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El anecdotario de Javier Ocaña

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¡Qué éxito el de aquella película!

 

'Los nuevos españoles', una farsa que sigue sonando verídica medio siglo después

 

¿Comedia ácida o pura rechifla? La llegada de las multinacionales y la deshumanización del trabajo, una historia aún demasiado real pese a todo el tiempo transcurrido

JAVIER OCAÑA (@ocanajavier) 

A principios de los años setenta, José Luis Dibildos, que había comenzado en el cine como guionista (y que a partir de 1957 había trabajado con su propia productora, Ágata Films), pensó que había llegado el momento de un cine que fuera al mismo tiempo popular y crítico, y que tuviese un cierto equilibrio entre lo intelectual y lo comercial. A aquella operación la llamaron la Tercera Vía, y de ahí surgieron cineastas como Roberto Bodegas, Antonio Drove y José Luis Garci (como guionista, antes de ponerse detrás de la cámara). Un panorama en el que surgió Los nuevos españoles (1974), una de las confirmaciones de que con aquella teoría se podía llegar al objetivo: gran éxito con 1,8 millones de espectadores en los cines.

 

En tono de comedia ácida cercana a la farsa, y de alegoría que se escapaba del realismo a machamartillo, Los nuevos españoles hablaba de la llegada a España de las multinacionales americanas, lo que conllevaba algunos grandes momentos de risas, como ese en el que los americanos preguntaban a los nuestros a qué se dedica exactamente un ordenanza. Mientras, lo que estaba por venir eran la adoración al creador de la empresa casi como a un dios; las reuniones de fin de semana para confraternizar; los campeonatos internos de venta, o el cuidado del aspecto de los trabajadores, aun en casos de empresas donde esto no importaba en absoluto.

Los siempre añorados Manuel Zarzo y Manuel Alexandre, en una escena de la película

En definitiva, intentar homogeneizar el comportamiento de los empleados, e incluso la mirada, para dirigirles hacia el triunfo, aunque lo que estaba por debajo era también la deshumanización del trabajo. La película, escrita por Bodegas, Dibildos y Garci, la dirigió el propio Bodegas. 

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