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El anecdotario de Javier Ocaña

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¡Qué éxito el de aquella pelí­cula!


Una desencantada y grotesca comedia marital de Nieves Conde

 

José Luis López Vázquez y Analí­a Gadé eran marido y mujer, pero a la vez putero y prostituta, en la ácida y reinvidicable 'La revolución matrimonial', de 1974

JAVIER OCAí‘A (@ocanajavier)

José Antonio Nieves Conde ha pasado a la historia del cine español como el director de Surcos (1950) y Los peces rojos (1955). Sin embargo, además de esas dos obras maestras, su filmografí­a tiene distintos jalones que reivindicar. En esa misma década de los cincuenta, la mejor de su carrera, también dirigió las excelentes Balarrasa, Todos somos necesarios y El inquilino. Y a pesar de que en los años sesenta y setenta su cine fue languideciendo entre la aparición del Nuevo Cine Español y el olvido de una parte de los grandes directores de los cincuenta, hay otro tí­tulo de enorme interés y no demasiado conocido: La revolución matrimonial, del año 1974.

 



 

Producida por José Frade, la pelí­cula está escrita por el propio Nieves Conde junto a nada menos que Rafael Azcona, partiendo de un argumento del dramaturgo Antonio Martí­nez Ballesteros, especialista en teatro experimental, que aportaba visiones crí­ticas de la sociedad de su tiempo asentadas en el absurdo, la ausencia de realismo, la alegorí­a y el esperpento. Y por ahí­ se debe empezar a situar La revolución matrimonial, la historia de un matrimonio derruido por el hastí­o y el tedio, que sin embargo resurge cuando el marido descubre que su mujer tiene una doble vida como prostituta, y se convierte en su cliente habitual.

 

José Luis López Vázquez y Analí­a Gadé interpretan a los dos protagonistas, y han de pasar en su actuación desde lo más grotesco de las secuencias en las que son prostituta y cliente, al tono desencantado y amargado de las secuencias en el hogar. Deben ser dos personas distintas, aunque sin dejar de ser ellos mismos.

 

La pelí­cula, que en principio estaba destinada para que la dirigiera Eloy de la Iglesia, se convirtió con un millón de espectadores en el gran éxito de la última parte de la carrera de Nieves Conde. Una feroz disección de la familia española de la época y de la mentira de ciertos matrimonios, creada por dos grandes nombres de nuestro cine como Nieves Conde y Azcona, tan lejos el uno del otro en cuanto a ideario y estilo, pero tan conjuntados en una obra extraña, atrevida y estimulante en muchos sentidos.

 

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