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10-04-2019

Los estrenos del 12 de abril


‘El hijo del acordeonista’
(Soinujolearen semea)


LAS CUENTAS PENDIENTES



ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

El donostiarra Fernando Bernués adapta la novela homónima de Bernardo Atxaga en este ambicioso fresco de maneras intimistas y con el trasfondo de la lucha armada en Euskadi que transcurre en tres épocas distintas del siglo pasado. El hijo del acordeonista, una producción de las compañías Abra Prod y Tentazioa, ha inaugurado el recentísimo Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián, pero antes se había presentado entre aplausos en el certamen de Cine Iberoamericano de Huelva.

    Acusado de traición por sus compañeros de ETA, David Imaz (Aitor Beltrán) tuvo que huir del País Vasco en los años setenta. Pese a haber rehecho su vida en California, no ha olvidado aquellos días. Tras más de 20 años desde su marcha, su amigo y compañero Joseba Altuna (Iñaki Rikarte) se reencuentra con David, que está muy enfermo. Es necesario que aclararen temas que quedaron pendientes. Es la hora de enfrentarse a la verdad.



Iñaki Rikarte (izquierda) y Aitor Beltrán (derecha)


   Hemos visto a Aitor Beltrán en los filmes Los tontos y los estúpidos (Roberto Castón) y Ola de crímenes (Gracia Querejeta), así como a las series El Ministerio del Tiempo y Las chicas del cable. “Al igual que Aitor y otros miembros del elenco, yo fui uno de los intérpretes de la adaptación para teatro de El hijo del acordeonista que hizo Fernando en 2012. Ha sido una experiencia fantástica poder volver a esta historia tan emocionante”, señala Iñaki Rikarte, con películas en su currículum como Lasa y Zabala (Pablo Malo), Operación Concha (Antonio Cuadri) y la aún pendiente de estreno Victoria, 3 de marzo (Víctor Cabaco). 

   Al David joven lo encarna Cristian Merchán, actor a las órdenes de Pablo Malo en la citada Lasa y Zabala y el cortometraje Tarde para el recreo. Al Joseba de esa edad lo interpreta Bingen Elortza, en el reparto de La máquina de pintar nubes (Aitor Mazo y Patxi Telleria) y Bi anai (Imanol Rayo).

   Igualmente importante resulta el papel de Frida Palsson, que da vida a la mujer de David. A esta actriz sueca afincada en España la hemos visto en Proyecto Lázaro (Mateo Gil) y las series El accidente y Fugitiva. El guipuzcoano Joseba Apaolaza es Ángel, el padre de David, llegado a este filme tras trabajar en La isla (Ahmed Boulane) y la serie El secreto de Puente Viejo. A Mikel Losada le vemos como un miembro de ETA llamado Jagoba, pero ya conocemos al intérprete por los largometrajes El guardián invisible (Fernando González Molina) y La higuera de los bastardos (Ana Murugarren), además de por su recordado papel de Mario Beitia en la serie Cuéntame. Pronto estrenará La pequeña Suiza (Kepa Sojo).

   Destacamos por último la colaboración especial de Eneko Sagardoy, quien pone cara a Lubis, un amigo de David en su época joven. Sagardoy ganó el Goya al mejor actor revelación por Handia (Aitor Arregi y Jon Garaño) y le veremos en la adaptación para HBO de la novela Patria.



Eneko Sagardoy y Cristian Merchán


Nombrar el pasado

El hijo del acordeonista discurre al abrigo del difícil reencuentro de dos amigos tras una amistad aletargada durante muchos años. Es quizá la última oportunidad que tengan de nombrar el pasado que les unió y poner fin a un silencio que les ha ido sumiendo en la tristeza”, explica Fernando Bernués,. Es autor de los filmes Kutsidazu bidea, Ixabel y Mugaldekoak

   “Pienso que la película explica con fidelidad, siguiendo la novela de Bernardo Atxaga y el guion de Patxi Telleria, la compleja y tensa situación social, política, cultural y emocional en el País Vasco desde mediados del pasado siglo hasta finales de los años noventa. Además, se retrotrae en el personaje de David niño y el joven que encarna Cristian Merchán a un pasado terrible, el de la Guerra Civil con el bombardeo de Gernika. Ese pasado del que aún tenemos que purgar muchas cosas ha sido determinante en el devenir de las generaciones nacidas en los años cincuenta”, comenta Bernués. Este es también un consumado director teatral, con la mencionada adaptación escénica de El hijo del acordeonista, además de El florido pensil y El sueño de una noche de verano.

   Loable esfuerzo el de Fernando Bernués al arrojar una mirada serena, objetiva e intensa a un tiempo de odio, de traiciones, de búsquedas personales prescindiendo de consignas, de las órdenes de los que siempre tienen claro lo que hay que hacer. El estreno de El hijo del acordeonista nos da la oportunidad de releer o descubrir una de las mejores novelas de Bernardo Atxaga y de completar con el filme la visión de una historia que es preciso conocer.

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