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01-09-2021

#LeerSientaDeCine


Lucía Puenzo pone el dedo en la llaga de la marginalidad infantil


La escritora y directora argentina radiografía en ‘Los invisibles’ la situación de los niños de la calle, obligados a delinquir y vivir en el lado más oculto de la sociedad

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

Por mucho que vivamos tiempos de abundancia informativa y masiva exposición individual a raíz de la omnipresencia en nuestras vidas de las redes sociales, no todo cuanto sucede está a la vista. Existen colectivos que parecen no existir a ojos de la mayoría. Ciudadanos que reclaman ocasionalmente la atención y exigen salir de la marginalidad a la que los hemos condenado para hacerse visibles de una vez por todas.


Cualquiera de nosotros podría dar el nombre de alguno de esos grupos sociales que transitan de forma habitual por la invisibilidad. Y no hace falta remitirnos a lejanos países o circunscribirlos a lugares anclados en el subdesarrollo. Están ahí, cerca de nosotros. Solo hace falta un poco de voluntad para sostenerles la mirada, tenderles la mano y darles voz.


Así lo ha hecho la escritora y realizadora Lucía Puenzo (Buenos Aires, 1976), cuyos trabajos literarios y cinematográficos acostumbran a meter el dedo en la herida, a escaldar las conciencias acomodadas. La última novela de la hija de Luis Puenzo (La historia oficial) lleva por título, precisamente, Los invisibles y se adentra en la miseria y la marginalidad infantiles de la capital argentina. Pero la acción –no echemos balones fuera– podría desarrollarse en cualquier rincón de nuestras grandes urbes.


Asistimos aquí a la historia de tres chicos de la calle. De dos adolescentes (Ismael y la Enana) y un niño de tan solo seis años (Ajo), hermano de esta, entrenados con paciencia y sin atisbo de escrúpulos para que entren en lujosas mansiones a desvalijarlas, siempre con la connivencia de los guardas de seguridad y la policía. Son menores que están condenados a actuar desde la invisibilidad, aunque sean observados siempre por adultos desalmados. Seres que a nadie importan, salvo a sí mismos, y que corren el riesgo de desaparecer para siempre, sin que nadie los eche de menos, en caso de que no cumplan con lo estipulado o se tuerzan los planes delictivos.


Aunque quisieran huir, como en algún momento se les pasa por la cabeza, no pueden hacerlo. Están marcados a fuego, como los esclavos negros en las plantaciones de algodón. El mundo exterior se ha convertido para ellos en algo irreal. No les está permitido escapar de un destino que llevan tatuado desde el mismo día de su nacimiento. Chicos a los que han robado la infancia, pero que siguen siendo niños y que, como tales, poseen sueños que cumplir: ser actores de teatro, como Ismael; o conocer el mar, como el más chiquito de todos, Ajo. Y jugar, y divertirse, y recibir cariño.


En este relato ellos son los protagonistas, los que de verdad importan. Un trío sobre el que se coloca toda la atención y en torno a cuya realidad de violencia y pobreza la autora reclama la mirada de los lectores. El libro no esquiva ni dulcifica la bestialidad ni la brutalidad que esconden esos escenarios y situaciones que sobre los que Lucía Puenzo ha querido seguir indagando. Un mundo al que nunca le ha vuelto la vista.


Porque Los invisibles nació hace muchos años como un corto de fin de carrera y luego fue un cuento para acabar convertido ahora en novela. Su proceso creativo se ha desarrollado esta vez de forma inversa al de otros proyectos suyos: sus largometrajes El niño pez y Wakolda fueron adaptaciones de libros homónimos.


A pesar de la dureza de la narración, del desasosiego que produce, resultan conmovedores los gestos de amor, solidaridad y ternura de sus tres protagonistas. Actos esquivos, casi prohibidos, capaces de estremecernos y despertar hacia ellos sentimientos de generosidad y no solo de reproche o desconfianza. Cuando no respuestas violentas.


¿Es posible revertir la situación de los sentenciados? ¿Hay algún resquicio por el que pueda colarse la esperanza? Pensemos que sí.



‘Los invisibles’ (Tusquets Editores, mayo de 2021). 208 páginas. 18,00 euros




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