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14-10-2021

#LeerSientaDeCine


Distintas manera de amar (y no son pocas)


El actor salmantino Carlos González Luengo reincide con su segunda novela, ‘Invierno de ciudad’, en el mundo de la diversidad y los afectos

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

El trabajo de intérprete está siempre sujeto a incertidumbres, como tantas veces ha atestiguado la Fundación AISGE a través de las sucesivas entregas del Estudio sociolaboral del colectivo de actores y bailarines en España. Puede atestiguarlo, como tantos otros, Carlos González Luengo, un salmantino que hace un tiempo decidió cambiar su Béjar natal por Madrid en busca de una oportunidad sobre el escenario o detrás de las cámaras. Mientras sostiene esa lucha diaria en platós y sobre las tablas, da rienda suelta a una creatividad literaria no menos desbordante que la que demuestra cuando se mete en la piel de otros.


Hace tres años debutó en la narrativa con Verano de ciudad, una novela LGTBI que cuenta la historia de tres amigos, Álex, Álvaro y Ariadna, que se enfrentan a los diferentes tipos de relaciones en el caluroso verano madrileño. Ahora regresa con Invierno de ciudad, en la que las andanzas amorosas de estos inseparables colegas se entrelazan y desanudan durante la estación fría de la capital española. Las terrazas y las camisetas son sustituidas por los chaquetones y las discotecas.


¿Alguna época del año es ideal para encontrar el amor? ¿Este nos limita o nos expande? Ellos, que son jóvenes, buscan las respuestas viviendo a tope, sin inhibiciones, porque Eros es caprichoso y le es dado aparecer en cualquier lugar y en cualquier persona, sea heterosexual, bisexual, homosexual o practicante del poliamor. “El príncipe azul ya no es de Disney, ahora te lo puedes encontrar por la calle de la mano de otro príncipe azul, casado con una princesa o con otro príncipe, pero con permiso para follar contigo, o te lo puedes encontrar vestido de Blancanieves en una discoteca”. Las parejas, como en su día las conocieron nuestros padres y abuelos, ya hace tiempo que no existen, viene a decirnos Carlos Luengo por boca de sus personajes. A la modernidad líquida, de la que hablaba Zygmunt Bauman, no se le escapa nada.


Y a ellos, por su propia juventud, no les está permitido dejar pasar ningún tren. Así que se lanzan a devorar el presente con intensidad, sin mirar hacia un mañana en el que no confían o al que temen por la propia incertidumbre que conlleva. A fin de cuentas, en Madrid es más fácil cruzarte con tu media naranja que encontrar el  piso ideal.


Se dice que es la época de las relaciones abiertas y se suceden los cambios permanentes de pareja, pero también surgen los conflictos. La insatisfacción provoca desengaños, desavenencias. Algunas rupturas resultan dramáticas y dolorosas. Otras son buenas, necesarias: inevitables. Aunque al final queda la impresión de que todos y todas andamos buscando a alguien por quien preocuparnos y que se interese por nosotros. Lo de menos son las formas. Estas son, y nunca mejor dicho, meros formalismos.


Este Invierno de ciudad será catalogado, como su antecesor, de literatura LGTBI. Pero también acabará entre los títulos que aluden o han convertido la pandemia de coronavirus en protagonista. Ese momento en que la vida se quedó en pausa aunque el tiempo siguió corriendo. Y de la misma forma que esos meses fueron una prueba para Álvaro, Ariadna y Álex, de la que salieron fortalecidos, parece que Carlos Luengo también ha salido reafirmado, rotundamente convencido de que lo que le espera a partir de ahora es lo más parecido al éxito. Lo tiene merecido.   


‘Invierno de ciudad’ (Editorial Soldesol, junio de 2021). 250 páginas




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