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21-05-2020

Tras la pista de María Forteza

 

De cómo en el confinamiento Filmoteca Española descubrió a una pionera del cine español, realizadora de un bello film en los albores del cine sonoro

 



CARLOS REVIRIEGO

Nadie puede acceder a los fondos de Filmoteca Española desde que se decretó el estado de alarma. En su Centro de Conservación y Restauración están a buen resguardo casi 25.000 títulos de nuestro cine, desde el mudo a nuestros días (incluyendo largos, cortos y series), muchos de ellos esperando su turno para ser catalogados, descubiertos o reevaluados y, en el mejor de los casos, restaurados. Una tarea ingente. En la víspera de la cuarentena, varios trabajadores de la arcadia del cine español pudieron sacar del edificio diversos archivos con las últimas digitalizaciones de nitratos que se han venido realizando en el organismo en los últimos meses, como parte de su ordinaria lucha contra la erosión que ejerce el tiempo sobre materiales tan frágiles, de principios del siglo XX. En sus casas, pensaron, podrían seguir explorando esas viejas películas en busca de nuevos hallazgos. Dado que la mayor parte de la actividad de Filmoteca Española se ha visto frenada por la pandemia, al menos podrían concentrarse en todos los terabytes de imágenes que se llevaron a sus hogares (horas y horas de películas; algunas sin forma, otras acabadas, parte de ellas sin origen conocido) con el fin también de mostrarlos en Doré en Casa, su programación online.

 

A los pocos días, alguien detectó un error en la catalogación que se había realizado en 1982 de un nitrato donado por el hermano de un conocido productor. En la base de datos figuraba, bajo el título Mallorca, un film mudo de ocho minutos, coloreado por filtros, dirigido en 1926 por Francisco Aguiló Torrandell. Saltaron las alarmas cuando el visionado del título demostró que la película ni es muda ni tiene colores, pero sobre todo, que la dirección no correspondía al hombre que hizo El secreto de la Pedriza (1926), sino, según revelan los créditos, a una mujer llamada María Forteza. Se trataba de un registro documental realmente estilizado, con voz en off, realizado con muy buen gusto, de un recorrido por la isla balear “inspirado en la estética de la música” de Isaac Albéniz. No era un documental turístico al uso. El punto de vista, la narrativa sumergida, los tiros de cámara, la composición de los planos (con abundancia de reencuadres), el modo en que, en virtud de su montaje, música e imagen conjugaban armoniosamente… Todo hacía pensar que detrás de la cámara hubo alguien que sabía lo que estaba haciendo, que entendía los mecanismos del lenguaje cinematográfico y una sensibilidad especial para capturar la belleza de la isla y sus gentes.

 

 



Lo cierto es que la película había entrado en el protocolo de digitalización de los nitratos más antiguos y se había escaneado pocos días antes del inicio del confinamiento. El destino se encargó de que un archivo del film se hallara en uno de los discos duros sacados a última hora del edificio. Por supuesto, la gran cuestión a la que se enfrentaron en Filmoteca a partir de entonces –varios de sus trabajadores, entre los que me incluyo, se fueron compartiendo el archivo– fue resolver el enigma de quién fue María Forteza, pero también poder datar exactamente el año en que se rodó. Aunque en la diversa documentación consultada no se encontró ningún registro, anotación, noticia o pista sobre la película encontrada (por supuesto, tampoco nada sobre su estreno, si lo tuvo), la primera hipótesis, basada sobre todo en la técnica de grabación de sonido –realizada con el Sistema Sonoro Úbeda, desarrollado al parecer por el productor del film, Ramón Úbeda–, es que se había rodado entre 1932 y 1934. ¡Atención! Quizá se trataba de la primera película sonora dirigida por una mujer, crédito que desde hace décadas ostenta Rosario Pi, directora del largometraje El gato montés (1935), mientras que la primera película sonora española, El misterio de la Puerta del Sol, es de 1930.

 

La historia de gran parte del cine español –y de todos los cines– es una historia espectral, mutante, que con cada nuevo descubrimiento se vuelve porosa a la reescritura o la alteración. Ese podía ser el caso con Mallorca, si bien la investigación, realizada en condiciones precarias y sin acceso a los materiales originales, todavía debía completarse. Se trabajaba sobre una hipótesis. Tras casi un mes de pesquisas confinadas, y sin que aún pudiera ofrecerse nada concluyente respecto a la identidad de María Forteza o el año de rodaje del film, el 5 de mayo Filmoteca decidió compartir la película con el público de Doré en Casa en su canal de Vimeo, donde cada cuatro días se sube un título que sustituye al anterior, tratando de mantener el espíritu de la sala Doré. “Creemos que nuestra obligación como archivo fílmico es poner a disposición de la ciudadanía los avances en la investigación de nuestros propios archivos”, afirmaba el director de la institución, Josetxo Cerdán, en la “hoja de sala” interactiva escrita al efecto. Una vez que el film entró en contacto con el público, y sus propios escrutinios, la investigación entró en una segunda fase… Y así algunas respuestas fueron reveladas.

