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06-07-2020


María Estévez-Serrano


“La profesión no me ha tratado mal, pero tampoco me ha mimado mucho”


El reconocimiento le ha llegado en Londres, donde lleva viviendo 10 años. Su reciente triunfo en los Lukas Awards se lo debe a la obra de inspiración lorquiana ‘Verde, agua y luna’, para la que planea una gira por España


EDUARDO VERDÚ

No estoy seguro de si sabré reconocer a María mientras la espero en el vestíbulo del hotel Plaza España. En cada foto suya en Internet, en cada vídeo de sus reels, parece una persona distinta. Con puntualidad británica aparece por la puerta giratoria una chica sonriente, delicada y luminosa. Y sé sin duda que es ella.


– Temía no reconocerla. Tiene un físico muy camaleónico…

– ¡Qué bonito eso, muchísimas gracias! Me hace mucha ilusión. Para mí es lo más bonito que me pueden decir como actriz. Siempre digo que no quiero que se me vea a mí en el escenario: yo no soy interesante, lo interesante son los personajes que interpretamos, creados con mucho trabajo por dramaturgos y dramaturgas.



– ¿Cuándo surgió su vocación interpretativa?

– De muy pequeña. Era bastante tímida y en un momento dado descubrí que te resulta muy fácil expresarte cuando te pones una máscara. Les dije a mis padres que quería ser actriz y ellos contestaron: “Mira, eso es una profesión, y tú eres una niña. Aún no tienes que trabajar, sino estudiar, jugar, tienes que ser niña. Si pasados unos años todavía sigues deseándolo, nos lo dices y veremos qué podemos hacer”. Al cabo de 10 años, cuando ya tenía 15 o 16, volví a hablarles sobre el mismo asunto: “¿Os acordáis de aquella conversación? Pues quiero ser actriz”. Me apuntaron a clases con Cristina Rota y empezó el periplo.


– Alguien me dijo que había probado todos los métodos interpretativos y que no servían para nada.

– A mí me ha servido la metodología de Rota, la de Stanislavski, la de Brecht, la de Lecoq… Cada personaje lo trabajo desde un lugar diferente porque no todos piden lo mismo. A algunos los busco más de dentro hacia afuera y con otros sigo el sentido inverso. En ocasiones, primero busco su corporeidad, cómo se mueve, y dentro de ese cuerpo encuentro una voz y una psicología. Hay otros personajes a los que, sin embargo, llego por intuición.


– ¿Realmente ayuda la interpretación a conocerse a sí misma? 

– Totalmente. Cuando te interesa representar la vida de otro es porque en esa persona hay un punto de conexión contigo. A medida que empatizas con los demás te conoces a ti mismo. Estableces un diálogo con tus emociones. El teatro te ayuda mucho a entender la naturaleza humana. Y a mí me parece fascinante.


– ¿Fue esa fascinación la que le llevó hasta los estudios de Filosofía?

– Sí. Cuando todavía estaba con Cristina Rota le dediqué un parón de un par de años a la universidad. Me planteé si ser actriz era lo que de verdad quería. Estudié Filosofía porque buscaba respuestas: entender por qué somos como somos, saber si existe algo después de esto, cuál es el sentido de la vida. Siempre he sido muy curiosa para todo. Me gusta mucho leer, pintar, escribir… Entré en busca de respuestas y salí con muchas más preguntas, pero es interesante tener la capacidad de cuestionarnos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. A veces encontramos esas respuestas, otras veces no, pero lo que nos hace humanos es esa búsqueda.



– Pero volvió a la actuación.

– Sí. Eché muchísimo de menos el teatro y lo retomé. 


– ¿Y cómo la recibió este oficio?

– Es una profesión dura. A veces te metes en un proyecto sin saber si te dará rendimiento económico y te entra vértigo. Otras veces, simplemente no tienes nada que te motive encima de la mesa. ¿Y ahora qué? ¿Y mañana qué? Cuando pasas varias audiciones para el mismo proyecto y no te eligen es un batacazo para el ego, siempre hay muchos más noes que síes, pero no te puedes desilusionar.


– En cierto momento decide irse a vivir a Londres.

