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03-09-2018

Los estrenos del 7 de septiembre

 

‘Las distancias’

 

GENERACIÓN PERDIDA

 

 

ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

La gran triunfadora del pasado Festival de Málaga fue este intimista drama de la catalana Elena Trapé que se alzó con los galardones a la mejor película y a la mejor dirección. Un filme rodado en Berlín que refleja, entre otros aspectos, las esperanzas truncadas de una generación golpeada por la crisis económica. 

 

   Olivia (Alexandra Jiménez), Guille (Isak Férriz), su novia, Anna (Maria Ribera), y Eloi (Bruno Sevilla) deciden viajar en un fin de semana desde Barcelona a Berlín para darle una sorpresa a su amigo Comas (Miki Esparbé) en su cumpleaños. Lo que iba a ser un cálido reencuentro de viejos amigos de la universidad se convierte en una sucesión de reproches que hará que todos se pregunten si de verdad son tan amigos como creían.

 

 

   La zaragozana Alexandra Jiménez nos ha conquistado en comedias como Embarazados, de Juana Macías o Kiki, el amor se hace, de Paco León; y dramas como Barcelona, noche de invierno, de Dani de la Orden; o 100 metros, de Marcel Barrena. “Mi personaje en Las distancias quiere ser el punto de equilibrio entre el grupo de amigos, pero sus esfuerzos son baldíos, y eso la entristece mucho”, explica Jiménez, galardonada en Málaga con el premio a la mejor actriz (ex aequo) por su trabajo en Las distancias. Próximamente estrenará Superlópez, de Javier Ruiz Caldera, compartiendo cartel con Dani Rovira.

 

   No menos oficio y talento posee Miki Esparbé tanto en la comedia (Perdiendo el norte, de Nacho G. Velilla, o Cuerpo de élite, de Joaquín Mazón) como en el drama (El rey tuerto, de Marc Crehuet; o Cuando dejes de quererme, de Igor Legarreta). “Encarno a Comas, que del grupo de amigos es el que está más roto, más frustrado, también el que es más sincero con la situación. Las cosas están mal y no quiere poner paños calientes a los problemas”, dice Esparbé, al que pronto veremos en Perdiendo el este, de Paco Caballero.

 

Alexandra Jiménez, en una escena con Miki Esparbé

 

   Son también notables las interpretaciones de Isak Férriz, en las series Cites Gigantesy el largo La niebla y la doncella, de Andrés Koppel; Bruno Sevilla, en el reparto de Proyecto Lázaro, de Mateo Gil; y María Ribera, que estrenó recientemente No quiero perderte nunca, de Alejo Levis.”Anna es la única que tiene una cierta perspectiva para comprender lo que está pasando en el grupo de amigos. Es la novia del rol de Isak, con el que está al borde de la ruptura, y la que verbaliza lo que todos están pensando: ¡qué fin de semana más absurdo!”, aduce Ribera, que también intervino en Brava, de Roser Aguilar.

 

 

El paso del tiempo

“Es un filme sobre la amistad y el paso del tiempo, sobre unos amigos que representan a una generación traumatizada por la crudeza de una crisis que les dificulta o les niega sus objetivos existenciales”, comenta Elena Trapé, directora que debutó en 2010 con Blog. También ha dirigido la tv movie La ruina y el documental Palabras, mapas, secretos y otras cosas, sobre la cineasta Isabel Coixet, coproductora de Las distancias

 

   “Los amigos de la película se conocieron cuando eran muy jóvenes, cuando los problemas económicos o incluso de otra índole se resolvían en la casa paterna. Claro, con más de 30 años, eso no puede ser, y deben pensar en el papel que deben jugar en la sociedad, o el que van a dejarles asumir”, reflexiona Trapé, también autora de los cortos Pijamas No quiero la noche.

 

Bruno Sevilla, Alexandra Jiménez, María Ribera e Isak Férriz

 

   “Algo que ha cohesionado mucho tanto a los actores como al equipo técnico es el hecho de que durante el rodaje todos vivíamos en el mismo edificio en Berlín. Había trabajado anteriormente con Alexandra, pero no con Isak, Bruno o Maria. Lo pasamos muy bien, teniendo tiempo de trabajar esas distancias entre distintas personalidades de las que habla la película”, resalta Miki Esparbé.

   Nos conmueven las dudas, la rabia, la tristeza de este grupo de amigos que ven cómo todo en los que creían ha desaparecido. Con ánimo documental, con una sinceridad que nos reconforta, Elena Trapé refleja la situación de estos seres perdidos existencialmente, y para acentuar esa pérdida, ese vacío, supone un gran acierto el haber ambientado Las distancias en una ciudad como Berlín, en pleno invierno, sin dar razones objetivas de la tristeza que les embarga. Se nota que los intérpretes están muy comprometidos con la historia, que conocen bien la problemática de una generación preparada y postergada, abocada a la precariedad en la que estamos inmersos desde hace mucho tiempo.

 

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