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Un viaje al corazón del mal
Santiago Díaz amplía la saga del subinspector gitano Jotadé con una nueva entrega, ‘El amo’, que lleva al límite a su protagonista
ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)
Santiago Díaz (Madrid, 1971) es por derecho propio uno de los grandes referentes de la novela negra en nuestro país, y cada nueva entrega no hace otra cosa que confirmarlo. Todo, gracias a sus extraordinarias habilidades para armar historias adictivas, repletas de acción y movimiento, con una trama central que se ramifica y complica a medida que el lector va avanzando en unas páginas que no puede abandonar porque se sentirá enganchado desde el mismo momento en que aparece un cadáver, lo que sucede en las primeras líneas. A partir de ahí solo queda zambullirse y seguir los pasos de los investigadores en busca de la resolución del caso.
Tras la trilogía dedicada a la inspectora Indira Ramos, que se cerró con el suicidio de esta, Díaz rescató a su equipo de policías, casi una familia, y concedió el protagonismo al subinspector de etnia gitana Jotadé Cortés, con el que ha iniciado una nueva saga que alcanza aquí su segundo título. Tras Jotadé, ahora llega El amo. Y junto a él vuelven a escena viejos conocidos: el inspector Iván Moreno, la oficial Verónica Arganza, la expolicía Lucía Navarro (ahora terapeuta en un centro de internamiento de menores), el agente Melero o el inspector Pedro Osborne.
Justo al final de la novela que inauguraba la nueva serie se nos descubría que Osborne –al que Jotadé llama con muy mala leche Bertín– mantiene secuestrada en su propia casa, en una celda insonorizada y de difícil acceso, a una joven a la que encerró cuando solo tenía 12 años y a la que viola sistemáticamente. Esa muchacha, ahora con 16, aparece estrangulada en una marquesina de autobuses, algunas semanas después de haber dado a luz a un bebé del que no se tienen noticias: un modus operandi que se ha repetido a lo largo de los años y con varias muchachas desaparecidas. Así que estamos ante un asesino en serie. Y aunque se sabe que el criminal solo puede ser quien las ha retenido contra su voluntad, de lo que se trata es de encontrar todas las pruebas que lo incriminen.
La historia personal y familiar de Pedro Osborne, no exenta de dramatismo, conduce el hilo argumental del libro, que también da paso a las aventuras paralelas de cada uno de los personajes. Y Santiago Díaz, experimentadísimo guionista de cine y televisión, recurre a una fórmula que le funciona muy bien para mantener el pulso narrativo y la tensión emocional: capítulos muy cortos (en El amo se contabilizan cien), que son como escenas breves de una serie o película, con profusión de diálogos, escasas descripciones, pinceladas de romanticismo y una violencia incontenible. Éxito garantizado.
Jotadé es un personaje de trazo gordo, nada que ver con los modales elegantes de Sherlock Holmes o Hércules Poirot, el sarcasmo de Endeavour Morse o las dotes deductivas y compasivas de Claude Maigret. Pero resulta entrañable y, a pesar de ser malhablado, algo violento, hortera como pocos y siempre predispuesto a meterse en todos los charcos, tiene muy buen corazón y es sumamente generoso en la entrega y la dedicación a su profesión y a su gente. Así que no es de extrañar que el lector le tome cariño y comprenda y aplauda sus particulares métodos detectivescos y su tendencia a recurrir al mamporro en cuanto tiene ocasión.
De atmósfera noir y cargada de silencios y secretos, El amo propone un viaje al corazón de las tinieblas del ser humano, de un Mal encarnado en quien debería representar precisamente lo contrario: el inspector Osborne. Así que el autor reflexiona sobre el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal, se pregunta si es posible llevar una vida socialmente correcta y ser, a un mismo tiempo, el hombre más abyecto o si la maldad y la crueldad son hereditarias o una consecuencia natural de la socialización.
‘El amo’ (Alfaguara, marzo de 2026). 392 páginas, 20,90 euros (eBook, 10,99 euros)




