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28-02-2023

#LeerSientaDeCine

Aprender de las películas. Aunque duela

La escritora chilena María José Navia publica una colección de cuentos en las que el cine siempre se concibe como una enseñanza vital

ANTONIO ROJAS (@mapadeutopias)

Es muy cierto que en las películas aprendemos cosas que nunca nos serán de utilidad. Pero también que los filmes nos enseñan mucho, pues en ellos vemos lo que nos ocurrirá después en nuestras propias vidas; desde el beso inaugural a la primera ruptura amorosa o, ya puestos, la muerte. Las experiencias vividas en las salas, en las que compartimos la oscuridad con seres de los que nada sabemos, acaban convirtiéndose en parte necesaria de nuestra educación sentimental.


Así lo entiende la escritora y profesora universitaria María José Navia (Santiago de Chile, 1982), cinéfila empedernida y autora de una colección de diez cuentos, Todo lo que aprendimos de las películas, cuyos personajes -además de entrecruzarse en las historias, de las que entran y salen- tienen un especial vínculo con el cine. Como si visionar un largometraje les resultara imprescindible para proseguir con mayor seguridad sus andaduras vitales.


Son personajes al límite, poseedores de una voz muy poderosa que se expresa, la mayor parte de los casos, en primera persona. Ellos son los que nos cuentan con apenas un puñado de palabras sus pasados, por muy horribles que resulten. Sus destinos casi nunca resultan fáciles de digerir. No son pocos los que habitan mundos que se desmoronan. La mujer que protagoniza el primer relato, Mal de ojo, es una joven profesora de universidad, pero está sola y, además, padece una patología ocular por la que quizá acabe perdiendo la vista. Se agarra a un presente desenfocado mientras trata de desprenderse de un pasado cruel.


La enfermedad está presente en algunas de las narraciones, como también lo está la muerte. Y en todas ellas percibimos que las relaciones, especialmente las familiares, son frágiles, engañosas y a menudo insoportables. Seres que buscan idilios efímeros, vínculos transitorios que ocupen el vacío que dejan las ausencias de unos padres y madres más preocupados por sus egos que por atender y dar cariño a unos vástagos que acaban sintiéndose huérfanos. Y que aprovechan la muerte de alguno de sus progenitores para cobrarse justa venganza. Como la hija de la escritora Constance Bergman, un interesante personaje que no solo transita entre cuentos sino que, además, sortea en ellos el tiempo y el espacio. 


María José Navia, que es autora de dos novelas, SANT y Kintsugi, aborda con valentía a lo largo del libro el fenómeno de la maternidad o de la casi maternidad: mujeres que no pueden ser madres, que no quieren serlo o que han perdido los hijos que esperaban. Todas ellas guardan historias que permanecen ocultas, que no se cuentan o se esconden por pudor. Y que duelen. La pareja de Dependencias acaba convirtiendo la búsqueda del bebé en una obsesión angustiosa que acaba destilando resentimiento, tristeza, pena y una profunda rabia. Y que en último término afecta no solo a la relación de los dos, que poco a poco se desinfla, sino también a ese hogar que habitan y se va como embrujando.


Los espacios, las ciudades y los paisajes forman parte también del reparto, porque en ellos se reflejan los estados de ánimo, se invaden y hasta aplastan los sentimientos. La naturaleza tiene relación directa con lo que ocurre en el interior de cada cual.  


El título del libro, nos dice su autora, es un reconocimiento a todas las ficciones que nos rodean. Que están en las salas de proyecciones, pero también en nuestra imaginación. En unas y en otra puede ocurrir cualquier cosa. Como en todas esas películas de las que, una vez, algo aprendimos.


'Todo lo que aprendimos de las películas' (Editorial Páginas de Espuma, febrero de 2023). 160 páginas, 17,00 euros (eBook, 6,99 euros)




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