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07-10-2021

#LeerSientaDeCine


Los estragos de la popularidad, en clave de humor


Joaquín Reyes también se apunta a la novela con ‘Subidón’, que recrea una semana en la vida de un humorista de éxito 

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

Joaquín Reyes (Albacete, 1974) es como una navaja suiza, herramienta tan versátil que sirve por igual para cortar el pan, abrir una lata de sardinas o destapar una botella de cerveza. Una garantía, porque nunca falla ni nos deja tirados, da igual la situación en que se la requiera.


Algo similar pasa con nuestro polifacético cómico manchego, que ha demostrado ser capaz de brillar en cualquier tarea que se ha propuesto en el territorio del humor, su hábitat natural. Da igual que se dedique al monólogo, a presentar programas televisivos, a escribir guiones, a actuar en series o a dibujar, porque en cada una de esas actividades deja su impronta, un sello muy personal e inconfundible. Y no sería necesario deternernos a elogiar aquí sus desternillantes e inteligentes parodias de personajes públicos o las escenas animadas protagonizadas por ese inolvidable personaje llamado Enjuto Mojamuto, pero... nos sumamos a los parabienes.


Ahora ha decidido aventurarse por una nueva senda, la literatura de humor. Un género que en España tiene gran tradición y algunos nombres ilustres: Wenceslao Fernández Flórez, Enrique Jardiel Poncela, Miguel Mihura, Eduardo Mendoza… Todavía es pronto para etiquetarlo e incorporarlo a la nómina, pero hemos de permanecer alerta. Falta saber si nos encontramos ante una aparición aislada, resultado de la necesidad irreprimible de dar a luz una historia que bullía en su interior, o si en Reyes anida la intención de dar continuidad a esta naciente carrera narrativa.


Subidón es un libro sobre el éxito. Pero no sobre su búsqueda o su gestión, al modo de esos manuales de autoayuda tan difundidos en estos tiempos. Más bien se trata de una mirada divertida, por momentos descacharrante, sobre los estragos que produce en quien se ve sobrepasado por la fama. Una burla descarnada hacia quienes manejan la popularidad de un modo frívolo: como si estuvieran surfeando una ola, ajenos a los movimientos del resto de bañistas o a las consecuencias que puede provocar una caída.


La novela recrea una disparatada semana en la vida de Emilio Escribano, un humorista natural de Cuenca que intenta sacar el máximo beneficio al hecho de haberse erigido en la estrella del monólogo en España. Su día a día pasa más por subir selfis a Instagram y seguir el progreso de los likes que obtiene, o en traducir su popularidad en un número disparado de conquistas femeninas. Vamos, puro desenfreno. Ancha es Castilla; en este caso, Castilla-La Mancha.


El problema, nos viene a decir el autor, es que por mucho que caigamos en gracia, ni nos encontramos solos en el planeta ni el crédito que nos conceden los demás es infinito. Puede ocurrir que, si no somos capaces de tomar las riendas de nuestra vida, el topetazo que nos peguemos contra la realidad sea de los que hacen época. Y más pronto que tarde.


Sin necesidad de identificar a Escribano con Reyes (que a estas alturas no necesita ningún alter ego desde el que proyectar sus sátiras o incertidumbres), sí es cierto que Joaquín conoce muy bien los registros que maneja el humor y qué tecla tocar para provocar risas. También se le nota consciente de que sobre el papel arrojan resultados igualmente risibles todos aquellos pasajes que remitan al lector a momentos de Muchachada Nui o La hora chanante.


Queda la duda de saber si, como se insinúa en Subidón, existe un humor manchego con denominación de origen. Como el vino de Valdepeñas, las berenjenas de Almagro o las casas colgadas de Cuenca. 

Fotografía: Guille Solá

‘Subidón’ (Blackie Books, septiembre de 2021). 168 páginas. 19,00 euros





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