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26-01-2018

Lucía Quintana y Ginés García Millán, con (a la izquierda) Jordi Frades

Lucía Quintana y Ginés García Millán, con (a la izquierda) Jordi Frades


(Sobre)vivir
sin aliento

Definido por sus creadores como un ‘thriller’ ibérico, ‘Matadero’ va un paso más allá en cuanto a la manera de crear ficción. El pase del primer capítulo en el Festival MiM Series dejó al público con ganas de más. Será en este 2018 cuando el proyecto desembarque en Antena 3


NURIA DUFOUR (@nuriadufcon)
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha (@enriquecidoncha)
Hay nueva serie en la insaciable factoría de Atresmedia. Y, por lo que hemos podido comprobar in situ, con muy buenas trazas. Inspirada lejanamente en la norteamericana Fargo, Matadero cuenta el drama de Alfonso (Pepe Viyuela), veterinario de una granja de cerdos, cuya anodina existencia se verá trastocada para siempre por un suceso fortuito de dimensiones desorbitadas. “Alfonso es apocado, tímido, un hombre corriente que se deja arrollar por los demás”, describe el actor riojano. En su afán por mejorar la autoestima, una espiral de inesperados acontecimientos le engulle junto a los restantes personajes.
 
   Viyuela tilda la serie de tragicomedia, donde los personajes ponen el punto cómico… a su pesar. “Matadero no es una comedia para tirarte por los suelos de risa, y desde luego, los actores no estamos buscando en nuestra interpretación esa vertiente”. Porque a los protagonistas de esta historia de humor negro les ocurren cosas que para el público quizá resulten muy graciosas, pero no para ellos, que viven y sobreviven con enorme angustia a las situaciones.     Crímenes incluidos. “Hay un filo interesante desde el punto de vista interpretativo: tienes que contener las riendas de los caballos para dar veracidad y poder creerte lo que estás haciendo”.
 
   Cuenta Ginés García Millán, que da vida a un sicario por obligación y fan de Julio Iglesias llamado Pascual, que costó dar con el tono adecuado, buscar la verdad a ese mosaico de personas y situaciones. “Con la variedad de elementos que tiene la historia se ha conseguido algo bastante compacto. Hay risa, misterio, sorpresa”. El actor se muestra satisfecho con el resultado y orgulloso de ser parte de esta apuesta. A su lado, Miguel de Lira en la piel de Teo, su compañero de fatigas, sicario por convicción. A su juicio, la dificultad estribaba en mezclar géneros, una mezcla capaz de marcar la diferencia con otras producciones.
 
 

Camila Viyuela y Pep Ambrós

Camila Viyuela y Pep Ambrós

 
 
Seis secuencias por jornada 
Primeras horas de la mañana. Un chalet unifamiliar cerca de la sierra madrileña. Camiones en la puerta repletos de atrezo y vestuario, el catering sobre una mesa con bocadillos y bebidas calientes, técnicos enfrascados en los detalles de dirección… El director general de la serie y productor ejecutivo, Jordi Frades, está perfilando con dos de los actores protagonistas, Camila Viyuela (María) y Pep Ambrós (Jacobo), la tercera secuencia prevista en el plan de trabajo. Seis escenas se graban cada día, unos siete minutos de emisión, por lo que un capítulo completo se termina en 10 jornadas. El equipo maneja dos unidades simultáneas y varios guiones abiertos. Hasta cinco en algún momento del proceso.
 
   Tras cerrarse el elenco principal, se dedicaron tres semanas a la lectura, un trabajo de mesa para coger el punto justo a la serie. “Se trata de lograr que todos vayamos a lo mismo, que todos estemos contando la misma serie”, argumenta García Millán. “Tenemos que saber muy bien las intenciones, pues en el día a día el tiempo es el que manda”, añade Miguel de Lira. Él concluye hoy su participación, y mañana lo hará el resto del equipo. Sobre su labor junto a García Millán, con quien ha compartido multitud de secuencias por tratarse de dos personajes en uno, la cara y la cruz, destaca lo estimulante de trabajar en pareja: “Ambos aportamos silencios, miradas, ritmos, ecualizamos entre los dos”.
 
