‘Moria’, la historia del “obelisco con tetas”
Netflix aprovecha los 80 años de la vedete argentina Moria Casán para orquestar una biografía a su medida: excesiva, provocadora y capaz de convertir la vida en espectáculo
ESTELA BANGO
“¿Cómo se cuenta una vida? Mi vida… Yo no soy una persona común y mi historia tampoco. Mi vida es espectacular y este viaje también”. Así arranca en Netflix, con la voz en off de la propia Moria Casán, esta serie biográfica dirigida por Javier Van De Couter. Pero antes, una advertencia en toda regla: aquí no hay espacio para la discreción, porque contar a esta mujer supone entrar en un universo construido a golpe de exceso, provocación y una personalidad que nunca ha entendido de términos medios. Vedete, actriz, presentadora, cantante, productora, empresaria, personaje televisivo y, sobre todo, figura grande de la cultura popular argentina, Moria ha hecho de su propia vida un espectáculo en el que ella misma ejerce como protagonista y narradora.
El periodista del New York Times Sam Roberts afirmaba que no existen las vidas ordinarias, que todo el mundo tiene una historia que contar y al reportero le corresponde el trabajo de descubrirla. En el caso de la historia de Moria, no hace falta rascar mucho para encontrarnos ante un grandísimo filón. Su biografía está escrita en letras grandes y brillantes, entre bambalinas, platós, portadas, escándalos y una sucesión de personajes que parecen haber sido creados por y para ella.
Tres actrices, tres versiones
Mientras Moria Casán relata su propia historia con desparpajo de gigante, tres actrices son las encargadas de encarnar a la polifacética artista y presentadora en las distintas etapas de su vida. Ninguna de ellas interpreta exactamente a la misma persona, ya que construyen versiones diferentes de la muy cambiante protagonista.
La primera de ellas es su propia hija, Sofía Gala Castiglione, que pone cara a Moria en su juventud y en los primeros pasos de su carrera: primero, como bailarina de revista; después, en calidad de presentadora televisiva junto a su segundo marido, Mario Castiglione. La elección de esta actriz tiene además un peso especial dentro de la historia, ya que Sofía Gala no solo hace de su madre, sino que adquiere un papel fundamental en el relato de la serie, al ser la relación entre ellas uno de los ejes narrativos. El juego de espejos llega al extremo de que Sofía Gala interpreta a Moria mientras Moria da a luz a Sofía Gala.
La segunda actriz es Griselda Siciliani, que toma el relevo para dar vida a la estrella en una etapa de consolidación, cuando la vedete ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en todo un fenómeno televisivo. Siciliani se enfrenta a la Moria más reconocible, la de “la lengua karateca”. Su interpretación destaca precisamente por no calcarla, sino por ser capaz de capturar esa energía excesiva y su mezcla de humor y provocación.
En el caso de la tercera época, correspondiente a esa mujer convertida en mito, quién mejor que Cecilia Roth para ponerle cara. La hermana de Ariel Rot y ganadora de dos Goyas se enfrenta al peso de todo lo que significa Moria Casán tras décadas de exposición. Una mujer que siempre supo atraer la atracción hacia cualquiera de sus vivencias, incluso las más extremas. Ahí está su paso por la cárcel paraguaya de El Buen Pastor. Roth presenta a esa Moria madura de hoy, consciente de su propio personaje, aunque no con menos capacidad para alimentarlo: todo lo que le ocurre puede acabar convertido en un nuevo relato que contar.
No es de extrañar que hagan falta tres actrices para representar a Casán en sus casi infinitas personalidades. Después de 80 años siendo creadora, protagonista y narradora de su propia historia, hay tantas Morias posibles como ella quiera.



