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12-05-2021


Maite Sandoval

 

“El sexismo aún tiene mucho peso en nuestra profesión, como reflejo de la sociedad que es”

 

 

En la adolescencia ya hacía teatro profesional y luego estuvo 25 años al frente de la compañía Los Ulen. Rostro conocido del audiovisual en los últimos tiempos, encuentra tiempo para estudiar Psicología. Y un corto de Paco León fue su salvación en el confinamiento



ALOÑA FERNÁNDEZ

FOTOS: ENRIQUE CIDONCHA

Tras más de dos décadas encima del escenario, Maite Sandoval se ha convertido en una cara conocida de la televisión, aunque el teatro sigue estando presente. Este momento profesional le permite ser optimista: “Me van saliendo cosas, así que por qué va a cambiar la racha”. Ahora prepara su nuevo trabajo, un papel en la ficción de Abril Zamora para HBO, mientras espera los resultados de otras pruebas. Por ellas nunca había tenido curiosidad, “ni siquiera sabía que existían los castings, hasta que me he hecho mayor y he venido a Madrid”.

 

- Recientemente ha participado en Señoras del (h)AMPA Veneno. ¿Está viviendo una buena etapa?

- Es un buen momento, sin duda, voy haciendo cositas y se van entrelazando. No son grandes protagonistas, pero siempre salen sesiones en cine y televisión, también estoy de gira con un espectáculo llamado En palabras de Jo… Mujercitas… Durante estos últimos años en Madrid, como la vida del actor tiene sus momentos de tranquilidad y yo estaba acostumbrada a un ritmo de trabajo muy intenso, empecé a estudiar Psicología en la Universidad Complutense. Lo hice solo por curiosidad y estoy enganchadísima. Estoy en tercero, saco unas notas excelentes. En este momento compagino muy bien el trabajo con la carrera.

 

- ¿Alguna vez ha pensado que se encuentra en esa aventura académica por si falla la interpretación?

- No, no. Siempre me he dedicado a esto, no he trabajado de ninguna otra cosa, sé que es mi terreno. Pero siempre he tenido mucha curiosidad por la psicología porque dedicarte a la actuación te conecta profundamente con la naturaleza humana, así que esta carrera es algo que suma a mi profesión. Me ayuda a ser mejor actriz. Es un complemento interesantísimo con el que disfruto mucho.



- ¿Cómo comenzó su carrera interpretativa?

- Empecé muy pronto. Lo de ser actriz me encontró a mí, no fue algo que yo buscase. En el colegio me llamaban para todos los personajes protagonistas de las funciones de Navidad. Con 15 años ya estaba en una compañía profesional porque hicieron pruebas en mi ciudad y me escogieron. Ahí me dije: “Quiero entender mejor de qué va todo esto porque lo estoy haciendo de forma intuitiva”. Opté por la que en aquel momento parecía la opción más moderna, completa y práctica de una educación teatral, que era el modelo que seguía el Instituto del Teatro de Sevilla. Allí encontré a grandísimos amigos que están en la cresta de la ola, como Paco León, y formé la compañía Los Ulen con un profesor y unos compañeros, entre ellos Paco Tous, que ha sido mi socio durante más de 25 años. La vida te va llevando y las cosas van saliendo porque ese es tu camino. 

 

- ¿La compañía cerró porque ya no era rentable o porque querían probar otras cosas?

- La empresa terminó de una forma bastante natural. Los tres socios creábamos juntos los espectáculos, y 25 años es mucho tiempo. Era tal el éxito que tenían nuestras producciones que nos convertimos en referencia nacional: antes de tener un nuevo espectáculo ya estaba vendido. Llegó un punto que coincidió con la crisis de 2008 y que fue una oportunidad, ya que se nos empezaban a presentar muchos problemas de cobro y de funciones. El vértigo de lo que se avecinaba era real, así que pensamos que era el momento de hacer lo que cada uno quisiera. 



- ¿La irrupción de las plataformas hace que su oficio tenga mejores perspectivas o continúa siendo difícil?

- Sigue siendo muy competitivo, muy complicado. Si no, que se lo digan a los actores que están parados. Es cierto que hay muchísimo más trabajo, pero no sé qué pasa, no sé por qué no se facilita el acceso a nuevos valores, a actores que lo intentan y encuentran pocas vías de entrada. Es que realmente estamos en una edad de oro para las series. Aunque creo que es un buen momento en cuanto a oportunidades, veo las dificultades por las que pasan algunos compañeros.

