¿Insolación o resaca?
– ‘Insolación’ se ha estrenado, no podía ser de otro modo, en A Coruña, cuna de Emilia Pardo Bazán. ¿Era un reto?
– En realidad, la primera función de la obra fue un preestreno en Carranque, un pueblo cerca de Toledo. El verdadero reto de esta función es trasladar al teatro una estupenda novela. Creo que la dramaturgia de Pedro Víllora lo ha conseguido. La respuesta del público, que al final es quien tiene la palabra, ha sido magnífica. Se trata de una pieza delicada, una historia de amor sencilla, que no simple, y un canto al amor. Al amor del bueno. El texto apuesta por valores que sanan al individuo en momentos decadentes, tanto económica como espiritualmente. Buscamos que el público salga con ganas de creer y de querer.
– ¿Por qué esta autora y esta novela? ¿Qué les atrajo?
– Es una novela sobre la libertad de la mujer, que hasta entonces, finales del XIX, vivía sometida al patriarcado y a los deseos del hombre. Plantea cómo la protagonista decide tomar las riendas de su vida.
– ¿Fue idea suya?
– No, Celestino Aranda y Luis Luque [productor y director, respectivamente] me ofrecieron la función cuando aún no había adaptación teatral. Y me fascinó.
Insolación es un proyecto de Producciones Faraute, compañía fundada por Miguel Narros, que aborda una extensa gira durante 2015, “insólita para nuestros tiempos”, apunta la actriz, “como las de antes. Creo que Miguel y Emilia Pardo Bazán nos están protegiendo desde ahí arriba".
– Por cierto, en esta obra, ¿“insolación” no es más bien sinónimo de “resaca”, la que tiene su protagonista al principio de la obra?
– En parte sí. En la función, además, hay un quinto personaje, que es el Sol. El influjo barbarizador del Sol sobre los seres humanos. El encuentro de la joven viuda Asís con su futuro amante tiene lugar en la pradera de San Isidro, bajo un sol de justicia. La insolación es el modo en que esta mujer se abre al mundo bajo ese influjo... y el de algún que otro vino.