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03-02-2021

#LeerSientaDeCine

‘Cluny Brown’, una comedia deliciosa

sobre la movilidad social

La divertida novela de Margery Sharp que Ernst Lubitsch llevó a la gran pantalla en 1946 con Jennifer Jones y Charles Boyer

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

¿Puede la sobrina de un fontanero ir a tomar el té al Ritz? Esta inocente pregunta, que hoy obtendría una rápida y afirmativa respuesta en cualquier país de nuestro entorno, formulada en otro tiempo y en según qué salones, podía dar lugar a un agrio debate o un gran revuelo. A fin de cuentas, implicaba meter el dedo directamente en la llaga de la movilidad social, un asunto delicado en los años treinta en sociedades rígidas y clasistas como la británica (y no solo).


Es en aquella Inglaterra inmediatamente anterior a la Segunda Guerra Mundial donde se desarrolla Cluny Brown, una encantadora novela de enredo, romántica y satírica a partes iguales, que Ernst Lubitsch llevó a la gran pantalla en 1946, dos años después de su publicación. La deliciosa El pecado de Cluny Brown, última película dirigida íntegramente por el genio germano-estadounidense, estaba interpretada en sus papeles principales por Charles Boyer, Jennifer Jones y Peter Lawford. Un cartel de lujo.


El libro que le sirvió al autor de Ser o no ser como punto de partida, tan estupendo como nada pretencioso, lleva la firma de la aguda escritora inglesa Margery Sharp (1905-1991). Muy célebre por sus ingeniosas y elegantes comedias, en las que criticaba las arraigadas costumbres y las buenas (e hipócritas) maneras de su país, vio adaptados al cine algunos de sus títulos. Tales fueron los casos de la serie infantil de Los rescatadores, que hizo suya Walt Disney, o de Britannia Mews y The Nutmeg Tree, que Hollywood popularizó en los cuarenta.


Como ocurrió con tantos narradores que gozaron de gran popularidad entre los lectores españoles de aquellos años (¿quién se acuerda hoy de Pearl S. Buck, Nobel de literatura en 1938?) sobre Sharp cayó también el manto del olvido. Se ha atrevido ahora a devolverla a la actualidad la pequeña editorial gijonesa Hoja de Lata, igual que ya hizo antes con otra abandonada y muy recomendable escritora nuestra que acabó su vida en el exilio mexicano: Luisa Carnés.


Cluny Brown es una desconcertante e inquieta veinteañera londinense a la que le cuesta ocupar el lugar que, a ojos de la sociedad (y de su tío Arnold Porrit, con el que vive desde que quedó huérfana), le corresponde. Ella preferiría estar allí donde le fuera mejor, no donde todo el mundo se empeña en colocarla. Su pecado, según le repiten una y otra vez, es no saber ponerse en su sitio. Y ponerse en su sitio era, precisamente, la base de toda vida ordenada y racional.


¿Cómo es que no podemos hacer ni la mitad de las cosas que deseamos en esta vida?, se preguntará en un momento, condenada a ejercer de doncella en la mansión de una familia acomodada que había vivido épocas más boyantes. Rebelde y decidida por naturaleza, aunque no le acompañaran la belleza o una gran inteligencia, encuentra una respuesta dolorosa: “Las gentes no se atreven nunca a hacer las cosas que quieren, y tampoco dejan a los demás”. A ella, sin ir más lejos, le encantaría tener un perro. Pero, obviamente, la conveniencia de los señores estará siempre por encima de la de los criados.


A medida que se va complicando la vida de Cluny Brown también lo va haciendo la de cada uno de los personajes que se van sumando a la historia, que acaba convertida en un pintoresco hervidero de pasiones, malentendidos y tinglados amorosos (con final feliz, como no podía ser de otra manera). Una comedia de altos vuelos con grandes dosis de humor irónico, sentimental e inteligente que pone al descubierto la celebérrima flema británica.


‘Cluny Brown’. (Hoja de Lata Editorial, 2020). 280 páginas. 19,90 euros.

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