 



 

Para sorpresa de los implicados, la repercusión fue enorme. Sobre todo en la propia isla balear, cuyos diarios locales se fueron haciendo eco de la noticia en sus portadas durante varios días, a medida que iban completándose datos del rompecabezas. El hallazgo acabó ocupando titulares y espacios televisivos y radiofónicos también en la prensa internacional: The GuardianEuronewsThe World Las investigaciones realizadas por dos mujeres durante los días que la película estuvo en streaming –que se ampliaron a ocho debido a su repercusión– fueron claves en los avances de la investigación. La periodista Laura Jurado, de la web Industrias Culturales, identificó a María Forteza. En una pesquisa a alta velocidad, en apenas unos días localizó a algunos de sus descendientes y confirmó la verdadera identidad de la directora. Su nombre de nacimiento, María Mercè Forteza; actividad conocida, cupletista y artista de variedades, que en los años veinte y treinta se labró cierta fama en la isla, actuando en la Plaza de Toros y el Teatro Victoria, entre otros escenarios de Palma de Mallorca, bajo el nombre Mari-Mercè. En un número de 1926, el semanario local Arte y valor le dedicó su portada. Junto a su fotografía puede leerse: “Bella y genial artista del couplé y reina de las saetas que cautiva a los públicos por su arte y simpatía personal”. Llegó a ser telonera de Amália Rodrigues y falleció en 1960 en Palma. Y un dato más, crucial para la investigación: entre finales de los años veinte y principios de los treinta contrajo matrimonio con el productor Ramón Úbeda.

 

La escena en la que se ven las leonas del Passeig del Born con la inscripción 'Arriba España'

Resuelto el misterio de la identidad, quedaba por resolver la fecha exacta de rodaje, al menos el año. Algunos datos aportados unos días después por la historiadora de arte Magda Rubí abrían la posibilidad de que el film sea posterior a 1935, en cuyo caso habría que descartar la tesis de que María Foteza sea la primera mujer del cine español en dirigir una película sonora, incluso bajo el topicazo de que “era la mujer del productor”, argumento esgrimido por un historiador con interés en agriar el descubrimiento. En una de las imágenes de Mallorca se percibe una inscripción en los pedestales de las leonas del Passeig del Born. Aunque la ampliación del fotograma (en digital) no permite leer lo que pone, unas fotografías de la época que muestran esos pedestales con más detalle desvelan lo que allí estaba escrito: “Arriba España”. Sostiene Rubí: “Algunos defienden que podrían ser anteriores a la Guerra Civil porque el grito ya existía, mientras que otros especialistas en la historia política de este período en Mallorca sostienen que es difícil que una inscripción de estas características pudiese haber sido hecha de esta forma con anterioridad a la guerra”. Por otra parte, también queda por determinar a qué fecha pueden pertenecer los uniformes militares de unos viandantes que aparecen cruzando el plano, para lo cual Filmoteca Española ha consultado a especialistas del Museo del Ejército. Hay imágenes de distinta calidad, lo que también hace pensar que su filmación pueda pertenecer a años distintos, como una película hecha a lo largo del tiempo. Nada es todavía concluyente. El misterio sigue vivo.

 

 

La tercera fase de la investigación arrancará cuando se reanude el trabajo en el Centro de Conservación y Restauración y, por tanto, se pueda tener acceso directo al material original de Mallorca. Es posible que un examen técnico de su bobina de 35mm de nitrato arroje más datos sobre la fecha de rodaje. Está por ver. Probablemente se llevará a cabo una restauración antes de que el film se estrene en el Cine Doré. Por lo pronto, a la historia del cine español se puede ya sumar el nombre de María Forteza a la breve lista de pioneras formada por Ana Mariscal, Rosario Pi, Margarita Alexandre, Cecilia Bartolomé y Josefina Molina, entre otras.

 

Las teorías feministas de la historiografía vienen advirtiendo desde hace décadas lo que esta apasionante investigación, aún en marcha, ha puesto claramente de manifiesto: las mujeres han sido borradas de la historia. En el caso de María Forteza, la supresión fue de hecho literal, pues ni siquiera fue registrada como tal en una primera (y errónea) catalogación de la película hace 40 años. Hoy el error se ha subsanado. Y la historia de nuestro cine se ha reescrito. ¿Cuántas mujeres cineastas quedan todavía por revelar? Los archivos no engañan, solo hay que saber interpretarlos. Sus nombres están grabados en celuloide.

 

Carlos Reviriego es periodista y crítico de cine, y Director Adjunto de Filmoteca Española

 

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