twitter instagram facebook
Versión imprimir
09-09-2021

#LeerSientaDeCine


Nadie dijo que fuera fácil triunfar en Hollywood


Aguilar y Cabrerizo rememoran las aventuras y desventuras de la internacional Conchita Montenegro en la meca del cine en los años 30

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

Triunfar en Hollywood no ha debido ser nunca nada fácil. Buena prueba de ello es que la lista de actores y actrices españoles que han conseguido poner una pica en la meca del cine en el último siglo es exigua. Dos intérpretes femeninas abrieron el camino al resto allá por los años treinta, cuando las películas dejaban atrás el periodo mudo e imágenes y sonido comenzaban a ir de la mano. Ellas fueron Rosita Díaz Gimeno y Conchita Montenegro, ambas olvidadísimas. Aunque esta última ha tenido la suerte de que este libro rescate ahora su memoria y también sus aventuras y desventuras en un tiempo en crisis, salpicado por guerras y crisis económicas.


Los siempre inquietos Felipe Cabrerizo y Santiago Aguilar son los responsables de la recuperación de quien conoció un éxito más relativo que absoluto en el universo cinematográfico. Una mujer que aparecería en pantalla junto a estrellas como Leslie Howard, Charles Boyer o Buster Keaton y que desplegó su esquiva belleza, su distante elegancia y su arrollador exotismo por los escenarios y salas de medio mundo.


Ambos autores han aprovechado el mayor tirón de Conchita –nacida María Concepción Andrés Picado en el San Sebastián de 1911– para meter en el lote a sus hermanas Justa (1907), que está en el origen del doblaje en España, y a Juanita (1913), la pequeña de la saga, que conoció la popularidad junto a Conchita. De hecho ambas, siendo apenas unas niñas (debutaron en el Romea en 1926), pasearon su travieso arte sobre las tablas formando el dúo de baile Dresnas de Montenegro.


El resultado es Las Montenegro, una triple biografía o, por mejor decirlo, una biografía facetada en tres caracteres totalmente diferentes, aunque lógicamente acabe sobresaliendo la mediana de la saga. Escrita con rigor documental y la suficiente amenidad como para que por momentos nos parezca una novela de acción, va reconstruyendo las trayectorias vitales y profesionales de las Montenegro sin perder nunca de vista el contexto histórico o las circunstancias que rodearon cada uno de sus hitos personales. Se zambullen en las fuentes y, en no pocos casos, las discuten para rescatar la verdad de datos y  hechos a veces apócrifos, desdibujados por el paso del tiempo o tergiversados por los intereses de unos y otros.  


Tras dos películas en España en 1928, Sortilegio y Rosa de Madrid, y una en Francia, La mujer y el pelele (1929), nos encontramos a Conchita y a su hermana Justa embarcadas para Estados Unidos en 1930. Allí espera a la primera, una jovencita de cara moderna, pómulos marcados y seductora mirada, un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer y un puñado de películas, muchas de ellas perdidas para siempre: ¡De frente, marchen!, Sevilla de mis amores, Su última noche, La España de los americanos, En cada puerto un amor…. Y a partir de ahí se suceden otros contratos cinematográficos, fiascos (el más notable quizá el de Caravana), producciones menores, idilios (con Leslie Howard o con el brasileño Raul Roulien, con el que se casaría en 1935 y del que acabaría separándose) y la vuelta a Europa en 1937.


Al frenesí de los años estadounidenses suceden los de un continente que se aboca irremediablemente a la guerra. Algunos rodajes en la Francia frentepopulista y en la Italia fascista dan paso, en 1940, a su regreso a España y su reintegración al cine patrio. Esta vuelta al redil, este acto de contrición con aquella carpetovetónica “Nueva España” salida de la Guerra Civil se concreta en cinco cintas -Rojo y negro, Boda en el infierno, Aventura, Ídolos y Lola Montes- con las que se despide en 1944 del glamur y la fascinación de las cámaras, los estudios, los estrenos y las alfombras rojas. Vendrán luego 63 años de absoluto alejamiento de los focos, hasta su muerte en 2007. Antes han fallecido Juanita (1985) y Justa (2000).


Queda la sensación, tras deleitarse con esta entretenida triple biografía, de que Conchita nunca alcanzó, a pesar de la mucha popularidad de que disfrutó en algunos momentos puntuales, el fulgor de aquellos modelos en que se miró y a los que aspiró, como Marlene Dietrich o, sobre todo, Greta Garbo.



‘Las Montenegro’ (Bala Perdida Editorial, marzo de 2021). 352 páginas. 21,00 euros




Versión imprimir

Contenidos Relacionados