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Tú no eres especial, lo somos todos

 

 

 

MIGUEL ÁNGEL OESTE

     

            

Ilustración: Luis Frutos

 

Uno. Si dejamos a un lado gustos o discusiones, desde hace unos años, tanto en las plataformas como en las cadenas generalistas, hemos tenido series españolas inspiradas en las que merece la pena poner el foco. Una de ellas es Tú no eres especial, la serie de Netflix creada por Estíbaliz Burgaleta, a la que conocimos en aquella otra serie naturalista, SKAM España, que venía heredada de Noruega.

 

Dos. Ya aquella serie era un reflejo de los adolescentes, que se centraba en un grupo de amigas y en su círculo, para explorar sus relaciones y sentimientos. Tú no eres especial tiene otro tono, pero un eje similar, en cuanto que toma la adolescencia como ese periodo desconcertante de descubrimiento y, también, como esa etapa de retos y dudas, una especie de viaje emocional para cualquier chico o chica tan emocionante como intenso.

 

Es un territorio fértil en ficciones. Acaso porque es el ciclo vital más determinante. ¿Quién no recuerda su adolescencia con una mezcla de fascinación y distancia?

 

Tres. Tú no eres especial es un soplo de aire que nos conquista con un estilo dinámico, moviéndose con la libertad desprejuiciada de la adolescencia y el carisma de su protagonista, Amaia, una chica de dieciséis años de Barcelona a la que la vida le da un vuelco al trasladarse con su madre y su hermana a un pequeño pueblo de Navarra. Si la adolescencia ya es una fase complicada, una montaña rusa emocional, un cambio tan brusco fomenta aún más esa sensación. De hecho, la serie refleja el baile de ser adolescente entre la incertidumbre, el conocimiento de uno mismo y las cosas nuevas que de un modo u otro impactan en ellos. Sin olvidar, claro, el choque entre jóvenes y adultos, pues aunque suene tópico (acaso porque los tópicos son verdad) las acciones de los adolescentes pueden resultar incomprensibles y hasta extrañas para sus progenitores.

 

Cuatro. A Amaia le da vida con un carisma magnético Dèlia Brufau (quienes hayan visto la serie Las del hockey o la película La voluntaria la conocerán). La intérprete tiene un poder de atracción indiscutible y traslada con sus acciones los límites de lo desconocido y apasionante de esa etapa asombrosa que representa la adolescencia. Pero es que todo el reparto juvenil es efervescente: Óskar de la Fuente, Ainara Pérez, Jaime Wang o Gabriel Guevara. Tal vez es uno de los elementos más característicos de la serie, el desparpajo, atractivo y originalidad de estos jóvenes.

 

Cinco. Además, el hecho de introducir lo fantástico en lo fronterizo con el naturalismo y cómo mezcla paisaje y paisanaje hace que Tú no eres especial vuele libre como un hechizo/amarre lanzado por Amaia, la adolescente que descubre que su abuela era alguien muy especial en ese pueblo. Y aunque esto no es una crítica de la serie, solo una aproximación personal, como si nos hiciéramos amigos de estos jóvenes, el gran acierto de Estíbaliz Burgaleta, o uno de ellos, es la búsqueda de la sencillez para transmitir lo complejo y el revoltijo de emociones que se da entre los personajes. Esa simplicidad funciona como un escáner de las relaciones.

 

Seis. Un torbellino de imágenes y sensaciones nos golpean y hacen de algún modo pensar en el joven que alguna vez fuimos, mientras se nos cuela alguna sonrisa. Y es que la médula de nuestra vida está en las relaciones humanas y nunca es tan intensa como en la adolescencia, ese periodo en el que todos de alguna manera aspiramos a ser eternos y especiales. De ahí que Tú no eres especial sea una de las visiones seriales más placenteras de este tiempo, simplemente porque formula posibilidades para que nos reconforte con el que somos y alguna vez fuimos.

                    
                                                Licenciado en Historia y Comunicación, Miguel Ángel Oeste (Málaga, 1972) es autor de las novelas Bobby Logan (Zut, 2011), Far Leys (Zut, 2014), Arena (Tusquets Editores, 2020), que obtuvo el Premio Memorial Silverio Cañada en 2021, y Vengo de ese miedo (Tusquets Editores, 2022). También le asiste experiencia en el ámbito de la literatura infantil y juvenil con los títulos Carlota quiere leer (Anaya, 2020) y Sofía, la hormiga sin antenas   (Anaya, 2022). Forma parte del Comité de Dirección de cine del  Festival  de Málaga y es director de la Semana de Cine de Melilla.                         
            
               
                                
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