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13-06-2025


Lidia San José

"Supe que quería ser actriz desde que veía las películas de Marisol"

 

Niña prodigio en los años noventa y en el inicio del nuevo siglo. Icónica Lidi en 'Paquita Salas', la primera serie de los Javis. La actriz e historiadora desarrolla su carrera a ambos lados del Atlántico y ahora presenta el libro 'Los lugares invisibles'

 


ESTELA BANGO

FOTOS: ENRIQUE CIDONCHA

Inició su andadura con solo 11 años. A los 14 ya se desenvolvía entre las estrellas del elenco de la serie A las once en casa. Tiempo más tarde, tras licenciarse en Historia, formaría parte de Paquita Salas, hito en la producción audiovisual española y la cultura popular de la generación millennial. Ahora arrasa en Latinoamérica con títulos como Valiendo madres o Perfil falso. Lidia San José vive entre Ciudad de México y Madrid y compatibiliza su labor como actriz con su faceta de historiadora. Muestra de ello es su debut en elm undo de los libros con Los lugares invisibles, coescrito junto a la arquitecta y también actriz Leonor Martín.

 

- Lleva prácticamente toda su vida delante de una cámara. ¿A qué edad empezó?

- A los 11 años. Lo primero que hice fue un anuncio de cereales junto a Elsa Pataki y Pilar López de Ayala. Luego pasé por episodios sueltos de CangurosFarmacia de guardia y La casa de los líos.

 

- Su primer trabajo importante en televisión llegaría con A las once en casa. ¿Cómo surgió esa oportunidad?

- Desde mi perspectiva, había tardado mucho tiempo en conseguir un papel protagonista. Tenía solo 14 años, pero se me hizo muy larga la espera. Entré en la serie después de un año entero de casting, así que no me lo creía. De hecho, al comienzo del proceso me vieron muy pequeña y me dieron otro personaje. El día que fui a la prueba de vestuario me dijeron que iba a ser la protagonista. No tenía experiencia para asumir tal responsabilidad, pero la directora, Eva Lesmes, llamó a otro director con el que yo había trabajado antes en capítulos de Canguros y La casa de los líos y le preguntó si creía que ya estaba preparada. Él respondió: "Sobradamente".



- ¿Y cómo fue la experiencia?

Supe que quería ser actriz desde que veía las películas de Marisol. Era mi sueño. Y por fin se hacía real. El primer día de grabación fue con los Backstreet Boys, a los que admiraba una barbaridad. Fueron demasiadas emociones juntas. Se me hizo un nudo en el estómago y estuve unos días casi sin poder comer. Tampoco dormía de la emoción. Cuando me eligieron para A las once en casa, mis padres me lo dejaron claro: "Si quieres hacer esto, perfecto, pero debes mantener tus notas y seguir estudiando". Dejé de salir, así que siento que perdí mi adolescencia: estudiaba y trabajaba. Como ese era mi sueño, si volviera atrás, no cambiaría las cosas. Aunque me relajaría con los estudios. Creo que me pasaba de autoexigente, perder un curso era la muerte para mí en aquel momento. Con el tiempo te das cuenta de que un año no es tan importante.


- Si se le acercara una niña de 11 años para decirle que quiere ser actriz, ¿qué le diría?

- No y no. Tuve suerte porque mis padres tenían los pies en la tierra y yo la cabeza bien amueblada. Me da pena cuando veo a toda esa gente que ha acabado en las drogas. En Estados Unidos hay muchos ejemplos de ello. Este oficio es muy difícil de gestionar para un niño, la cabeza aún no está hecha para ello. Creo que mi perfeccionismo y la exigencia de mis padres hicieron que me convirtiera en una adulta normal. Yo he podido seguir trabajando, pero la mayoría de los niños actores no consiguen serlo en la edad adulta. Es entonces cuando aparecen la frustración y el dolor.

 

- ¿Le perjudicó esa fama a tan temprana edad?

- Pasé mucho miedo. Me intentaron pegar varias veces. Es uno de los motivos por los que nunca salí de copas. El alcohol lo enrarece todo y despierta violencia en algunas personas. Si iba sola por la calle y me cruzaba con adolescents… el corazón se me ponía a mil.