– Fue hace 10 años, se han pasado volando. El objetivo principal era salir de España una temporada, viajar, vivir en otro país para entender su cultura… Y por supuesto, aprender inglés, quería trabajar en un idioma diferente. También estaba el hecho de poder leer a Shakespeare en inglés, porque lo había leído en español y no acababa de entender por qué era más importante que Lope o Calderón en el teatro universal. Tenía la sensación de que para comprender ese salto necesitaba leerlo en inglés… y efectivamente. Cuando traduces a Shakespeare al castellano pasa lo mismo que cuando traduces a Lorca a otro idioma, que te pierdes muchas cosas.


– ¿Se actúa también diferente en inglés que en español?

– Totalmente. Pude darme cuenta cuando me pidieron hacer una audición de Yerma en ambos idiomas. Yo la había preparado en español, y cuando tuve que interpretarla en inglés descubrí que era otro personaje. El inglés te coloca mental y físicamente en un lugar distinto.


– En Londres le llegaron los reconocimientos con una obra inspirada en Lorca.

– Sí. Y ahora, después de los galardones que nos han dado por Verde, agua y luna [premios Lukas –Latin UK Awards– a la mejor producción teatral y accésit a María Estévez-Serrano como artista del año], intentaremos traer el texto a España. Nos encantaría hacer una gira por los pueblos por los que pasó Lorca con La Barraca. Es un proyecto que me motiva mucho y ojalá se pueda llevar a término.


– ¿Cómo lleva eso de estar tanto tiempo lejos de su ciudad, de sus padres, de sus amigos? ¿Se ha sentido sola?

– Londres puede ser una ciudad muy solitaria. Y más aún cuando llegas de fuera. Yo no lo llevé mal porque me fui con mi pareja y con una de mis mejores amigas, así que nunca me he sentido sola. Esas personas siguen allí, y luego me he encontrado además a gente maravillosa de muchos países que forma esa familia que tú eliges.



– ¿Han sufrido mucho sus progenitores al verle hacer tantos sacrificios por una profesión tan incierta?

– Nunca se lo he preguntado [risas], pero cuando vaya a comer con ellos, por fin se lo voy a preguntar. Querían darme unos estudios, la capacidad de ser una mujer libre y autónoma. “La única herencia que te vamos a poder dejar son tus estudios. Aprovéchalos”, me han dicho siempre. Si ven que no eliges un camino fácil, los padres sufren, independientemente de que seamos actores u otra cosa. Pero a mí me dejaron que cometiera mis propios errores. Y han estado ahí para ayudarme si la caída era grande. Se lo agradezco inmensamente.


– ¿Le ha tratado bien la profesión?

– Bueno… la profesión… no sé qué decirte. Me podría tratar mejor, podría trabajar más. Tengo muchas cosas que ofrecer, pero es que somos demasiados. ¡No hay tantos papeles! No me ha tratado mal, pero tampoco me ha mimado mucho. Y yo me dejo mimar ¿eh? [risas].


– ¿Se ve actuando toda la vida?

– Uy, me encantaría. Sí, por favor, que esta profesión me dé la oportunidad de estar siempre sobre un escenario o ante una cámara, contando lo que quiero, con proyectos bonitos que me ayuden a crecer.


– ¿Tiene hermanos?

– No. Porque cuentan que de niña era muy puñetera [risas], mis padres tenían que meterme en la bañera para que dejara de llorar. Pobrecitos. Llegué dando guerra: no comía, no dormía… Y como esa situación se alargó durante mucho tiempo, les desgastó. Además, trabajaban los dos. Sin embargo, yo estuve muy empeñada en tener un hermanito, incluso se lo pedía a los Reyes Magos. Pero también es cierto que tengo una vida interior muy grande, estando sola me encuentro muy a gusto. Convivo muy bien conmigo misma, mi condición de hija única me dio esa capacidad. No es que sepa estar sola, es que necesito estar sola. Y si no es así, me crea ansiedad. Me gusta salir a pasear sola, ir al teatro, al cine o a una cafetería y ponerme a leer o escribir. Y quiero mucho a mis amigos y a mi familia, ¿eh?


– ¿Es usted madre?

– No. Nunca he tenido instinto maternal. Me gustan bastante los niños, me lo paso muy bien con mis sobrinas, pero la maternidad no ha surgido. Mi pareja tampoco tiene esa necesidad, así que no hay conflicto. Y me dicen que me pierdo muchas cosas, pero son decisiones, con cada decisión se abren y se cierran posibilidades. No tengo hijos, no creo que los tenga, aunque tampoco cierro esa posibilidad.

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