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El anecdotario de Javier Ocaña

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¡Qué éxito el de aquella película!

 

Eloy de la Iglesia se adelanta al 23-F

 

El siempre controvertido cineasta vasco urdió un triángulo amoroso entre Amparo Muñoz, Simón Andreu y Manuel Torres que levantó ampollas por el evidente parecido entre el político de la ficción y Adolfo Suárez

JAVIER OCAÑA

(@ocanajavier)

Meses antes de la tentativa de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, Eloy de la Iglesia preparaba una película en cierto modo premonitoria: La mujer del ministro, thriller político con un punto de erotismo, y una conspiración militar para acabar con la democracia en una de sus tramas. Cuando se estrenó en el mes de agosto, Tejero estaba ya en la cárcel y el presidente era Leopoldo Calvo-Sotelo. Mientras, en su interior, los temas expuestos no podían ser todos más polémicos: la controversia de las centrales nucleares, tanto en lo ideológico como en lo económico; el terrorismo de ETA y del GRAPO, y también el de grupos de extrema derecha salidos de las cloacas del estado, como el ficticio Batallón Patriótico Antiseparatista que tanto recuerda al real Batallón Vasco Español; y en plena amenaza de golpes de estado, las conspiraciones militares para acabar con la democracia.

 

Lo de De la Iglesia, acompañado de Gonzalo Goicoechea, su guionista de referencia, iba más allá de la valentía. Osado y espontáneo, comercial y siempre transgresor, el director vasco no se cortó lo más mínimo porque junto a sus protagonistas (uno de los ministros, su esposa y el amante de esta) presentaba también a un claro trasunto de Adolfo Suárez como presidente, que hablaba en el mismo tono, arrastrando las "eses", e incluso con dobles afirmaciones, "te puedo asegurar y te aseguro", al estilo de aquel histórico latiguillo del expresidente de UCD: "Puedo prometer y prometo".

 

La carátula de la película, en su edición VHS (fuente: Filmaffinity)

 

Los aspectos sexuales, tan queridos por su director, están muy presentes en una película protagonizada por Amparo Muñoz, Manuel Torres (el amante de la señora del mandatario) y Simón Andreu (el ministro). Y lo más curioso es que en su estreno molestó mucho más la caricatura de Suárez que los aspectos realmente más polémicos, como la corrupción o la insinuación de la guerra sucia contra el terrorismo. En principio alejada de su cine quinqui, La mujer del ministro tiene, sin embargo, un par de apuntes en aquella línea de trabajo que es posible que haya quedado como la esencial en su carrera: la presencia en el reparto de El Pirri, habitual de su cine sobre el lumpen, y la banda sonora con canciones de Manzanita. La película llevó a las salas a 465.000 personas.

 

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