La pasión mexicana
de Maggie Civantos
La actriz revelación de ‘Vis a vis’ nos desvela su especial conexión afectiva con Chiapas. He aquí un relato de pirámides mayas, lenguas indígenas, ofrendas de gallinas, traguitos de mezcal… y aperitivos de grillos
MAGGIE CIVANTOS en conversación con HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
Reportaje gráfico: SERGIO LARDIEZ
Me gusta viajar sola porque es cuando más gente conozco. Empecé a hacerlo de bien jovencita: a los 21 años me marché a EEUU, trabajé como bailarina en un parque de atracciones, con los ahorros estudié danza en Cuba seis meses… Cuando terminé las clases me planté en un hotel de Tulum (México) para presentar una coreografía y conseguir trabajo. Aunque me aceptaron tras la prueba, el director Gaby Beneroso me cambió los planes en mi regreso a España por vacaciones. “Tu momento como actriz es ahora. Eres fabulosa, aprovéchalo”, me aseguró.
Desde aquella aventura americana llevo conmigo un diario donde cuento las historias raras que me van sucediendo. Suelo moverme sin compañía porque sacrifico muchas cosas con tal de conocer sitios, y no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Pero soy capaz de apañarme con poco dinero gracias a mis truquillos, como escuchar las explicaciones de los guías sin pagar [risas]. Jamás planifico un recorrido al detalle, voy sobre la marcha. Así las cosas me salen mejor. Lo único malo es que echo de menos a los míos.
Ahora visito continuamente México porque mi padre se casó de nuevo, se fue allí a vivir… ¡y hace casi tres años nació mi hermanita! Una de mis habituales estancias al otro lado del Atlántico me permitió explorar el remoto estado de Chiapas en agosto de 2014: