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Una voz lúcida y mordaz contra los totalitarismos
La demoledora fábula de George Orwell sobre el estalinismo, la corrupción política y la manipulación de la verdad histórica conserva vigencia ocho décadas después. Andy Serkis ha creado una nueva versión animada que llegará en diciembre a los cines españoles
ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)
En estos tiempos de tecnofascismo, inteligencias artificiales que hacen las veces de Gran Hermano, blanqueamiento de los enemigos de la democracia y nostalgia de un tiempo pasado que nunca fue como dicen sus propagadores, no es nada descabellado recurrir como tabla de salvación al clásico de 1945 Rebelión en la granja. La sátira de George Orwell (nacido Eric Blair en Motihari, India, en 1903 y fallecido en Londres en 1950) sobre el dictador Stalin cobra actualidad por la lucidez y mordacidad del relato, que recrea a la perfección cómo se comportan y actúan los totalitarios, los corruptos y aquellos que no solo los adulan, sino que también consienten y participan de la perversión del sistema.
Se avecina ahora una nueva adaptación cinematográfica que, fechada en 2025, llegará a las salas españolas el próximo mes de diciembre, aunque las críticas por ahora no la han sonreído. Esta versión animada de Andy Serkis, escrita por Nicholas Stoller, es una más de las películas basadas en la novela corta del autor de Homenaje a Cataluña o 1984, sin duda su libro más importante. Con antelación se han rubricado filmes sobre la vida en la Granja Animal en los años 1954 (una producción financiada en parte por la CIA y auténtico producto de la propaganda anticomunista tan habitual durante la Guerra Fría) y también en 1959, 1999 y 2012.
La historia, que Orwell ideó en 1937, comenzó a escribir a finales de 1943 y publicó, no sin grandes dificultades y varias negativas editoriales, en 1945, es bien conocida: la vida de miseria y explotación en la que viven los animales de la Granja Manor, propiedad del señor Jones. Las tornas cambian el día en que las bestias se rebelan, se declaran enemigos de la raza humana y proclaman el triunfo del Animalismo. Al frente de la renombrada Granja Animal se sitúa Napoleón, al que es muy fácil identificar con Stalin. También en otros animales se reconoce a figuras, instituciones o clases sociales de la Revolución Rusa y el posterior Estado soviético: Mayor (Marx/Lenin), el granjero Jones (Nicolás II), Snowball (Trotsky), Squealer (Pravda), el sufrido e ingenuo Boxer (el proletariado)…
Poco a poco, como ocurriera durante el estalinismo, los principios que inspiraron el movimiento liberador se van modificando hasta desaparecer por completo. Se va imponiendo una versión del pasado que nada tiene que ver con lo que verdaderamente acaeció. Se suceden las purgas y ejecuciones y entra en liza una tiranía en la que los animales/obreros son tratados como esclavos y deben completa obediencia y lealtad ciega al líder supremo. La corrupción contamina todo el sistema. Solo los privilegiados –perros y cerdos; esto es, policía política y miembros del politburó– disfrutan de comodidades, muy lejos de las estrecheces y el hambre al que someten a una población subyugada y aplastada por el terror. Todo Lo que ya sabemos, en definitiva, sobre la puesta en práctica de las ideas marxistas y leninistas pasadas por el filtro estalinista.
Pero más allá de su feroz y atrevida crítica al “Gran Guía”, Orwell se erige en conciencia contra todo tipo de totalitarismos. Defiende la tolerancia y la honradez intelectual y desprecia la cobardía y el servilismo. Alerta igualmente contra la falta de espíritu crítico y contra quienes tratan de reescribir el pasado y manipular la verdad histórica, una tendencia a la que peligrosamente asistimos hoy en día. Basta con observar a quienes se vienen empeñando en cambiar y blanquear los hechos sucedidos entre 1936 y 1975, apoyándose en pseudohistoriadores y propagandistas de un supuesto pasado glorioso. Sus reiteradas y constantes campañas han logrado que una parte de la generación nacida ya en democracia añore la sangrienta dictadura franquista como un espejismo de esplendor y libertad.
El gran acierto del escritor, ensayista y periodista británico es trascender el momento histórico que ridiculiza en Rebelión en la granja. De sus páginas nos llegan nítidos dos mensajes que algunos harían bien en aplicarse en su comportamiento: La deshonestidad y la cobardía siempre se pagan. Libertad significa el derecho a decir a la gente lo que no quiere oír.
‘Rebelión en la granja’ (Debolsillo, abril de 2026). 144 páginas, 15,95 euros (eBook, 7,49 euros)