 

- No le diré que sea su nicho, pero ha encadenado últimamente varios papeles de mujeres con carácter difícil…

- ¿Sabe qué pasa? Que de pronto alcanzas mucho éxito con algo y durante cierto tiempo solo te reclaman para eso. Al menos, esa ha sido mi experiencia. A raíz de Kiki, el amor se hace me llamaron para hacer un montón de mujeres con un puntito desequilibrado. Raúl Navarro contó conmigo en El fin de la comedia y La reina del pueblo. Gente con la que has trabajado bien y a la que le gusta tu trabajo te llama de nuevo. ¡Que siga ocurriendo!

 

- Eso dice mucho de usted.

- Y no significa que los proyectos se conviertan en algo cerrado, sino que los creadores quieren tener mayor garantía de que no les van a fallar. A veces con un casting se corren riesgos que no se corren con gente que ya conoces. Eso no exime de encontrar vías para acceder a nuevos talentos o a gente no tan joven que sigue sin poder trabajar regularmente.

 

¿Hay algún papel que anhele?

- No pienso mucho en eso. Sí admito que me gustaría un personaje protagonista, esa posibilidad de entrenamiento que trae consigo la constancia de trabajar diariamente en un papel principal. Y que fuese en un proyecto interesante, con una mujer maravillosa a la que dar vida.

 

- ¿A cierta edad las mujeres encuentran más dificultades que los hombres para ser protagonistas?

- AISGE es quien mejor puede responder a eso, pues realiza estudios para observar cómo está la situación de igualdad en el sector. Y sigue habiendo una diferencia brutal. El sexismo todavía tiene mucho peso en nuestra profesión, como reflejo de la sociedad que es. Queda mucho por avanzar, aunque poco a poco nos vamos acostumbrando a que una mujer madura tenga cosas interesantes que contar y pueda interesar al público. Tengo la confianza de que sea así, por eso se agradece tanto que haya series como Señoras del (h)AMPA, centrada en la diversidad del mundo femenino.



- Hablando de Señoras del (h)AMPA, ¿cómo fue esa experiencia?

- Maravillosa. Los creadores, Abril Zamora y Carlos del Hoyo, no pueden ser más adorables. Cuando quienes dirigen la serie son personas tan estupendas, se genera muy buen rollo porque nos sentimos respetados. Ante eso, solo quieres hacerlo bien, lo mejor posible, y eso era lo que ocurría en la serie. Además, me pasó algo muy bonito: yo llegué para hacer un papel pequeñito, no sabía si tendría continuidad, pero Carlos se enamoró de lo que proponía y empezó a escribir junto a Abril más guion para mí. Hicieron que creciera el personaje. Luego pasó lo que pasó en la segunda temporada…

 

- ¿Cómo recibió la noticia del final de su personaje?

- Fue un disgusto grande porque me las prometía felices después de que mi personaje hubiera evolucionado a una categoría más alta. Pero no me quejo, es algo natural en nuestra profesión. Cualquier actor tiene una anécdota que contar sobre este tipo de injusticias divinas. Eso sí, me escribieron un desenlace por todo lo alto. 

 

- Después fue el turno de Veneno. ¿Cómo fue trabajar con Los Javis?

- Qué maravilla y qué suerte tan grande. Solamente con haber saboreado un poco de lo que fue ese rodaje me siento la persona más feliz del mundo. Los Javis son joyas que también crean una atmósfera maravillosa, y fue emocionante ver a las protagonistas trabajar de cerca, ver la dignidad, el respeto, el hecho de que tuvieran el sitio que merecen. Por pequeño que fuera nuestro papel, teníamos la sensación de estar viviendo algo histórico, algo que sería importantísimo. Me emocionó mucho hacerlo. 

 

- ¿Hay algún proyecto que recuerde con un cariño inigualable?

- Disfruto con todos, pero probablemente sea algo tan sencillo como el cortometraje de Paco León Vecinooo. Nos pusimos a crearlo en pleno confinamiento, con la tristeza y el aislamiento, con proyectos que se habían caído y no sabíamos si recuperaríamos. No olvidaré en mi vida las reuniones con Paco por Zoom durante la semana previa al rodaje ni los tres días que pasamos luego en su terraza soleada. Fue pasar de la oscuridad a las risas y la creación. A mí me salvó hacer ese corto, lo voy a tener siempre en mi corazón.

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