la jefa de gabinete, como una mujer misteriosa a la que conoce poco a poco. “Me gusta no saber por dónde puede tirar”, asegura. La relación que Carmen mantiene con Juan Carrasco está, como su propia vida, en transformación. Todos los personajes están en conflicto con lo que piensan o les motiva, eso de lo que querrían haber sido y no son. “Carmen es una tía que ha estudiado siempre para trabajar en la política. Se ha formado en el partido con Juan, al que siempre ha idolatrado. Cree en unos ideales, pero la realidad le descubre toda la porquería propia de ese mundillo”, continúa. En su condición de actriz, lo que más le gusta de Vota Juan es que habla de las personas que hay detrás de los personajes sin entrar a juzgarlos: “No se valora si son buenos o malos. Todos somos de muchos colores”.

  

 La última cuerda de este afinado cuarteto, Víctor (Adam Jezierski), el joven secretario personal del ministro, se suma a sus compañeros a la hora de alabar la calidad de los guiones. “Los mejores que he defendido en mi vida”, sentencia sin titubear. El actor de origen polaco reconoce disfrutar mucho en Vota Juan. Como intérprete y como espectador. “Hacemos un tipo de comedia en la que se juega con los silencios, con lo incómodo, lo violento. Para todos es algo relativamente nuevo, ya que en España no hay comedias de este estilo”. 

 

  Además de Diego San José y Juan Cavestany, los autores de la idea original, el equipo de guionistas lo completan Daniel Castro y Tom Fernández. El plantel destaca de ellos un humor radical que divierte mucho. “Más que en llegar a las masas, estamos centrados en hacer un producto de calidad, que es más complicado”. Lo dice Jezierski, un “enfermo” de las audiencias hasta hace poco. Pero en esta ocasión cree que no estará pegado al móvil para conocer cuanto antes el temido dato que arroje el audímetro.  

 


Adam Jezierski


Nuria Mencía

Nuevas pantallas


“Netflix, HBO, Amazon o Fox saben que en España hay nivel técnico y artístico. Somos un buenísimo caldo de cultivo para que pasen cosas”, anota sin dudar el internacional Javier Cámara. Sabe de lo que habla: ya participó con un personaje de continuidad en la tercera temporada de Narcos (Netflix) y en The Young Pope (HBO), la primera serie del director italiano Paolo Sorrentino, en cuya segunda tanda será de nuevo el cardenal Gutiérrez.


   “Ahora se están dando más posibilidades para los actores. Existe una especie de efervescencia”, sentencia. ¿Y a qué se debe ello? A que “las cadenas generalistas se están poniendo las pilas porque saben que sus productos se verán en muchos más lugares a través de estas plataformas. Se están recuperando de los cajones proyectos que eran impensables hace poco tiempo. Los creativos empiezan a tener mayor libertad. TNT no ha puesto ni un pero a los guiones de Vota Juan. Y eso que hay diálogos con los que nos sorprendemos. Decimos: ‘¡Dios, nos están dejando hacer esto!’. Resulta muy gratificante ver la apuesta por este tipo de proyectos. Ojalá cunda el ejemplo de series como esta”. Ojalá.

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