twitter instagram facebook
Versión imprimir
28-10-2022


Mabel Lozano

“Todos los grandes cambios de mi vida han sido impulsados por una mujer”


Alta y guapa, aprendió a combatir los estereotipos machistas ya en tiempos de ‘Los ladrones van a la oficina’ y ‘La casa de los líos’. En la actualidad ejerce de documentalista concienciada y nos abre los ojos ante el drama de la explotación sexual



ESTELA BANGO

FOTOS: ENRIQUE CIDONCHA

Median tres décadas entre su primera aparición en la tele, como Reme en Los ladrones van a la oficina, y el instante en que recogió el Goya a mejor corto documental por Biografía del cadáver de una mujer. Mabel Lozano no se ha reinventado, pues siempre ha tenido esa conciencia feminista, siempre le ha interesado la dirección. De forma natural ha recorrido un camino, que no cambiaría por nada del mundo, hasta llegar donde está hoy. Ese camino comenzó en 1993 con aquella serie reverenciada que dirigía para Antena 3 Tito Fernández. Ya en su primera temporada conquistó incluso un Ondas. 

 

– No abundan las series por las que hayan pasado tan bien los años. ¿Qué tenía para que haberse convertido en todo un referente?

– Las personas que estaban ahí. Imagina estar al lado de Fernando Fernán Gómez, José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre, Agustín González… Pasó por allí hasta Lola Flores. Lo mejor de Los ladrones van a la oficina era cuando cortaban: recuerdo que había una mesa larguísima y todo el mundo quería sentarse junto a esos hombres y mujeres increíbles. Estar a su lado era encontrarse al lado de la historia de este país. Y escuchar relatos de ese Madrid de Chicote, ese Madrid de Ava Gardner. 

 

– Era, además, su debut en televisión. ¿Eso hace más especial el recuerdo?

Yo nunca he sido buena actriz. Mi talento era muy limitado. Ahora que estoy detrás de la cámara lo veo. Mi registro era ese registro, pero los actores y las actrices tienen cientos de vidas en su interior. Para mí era maravilloso verlos. Y me daba envidia Tito Fernández: siempre quería estar a su lado en el combo, ver cómo conseguía que fueran cobrando vida los guiones. Sigo siendo íntima amiga de Antonio Resines, Anabel Alonso y Willy Montesinos. Esa serie nos unió de por vida. Fue una experiencia extraordinaria.

 

– De los líos del bar La Oficina pasó a La casa de los líos, otra producción que define la televisión de los años noventa…

– Fue otra experiencia maravillosa, con Arturo Fernández o Florinda Chico. He sido afortunada porque en ese periplo de actriz he coincidido con seres extraordinarios. Fui muy feliz grabando aquellas series, y lo que aprendí entonces es ahora mi bagaje. Yo soy eso. Cuando ahora me pongo detrás de la cámara ya sé lo que tengo delante.



– A más de uno le habrá sorprendido que de aquella Reme en Los ladrones van a la oficina, Mari Luz en La casa de los líos o la presentadora de Noche de fiesta hayamos pasado a Mabel Lozano, directora del documental Biografía del cadáver de una mujer. ¿Cómo nació esa conciencia social?

Vivimos a partir de estereotipos. Esa sorpresa tiene que ver con los papeles que yo representaba. ¿Qué puede ser una tía guapa y con una estatura de 1.80? Tendrá que ser tonta y frívola. Por mi físico representaba esos papeles, y la gente te encasilla. Pero yo provengo de una familia en la que tanto mi madre como mi abuela eran totalmente feministas, aunque entonces no supieran ese término. Esa es la tierra donde caminé desde pequeña. Parece que eso es incompatible con hacer determinados papeles o ser modelo, pero cada cual tiene que encontrar su camino y su espacio en el mundo, y eso también lo haces mientras andas. Mi sitio no era ser actriz.

 

– ¿Por qué no se animó antes a ser directora?

– Sencillamente, por no saber que podía. Soy de un pueblo pequeñito de Toledo [Villaluenga de la Sagra, 4.000 habitantes], y cuando veía TVE no salían directoras de cine. Estaban Josefina Molina o Pilar Miró, pero yo no las conocía, no tenía referentes. He ido recorriendo ese camino para llegar hasta donde, de forma natural, tenía que llegar, pero no querría haberme perdido actuar en Los ladrones van a la oficina. Esa es una de las cosas más impresionantes de mi vida, una experiencia de la que me acuerdo a diario. 



– ¿Cuál es el clic o la revelación que le crea la necesidad de contar esas duras historias sobre explotación sexual?

– Todos los grandes cambios de mi vida han sido impulsados por una mujer. Mi llegada a Madrid fue porque mi madre me dijo: “Ve a Madrid, da ese paso”. Y mi salto al cine vino de conocer a Irina, una víctima de trata, una chica rusa que había llegado con su novio, que la vendió a un puticlub de carretera a las afueras de Madrid. Esa es una historia que me conmovió hace 17 años. La primera vez que yo hablé de trata, ni siquiera la policía se refería a ello. Hice ese primer documental con muchísimos temores, ya que no tenía experiencia como directora, y además me daban miedo los posibles clichés y estereotipos asociados a mi persona. “¿Qué hace una presentadora de José Luis Moreno dirigiendo un documental sobre trata sexual?”. Hasta dos años después nadie lo vio. No tenía experiencia alguna, pero sí toda la vehemencia del mundo.

 

– Unos cuantos años después sí se visibilizó su trabajo y llegó el Goya con Biografía del cadáver de una mujer. ¿Qué sucedió tras ganar el premio?

– Se da importancia a lo que cuentas. Adquiere mucha mayor relevancia. Yo quiero que cambien las leyes. El día después del Goya me reuní con la ministra Irene Montero y estuvimos trabajando en condenar todas las caras del proxenetismo para que nadie pueda lucrarse de la prostitución de otra persona. Eso fue posible gracias al premio



– Ha regresado a la tele, pero ahora desde el otro lado de la cámara, como directora y guionista.

– He tenido la suerte de escribir el guion y dirigir la serie basada en mi libro PornoXplotación. Es una propuesta necesaria que habla sobre pornografía. No contiene escenas de sexo explícito, pero es muy dura: cuenta lo que sucede. El estreno de los tres capítulos ha sido en la Seminci de Valladolid este viernes 28 de octubre.

 

– ¿Hace unos años habría sido posible hacer una serie de estas características?

– No, para nada. Una de las cosas que tenemos en España es que no se habla de sexualidad en las casas. Lamentablemente, los chavales están aprendiendo sobre sexualidad en esa pornografía mainstream que acaba ritualizándose en la calle. Uno de los vídeos con mayor éxito es una violación grupal a una chica en un bosque: 345 millones de reproducciones. La última 'manada' la integraban chavales de 14 años que violaron a una niña de 12. No buscan sexualidad, buscan cohesión de grupo, buscan poder. Hay un problema de falta de educación. Mi objetivo es que esta serie la vean esos chavales.

Versión imprimir

Contenidos Relacionados