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26-03-2026

#LeerSientaDeCine

 

El ambiente teatral neoyorquino de los cuarenta, según Helen McCloy

 

La editorial Hoja de Lata continúa la recuperación de la brillante escritora estadounidense de suspense psicológico, con un relato, ‘Muerte en escena’, protagonizado por su personaje más popular, el doctor Basil Willing

 

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

En tiempos de sequía creativa, lo más habitual es recurrir a los clásicos como fórmula para garantizar el éxito o, al menos, apuntarse una favorable o condescendiente respuesta de los espectadores. Lo hemos visto –los ejemplos son numerosos– en las carteleras cinematográficas, con frecuencia y en muy distintas épocas. Por eso sorprende que por ahora a nadie se le haya ocurrido llevar a la gran pantalla las estupendas novelas de misterio psicológico que la escritora estadounidense Helen McCloy (Nueva York, 1904 – Woodstock, 1992), seudónimo de Helen Clarkson, consagró a su personaje más popular, el psiquiatra-detective Basil Willing. Este particular doctor protagonizó nada menos que 13 libros –el primero de ellos, Bajo la nieve, de 1938– y algunos relatos cortos.


Dentro de su trabajo de recuperación de la obra de esta brillante autora, la editorial asturiana Hoja de Lata acaba de publicar Muerte en escena, una deliciosa y entretenidísima historia de suspense. Esta quinta entrega de la serie, ambientada en el universo teatral neoyorquino, apareció originalmente en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, una circunstancia a la que se alude en varias ocasiones durante la narración.


El perspicaz Wiling (“un psiquiatra adscrito a la oficina del fiscal que, como la mayoría de los psiquiatras modernos, cree que ningún ser humano hace nada sin un motivo, consciente o inconsciente”, según le describe la autora) tiene que descubrir quién ha cometido un atrevido crimen, ante los mismísimos ojos del público, durante la representación de Fedora, un trasnochado drama de Victorien Sardou (París, 1831-1908), ambientado en la Rusia zarista.


Así que ahí tenemos al investigador moviéndose entre los resplandores de las candilejas, las bambalinas y las desvencijadas tablas del Royalty Theatre, escenario de un asesinato aparentemente perfecto, llevado a cabo por una mente ingeniosa, brillante y creativa. Si no fuera, claro, por las incisivas indagaciones del protagonista, más proclive a preguntar de modo informal y espontáneo que a dejarse llevar por los interrogatorios oficiales de la policía. Además de las respuestas de los principales sospechosos, los tres actores que comparten el primer acto con la víctima, Willing cuenta con varias pistas relevantes aunque poco significativas a primera vista: un pájaro canario, una mosca común, un viejo bisturí y un libreto mecanografiado.


Diálogos inteligentes, profundas reflexiones y continuos giros de guion dan sentido a una atractiva narración que engancha sin remisión al lector, engañado constantemente con falsos indicios e inciertos sospechosos. Artimañas de una avezada escritora que obliga a continuar el relato hasta el final, sin perder ripio. Salvo que uno posea una sagacidad pareja a la del detective, un hombre de unos  44 años sin esposa ni hijos.


La propia ciudad de Nueva York comparte protagonismo con el elenco de actores, el productor, un dramaturgo de escaso éxito, un viejo afilador de cuchillos, una mujer despechada y una diseñadora de vestuario escénico. Además de describir con precisión la frivolidad y los entresijos del ambiente teatral o el arte interpretativo, Helen McCloy introduce en la historia los acontecimientos de aquel momento histórico, combate los tópicos sobre las mujeres, trata de diseccionar mente y alma humanas. E incluso se atreve a formular su opinión sobre el mundo taurino.


En una de sus muchas reflexiones, el doctor Willing alude a la curiosidad que hay detrás de la naturaleza del hombre cuando mantiene en compartimentos estancos y separados la bondad y la crueldad. Y no duda en poner como ejemplo la por algunos llamada fiesta nacional: “un español puede ser la bondad personificada con su familia y amigos y, sin embargo, regodearse con la sangrienta brutalidad de las corridas de toros”. Unas palabras escritas hace más de ocho décadas, pero que conservan todo su significado.


‘Muerte en escena. Un caso del doctor Basil Willing’ (Hoja de Lata, febrero de 2026). 300 páginas, 21,90 euros (eBook, 10,99 euros)




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