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14-07-2022


Mi lugar en el mundo


Menorca, para construir recuerdos



Alfonso Bassave, que acaba de estrenar la película ‘Sin ti no puedo’, encuentra en la isla el sitio perfecto para su crecimiento personal



En esta época del año, el lugar del que más me apetece hablar es el que representa para mí el paradigma del verano: Menorca. Desde hace unos 20 años mi madre tiene casa allí. Mi padre era gallego, mi madre también lo es, por eso mis veranos de la infancia transcurrieron en el norte. Hasta que mi madre compró esa casa y descubrí el Mediterráneo.

 

   Recientemente estuve de fin de semana con una amiga y me habló de la importancia de construir buenos recuerdos. Menorca es el sitio donde mejores recuerdos estoy construyendo desde que la visito: allí he vivido momentos con quienes han sido mis parejas, con mis amigos, con los que ya dejaron de ser tan amigos, con mis perras…

 

   Mientras estoy hablando de esto, se me viene a la cabeza una reflexión con la que me quedé durante el rodaje de la película Dieta mediterránea. El director [Joaquín Oristrell] decía que, si echamos la vista atrás, el 80 por ciento de nuestros recuerdos son alrededor de la mesa. Con familia, con amigos. Eso se me quedó grabado porque yo, que año tras año viajo, conozco a gente importante, voy a estrenos, vivo cosas que parecen luminosas o que en mis sueños de infancia parecían que serían ejemplo del máximo nivel de felicidad, al final me doy cuenta de que no, de que la felicidad consiste sencillamente en poder estar con la gente que quiero en un buen entorno: en el campo, la playa, con una comida rica, perros… Y en eso juega un papel importante la isla.


El abismo norte-sur, también aquí 

Menorca es grande. Una de sus cosas más maravillosas es que es como un resumen del Mediterráneo y de España. Es diversa, encuentras de todo, excepto montañas altas. El sur está surcado por muchos cañones con gran variedad de vegetación que desembocan en las playas paradisíacas de agua cristalina que todos conocemos. El norte es más árido, más seco, con un aspecto mucho más rocoso. El cambio se aprecia también en el fondo marino, que tiene color más verdoso. Si alguien que esté leyendo esto quiere ir de visita, que lo haga durante al menos una semana, el tiempo necesario para descubrir razonablemente qué es Menorca.



Playas vírgenes imprescindibles

Entre los grandes atractivos de la isla despuntan sus calas salvajes. Al norte, Cala Pilar empieza a ser muy conocida. Si esta conversación hubiera ocurrido unos años atrás, me habría reservado el nombre para poder prolongar el secreto [risas]. Para acceder a ella hay que avanzar por un camino de árboles centenarios y descender una montaña. Son 45 minutos a pie, por lo que en verano aconsejo ir temprano o al atardecer, así se evitan las horas de calor intenso en el recorrido. Sorprende que allí no haya absolutamente nada. Ni una huella de civilización. Es muy salvaje. Arena amarillenta y agua espectacular. 

 

   Mi otro fetiche es la Platja de Binigaus. Es el final de la Platja de Sant Tomàs y tiene cuevas espectaculares. Además, se puede ir con perros, que para mí es fundamental.



Un atardecer vigía

No te vayas de Menorca sin visitar alguno de sus faros. Hasta este litoral han llegado distintos pueblos que han dejado su impronta. Y eso se nota en los faros. Muchos tienen alrededor entornos paradisíacos. Mejor visitarlos durante la puesta de sol, sea solo o con amigos, pues las vistas son espectaculares. 

 

   Yo me quedo con los de FavàritxCavalleria y Punta Nati. Este último, ubicado en Ciutadella, es especial porque está sobre unos acantilados con 100 metros de paredes verticales: puedes ponerte en la punta y sentir que sobrevuelas el mar. Es increíble. 



Del mercado a una cena romántica

¿Qué te voy a decir de la gastronomía? Mi casa queda cerca de Maó y hay un mercado al que me gusta mucho ir por sus buenísimos productos: de la huerta, pescado, marisco, carne…

 

   Para comer buen pescado aconsejo el Café Balear, en el puerto de Ciutadella. Es un negocio mítico en el que no admiten reservas, por lo que toca hacer cola. También me encanta Ca na Marga, en Fornells, cuya carta tiene carnes riquísimas. 

 

   Y si se trata un plan romántico, me decanto por el hotel rural Biniarroca. Es una antigua casa payesa en medio del campo que compró una señora británica 30 años atrás, la reconstruyó y la convirtió en un hotel precioso con piscina, jardín y terraza que son perfectos para las veladas románticas.  

 

Ideal para la conexión profunda

Podría extenderme durante horas hablando de Menorca. Llevo 20 años yendo y todavía me quedan cosas por descubrir. Hago meditación, me preocupo por escucharme. E intento hacerlo en buenos escenarios, como los que brinda la naturaleza. Recurro a la isla en bastantes ocasiones para gestionar ciertas vivencias. Esos momentos de recogimiento forman parte de mi crecimiento personal. Otros sitios también me acompañan, aunque Menorca es un rincón esencial para mí.


Así se lo ha contado a Luis Miguel Rojas Navas



Alfonso Bassave


Desde su primera oportunidad en Un paso adelante no para de encadenar títulos en televisión. Más de 20 series jalonan su carrera. Ha trabajado en historias que lograron hacerse hueco destacado en la historia del audiovisual español: Hospital CentralLa pecera de EvaCrematorioAmar es para siempreCarlos, rey emperador o Antidisturbios. También ha coqueteado con el teatro y ha saltado al cine de la mano de Rodrigo SorogoyenJoaquín Oristrell, Chus Gutiérrez o Juana Macías, entre otros.

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