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30-07-2026

#LeerSientaDeCine

 

Diluirse en el otro para encontrar la liberación

 

‘El beso de la mujer araña’, la popular novela del desaparecido escritor argentino Manuel Puig, conoce una nueva versión cinematográfica, esta vez en clave musical, con Jennifer López y Diego Luna en sus papeles principales

 

 

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

El pasado mes de mayo, los cines españoles proyectaron la adaptación cinematográfica de la novela más popular del desaparecido escritor argentino Manuel Puig (Buenos Aires, 1932 – Cuernavaca, México, 1990), El beso de la mujer araña, publicada originalmente en 1976. Se trataba de una versión en clave musical, fechada en 2025, dirigida por Bill Condon y protagonizada por Jennifer López, Diego Luna y Tonatiuh Elizarraraz. En el recuerdo de los cinéfilos, de todos modos, pervive el filme que realizara Héctor Babenco en 1985 y que contó con las magníficas interpretaciones de Raúl Juliá y William Hurt, que recibió por ese papel protagonista el Óscar a Mejor Actor.


El autor hace coincidir en la misma celda de una prisión bonaerense, a mediados de los setenta, a un homosexual (Luis Alberto Molina, condenado por corrupción de menores) y a un revolucionario, Valentín Arregui Paz, recluido por sus actividades políticas. Son dos personajes en apariencia opuestos, sin nada que ver entre ellos, pero obligados a soportarse y compartir el día a día en un reducido espacio en el que es imposible refugiarse en el pudor.


Poco a poco, la distancia que los separaba va contra pronóstico acortándose. Mucha culpa de ese acercamiento la tiene el propio Molina –o Molinita, como lo acaba llamando Valentín–, que, como una Sherezade moderna, va tejiendo una delicada tela de araña en la que atrapa al dogmático militante. Los hilos que emplea para llevar a su terreno al otro y, al mismo tiempo, huir de la opresiva y agobiante realidad de la cárcel, son las películas que cada noche rememora, como hacía la esposa del sultán Shariar para evitar que la ejecutaran.


A medida que pasan los días, el teatral (y teatrero) Molina va sacando a Valentín de su ensimismamiento y de la abstracción política hasta hacerlo aterrizar lejos de la teoría. Entonces, quien creía en la inmolación personal por una causa superior, por alcanzar la revolución social, empieza a dudar del sentido y el destino de la vida que ha llevado hasta ese momento. Ha sacrificado su individualidad. Ha renunciado a personas a las que amaba. Ha pensado en el bien colectivo sin mirar por sí mismo. Y ahora aflora el miedo a la muerte, que es un sentimiento contrarrevolucionario. ¿De verdad ha merecido la pena tanta privación?


Las fechas transcurren con esa lentitud desesperante de quien se ve privado de la libertad. La intimidad entre los dos va en aumento. Y así hasta llegar al sexo, que, si bien pudo ser una necesidad física en un primer momento, hace crecer el afecto y finalmente el amor entre los dos. Y todo ello sin perder la dignidad, como temía el propio Valentín, tan pudoroso. En las confidencias que se hacen y en esos encuentros, cargados de sensibilidad (y, aunque parezca imposible, felicidad), es como si cada uno renunciara a parte de su personalidad en favor del otro. Como si se diluyeran hasta formar un solo ser.


En ese proceso, en el que la vulnerabilidad propia se convierte en arma poderosa y no en debilidad, ambos terminarán encontrando la liberación. Eso sí, con suerte final muy dispar.


Manuel Puig, cuya producción literaria incluyó títulos como La traición de Rita Hayworth (con el que se dio a conocer), Boquitas pintadas, The Buenos Aires Affaire, Pubis angelical o Maldición eterna a quien lea estas páginas, recurre también aquí al habla cotidiana y la cultura de masas, con el cine o la música popular (boleros, tangos) en el epicentro del relato. No hay necesidad de descripciones, porque a través de los diálogos que mantienen los dos protagonistas se adivina todo, se intuye lo que está ocurriendo y se descubre el pasado de cada cual. Tampoco hace falta saber cómo es físicamente cada uno de ellos ni la celda que ocupan. El protagonismo es exclusivo de ellos dos, de estos dos individuos marginales. Aunque en algún momento se dé cabida al director de la prisión o a documentos oficiales (sentencia judicial o informes policiales), son ellos dos quienes encarnan esta bellísima historia de amor.


‘El beso de la mujer araña’ (Seix Barral, abril de 2022). 328 páginas, 19,00 euros (eBook, 10,95 euros)




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