   El contrapunto lo pone la otra pareja de Matadero, que representa el otro lado de la ley. La forman los guardias civiles María y Jacobo. Camila Viyuela define a su María como una mujer vocacional, metódica, con seguridad en sí misma y un punto de dureza. Pep Ambrós subraya la evolución “brutal” de Jacobo, refiriéndose al amplio arco de transformación del personaje. “Llega en un punto y termina en otro completamente distinto. Ese viaje ha sido muy enriquecedor”.
 
 

Lucía Quintana y Pepe Viyuela

Lucía Quintana y Pepe Viyuela

 
 
Trabajo a contrarreloj
Con 10 días de plazo para rematar 70 minutos de metraje se trabaja muy deprisa. Apenas queda tiempo para ensayos. Quienes más sufren en este frenético proceso son los actores. “Siempre hay tiempo para poner la luz, la cámara, los focos, toda la parafernalia de los técnicos. Y parece que los intérpretes sean el último mono”, afirma Frades. Al director –en la lista de directores figuran también Salvador García y Joan Noguera– le parece injusta esa situación, por lo que en cada proyecto libra una lucha: la de poner la técnica al servicio de los artistas y no al revés. “A veces me tengo que enfadar con el equipo para que se respete el silencio y el tiempo que necesitan los actores para un buen pase del texto en el set”.
 
   Es en el pase de texto donde se aprecian los matices y el cariz interpretativo de Matadero. Hasta el punto de que el equipo artístico coincide en decir que ese ha sido el aspecto de mayor complicación. La pequeña pantalla es el medio más crudo a la hora de determinar el desarrollo de los personajes. “Están abiertos, pueden ir para un lado o para otro, y ambas opciones pueden ser buenas”, explica convencido García Millán. A Camila Viyuela el proyecto le atrapó desde que leyó el primer guion: “Cuenta las cosas con mucha potencia, y lo hace de manera realista”.
 
Escenarios reales
En Matadero todas las localizaciones son naturales. Interiores y exteriores. Con ello se buscaba una atmósfera especial, una estética particular. Parajes rurales de Madrid, Toledo, Guadalajara y Segovia sirven para recrear el ficticio Torrecillas, un pueblo cualquiera de Castilla y León en pleno mes de agosto. Aunque el verdadero, Olmeda de las Fuentes, que acoge gran parte de los escenarios –ayuntamiento, bar, casas– y el grueso de la acción, se encuentra al este de la Comunidad de Madrid. Unos 50 kilómetros lo separan de la capital.
 
 

Miguel de Lira

Miguel de Lira

 
 
   Trabajar fuera de un set “complica bastante los tiempos”, afirma Laura García, la directora de producción. “En un plató lo tienes todo bajo control. Los departamentos tienen su espacio. No es lo mismo llegar a un sitio y tener que montar toda la estructura de grabación. ¿Dónde pones maquillaje, el vestuario, las caravanas de los actores? Además, entra en juego la climatología, con un riesgo constante”.
 
   A juicio de Lucía Quintana, construir personajes en escenarios naturales ayuda, pero más aún el hecho de que estén bien escritos y que los directores sepan llevar al intérprete por donde transita su alter ego sobre el papel. “Jordi nos decía que no racionalizáramos mucho. Son personajes a los que les sucede tanto en tan poco tiempo que van directos a resolver. Nos tiramos a la piscina fiándonos todos de todos”. Quintana pone cara a Almudena, la mujer de Francisco (Antonio Garrido), quien a su vez es dueño del matadero. Su deseo de ser madre se trunca por un suceso inesperado, a partir del cual comienza una huida hacia adelante. La actriz resalta de Almudena su inconsciencia y su lucha por sobrevivir. “Va tomando decisiones al vuelo, adaptándose a las circunstancias como puede”. Este papel supone su primer protagonista. “El aprendizaje y la responsabilidad que he sentido con un papel de tanto peso en la trama han sido enormes”.
 
El público habla
Cada vez es más común que las teleseries se muestren al público en festivales. Incluso los certámenes cinematográficos de mayor prestigio ya empiezan a incluir entre sus secciones una para producciones televisivas. Matadero se presentó en el contexto más propicio: a principios de diciembre en la Cineteca del Matadero de Madrid, con motivo de la quinta edición del Festival MiM Series. Para los protagonistas el resultado fue satisfactorio, aunque desconocen lo que ocurrirá cuando el producto esté en la parrilla, donde múltiples factores condicionan el juego de las audiencias.
 
