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#MuchaVidaQueContar

 

Neus Agulló

Los sueños cumplidos de una niña de Alcoi

 

Su trayectoria es la de una niña encandilada por las historias que oía a la “chicuelas” del barrio chino de Alcoi. Creció y languideció en el grupo local de teatro, hasta que Pep Cortés la rescata para que toda la Comunidad pudiera conocer sus registros para hacer reír o llorar. A Neus le ha pasado mucho y bueno, pero nada como ese “perfect” que le soltó Ken Loach al terminar una escena de ‘Tierra y Libertad’

ASIA MARTÍN

Realización, vídeo y montaje

JUAN ANTONIO CARBAJO

Guion y redacción

Neus Agulló (Alcoi, Alicante,1944) cumplirá 79 años este mes de noviembre, pero ya tiene regalo: una nueva película, L’Àvia i el Foraster (La abuela y el forastero), que el director Sergi Miralles ha escrito recordando a sus abuelas pero pensando en que solo la podría interpretar Agulló. La actriz, a la que le gusta su papel de yaya en la vida real y en la ficción, recibe el encargo como una prueba más de que ha nacido con estrella. “He hecho lo que más me gustaba en el mundo”, confiesa en su balance vital en el documental  #MuchaVidaQueContar, que le dedica la Fundación AISGE.

 

Agulló se ve en el retrovisor como una niña “polvorilla” que era todo desparpajo. Rememora (literalmente) cómo cantaba La hija de la tirana y pasaba las tardes en una peluquería de su calle, en el barrio chino de Alcoi, a donde iban todas las prostitutas. “Mi madre las llamaba las chicuelas. Y a mí me gustaba muchísimo escuchar todo lo que decían alrededor de un brasero enorme. Yo creo que por eso me gustaba actuar”.

 

Las chicuelas fueron las que le prestaron el vestuario para su debut. Tenía 17 años y debía aparentar 40 para un papel en Seis personajes en busca de autor. “Una me dejó una piel de zorro, otras un bolso, unos tacones y un perrito de esos pequeñines”. Era su oportunidad en La Cazuela, un grupo de Alcoi que conseguiría cierto renombre en el teatro independiente y con el que estuvo dos décadas y no muy feliz: “Me tocaban los papeles de bruja, de brujita, de pastoreta”… El físico era importante en aquellos repartos, sugiere.

 

En 1987, el actor y director alcoyano Pep Cortés la recluta para su montaje de Ací no paga ni Déu (Aquí no paga nadie en su versión castellana). “Disfruté con esa obra lo que no está escrito. Con el Pep Cortés me di cuenta de lo que era el teatro”, comenta. Agulló se muda a la capital de la comunidad para arrancar un 8 del 8 del 88 su “etapa valenciana”, ya como profesional. Llegó a trabajar para el Centre Dramàtic de la Generalitat Valenciana, a hacer “cosas muy buenas”, y a darse de bruces con la discriminación salarial: “Me decían que querían una actriz completa, que emocione, que haga reír, y que no la encontraban. Te dicen todo eso y luego te enteras de que te pagan la mitad que a tu compañero, aunque hagamos el mismo trabajo”.

 

El compañero de esa obra era, claro, Pep Cortés, con el que desde 1987 ha coincidido en innumerables creaciones, ya sea bajo su dirección o en el reparto. “Todo lo mejor que he hecho como actriz me lo ha dirigido el Pep Cortés”, confiesa. Y como actor… “siempre nos juntábamos en las películas y siempre hacíamos de matrimonio”. Es ese el papel que comparten en Tierra y libertad (1995), de Ken Loach, película de la que guarda grandes recuerdos que comparte a la cámara. “Rodaba sin guion, nunca lo había visto”. Y buscaba la reacción natural de los actores ocultándoles, como en su caso, que la hija a la que iba a recibir de vuelta del frente llegaba en realidad muerta en una carreta. Un rodaje que fue para ella un carrusel emocional. "Mi padre era rojito, anarquista, republicano. Pensé: ‘Si viera lo que estoy rodando aquí lo orgulloso que se sentiría. Se me saltaban las lágrimas”.

 

Al final, como suele pasar, los singulares registros de Agulló se hicieron populares gracias a su paso por varias series de la televisión autonómica. La actriz admite que si ha podido dedicarse a este “hobby remunerado” es porque su marido, Daniel Moltó, le animó a irse a Valencia mientras él se quedaba en Alcoi cuidando a los tres hijos del matrimonio. “Yo no sé si te he agradecido bastante todo lo que me has ayudado”, le dice en un momento en el que Moltó se acerca a la grabación.

 

La lección más importante llegó, como no podía ser de otra forma, de Pep Cortés. “Me decía: ‘si no te lo crees tú, la gente no se lo cree’. Eso se me quedó grabado”. Aunque hubo otro consejo que Agulló aún le agradece. “Cortés me dijo: hazte socia de AISGE, que en esa época eran 5.000 pesetas. Y mira por dónde, AISGE me ha salvado mi vida. A AISGE le estoy muy agradecida, y al Pep Cortés, que está enterrado ahí enfrente”, y señala a una colina que se divisa desde la terraza de su casa. “Cuando me levanto le digo: bon dia. Y algún día escucharé ‘bon dia’ y me cagaré”, bromea. Sigue siendo una polvorilla.

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