- Además de trabajar como actriz, estudió otra carrera. ¿Fue imposición familiar o la mencionada autoexigencia? 

- Ambas. Para mí era impensable no hacer otra carrera, pero no sabía cuál cursar. Solo tenía clara mi intención de ser actriz. En mi lista de opciones, muy rara, aparecían Historia, Matemáticas, Psicología, Filosofía y Geología. Me gusta estudiar y quería tener una alternativa por lo que pudiera pasar, pues siempre fui muy consciente de que la actuación se podía acabar. Creo que el problema de mucha gente joven es que se ve con dinero y piensa que va a ser así siempre. Hasta que viene el batacazo. Yo sigo pensando que en cualquier momento puede llegar la cuesta abajo. 

 

- Cuando terminó sus estudios de Historia, ¿cómo retomó su trayectoria?

Estuve años fuera de la televisión porque rechacé varios papeles. No me ofrecían cosas interesantes, solo me veían para el rol de pija guapa. En mi adolescencia había castings en los que el perfil era "guapa sexy". Lo pienso ahora y alucino… La palabra 'sexy' en la descripción de un personaje menor de edad.


- A la pantalla volvería de la mano de los Javis, que la ficharon para Paquita Salas.

- Al principio era una webserie que se hizo sin dinero. Yo había visto los microteatros de los Javis y La Llamada y me habían flipado. Por eso me lancé de cabeza. Me parecía que tenían muchísimo talento y que Paquita Salas iba a merecer la pena. Me alegro de haber aceptado su propuesta y de haber rechazado personajes de chica guapa y tonta.


- ¡Fue todo un acierto! Han pasado los años y la gente continúa referenciando esa serie.

- Fue algo hecho con mucho amor. Si detrás de aquello hubiera estado una televisión, jamás habría permitido que el protagonista fuera anónimo. Casos como este permiten ver que, cuando algo está hecho con talento, da igual el número de seguidores que tenga cierto actor. Ten un buen guion, una buena dirección y unos buenos actores y te saldrá muy bien. Los Javis son unos genios.


- ¿Cómo fue encarnar a una Lidia San José tan diferente a lo que usted es?

- Lo tomé como cualquier otro personaje, ya que esa Lidia ficticia no se parecía en nada a mí. Me divertí muchísimo. Me hacía gracia dar vida a esa mujer un poco vulnerable, algo tontita… Fue maravilloso que la gente me cogiera cariño pensando que yo era así. Luego ven mis cosas mensajes en Twitter y ya me odian: protesto por lo que ocurre en Gaza, por el caso de las residencias en Madrid…



- Ahora está viviendo en México. ¿Por qué tomó la decision de cruzar el charco?

- Desde que en la carrera de Historia tuve una asignatura azteca quise vivir sobre Tenochtitlán [antiguo asentamiento sobre el que se levanta la actual Ciudad de México]. Hace nueve años me fui a lo loco. Sin conocer a nadie. Aunque los primeros meses fueron duros, es la mejor decisión de toda mi vida. Soy muy feliz. También estoy trabajando en España, así que voy y vengo, tengo la posibilidad de no echar de menos. Me considero muy afortunada.

 

- ¿Tardó mucho en encontrar trabajo allí?

- Once meses en conseguir el primer casting. Por suerte, me eligieron. Era una antagonista para la serie Nada personal, emitida por TV Azteca.


- ¿Qué diferencias aprecia entre las producciones de aquí y las latinoamericanas?

- En España no me han tocado productoras y, sin embargo, en México he trabajado con más mujeres que hombres. Y he encontrado a personas con tremendo valor humano. Tres años después de haber terminado una serie, una de las actrices enferma de cáncer y no tiene seguro privado. Pues la productora Erica Sánchez se ha desvivido. Todos hemos donado dinero porque ella lo ha movido. Y puedo contar mil casos así. En Valiendo madres casi todo el equipo lo componían mujeres: la productora, las guionistas, dos de los tres directores, la directora de fotografía, sus cámaras, las protagonistas…

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