 

Quintana apunta a García Millán en un momento de tensión

Quintana apunta a García Millán en un momento de tensión

 
 
   García Millán incide en lo bien que entraron en la historia todos los espectadores pese a su diversidad. De idéntica opinión es Miguel de Lira. El gallego intuye, a tenor de aquellas reacciones, que el público se quedó con ganas de más. Consciente de que los perfiles de la audiencia están cambiando, Jordi Frades cree que se entendió el tono de Matadero: “Las plataformas han hecho que el nivel de riesgo sea mayor y que las cadenas se pongan las pilas para atreverse a lanzar otro tipo de propuestas”. Pepe Viyuela se sintió muy tranquilo durante la proyección, lo cual le sorprendió, pues normalmente está más pendiente de la reacción del público que de la propia historia. “Había mucha atención. Tuve la impresión de que lo que habíamos hecho aparentemente se dirigía hacia donde lo queríamos llevar”.
 
   Camila Viyuela, su hija en la ficción y en la realidad, barrunta que la serie gustará: “El publico se reía, pero también se creaban silencios muy acordes con cada situación”. No es la primera vez que padre e hija coinciden en una producción. Ya lo habían hecho en Olmos y Robles (TVE), pero no con dos papeles protagonistas. “Lo que más me gusta es haberlo vivido con absoluta normalidad. Hemos tenido un trato de compañeros de trabajo, algo bonito pero difícil”, dice Pepe Viyuela. Y Camila habla de “experiencia enriquecedora”.
 
 

Jordi Frades

Jordi Frades

 
 
El espíritu de ‘Fargo’
“¿A que no hay huevos?”. Leyenda o no, esa es la frase que alguien espetó en el despacho de Sonia Martínez, la directora de ficción de Atresmedia, cuando los responsables de la productora Diagonal TV propusieron a la cadena realizar una ficción en la línea de Fargo. Los hermanos Joel y Ethan Coen filmaron esa película en los años noventa y la televisión la recuperó en formato serie en 2014.
 
   Más que un referente, Fargo es “un punto de partida”, concreta el barcelonés Ambrós. Vio aquella ficción para comprender su esencia y relacionarla con lo que contaba Matadero. Pepe Viyuela aclara que “se inspira en determinados ambientes de Fargo, en esos de aparente tranquilidad, pero la estética está pegada a lo nuestro. Tiene más de Berlanga o Bigas Luna”. “Está bien asomarnos a lo que somos a través del sentido del humor”, resume Lucía Quintana.
 
   Al realizador Jordi Frades le rondaba desde hace una década la idea de armar un thriller que transcurriera en un pueblo de España. “Un argumento en la línea de Fargo, pero muy ibérico”. Para levantarlo contactó con Daniel Martín, creador y guionista de Matadero, con quien ya había trabajado tanto en Isabel como en La Señora. “Sabía que él sacaría una historia muy interesante a partir de esa síntesis”.
 
   Mientras Frades grababa a finales de 2016 La catedral del mar, otro de los grandes proyectos de Atresmedia para el año que ya empieza, se escribieron los capítulos de Matadero. No es habitual en una producción de estas características comenzar las grabaciones con los guiones listos. Por eso Frades recuerda que “fue un lujo disponer de tiempo suficiente para que Dani crease ese mundo”. Además de Daniel Martín, cuatro guionistas –Laura Sarmiento, Fernando Navarro, Chus Vallejo, Nacho Cabana– han trabajado en la decena de episodios de Matadero.
 
 

 
 
Reparto principal de Matadero:
Pepe Viyuela (Alfonso)
Lucía Quintana (Almudena)
Antonio Garrido (Francisco)
Carmen Ruiz (María José)
Ginés García Millán (Pascual)
Miguel de Lira (Teo)
Camila Viyuela (María)
Pep Ambrós (Jacobo)
Iván Cózar (Nuño)
Tito Valverde (Salvador)
Marta Calvó (Teresa)
Filipe Duarte (Vasco)
Julio Pereira (Fermín)
Janfri Topera (Capitán Villanueva)
José Ángel Egido (don Julio)
Belén Constela (Inmaculada)
Gonzalo Uriarte (Da Silva)
 
 

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