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03-09-2012

Fallece Lina Canalejas, la protagonista de ‘El mundo sigue’
La actriz madrileña fue descubierta por Zori, Santos y Codeso tras sus inicios en el mundo del ballet clásico
 
CELIA TEIJIDO
La actriz madrileña Lina Canalejas, famosa en los años sesenta por sus papeles protagonistas en películas como El mundo sigue o La viudita naviera, falleció este pasado sábado en una residencia de Tres Cantos tras más de nueve años de lucha contra el cáncer. Concepción Álvarez Canalejas tenía 80 años y era la socia número 1.300 de AISGE, entidad a la que pertenecía desde mayo de 1996. 
 
La enfermedad había retirado a Lina de los escenarios desde finales de los años 90, cuando se colocó por última vez delante de las cámaras para un pequeño papel en Niño nadie (1996), de José Luis Borau. Este domingo fue incinerada en la intimidad en el cementerio de Fuencarral.
Hija del concertista de violín Manuel Álvarez Trigo y nieta del ilustre pianista y compositor Arturo Canalejas, la pequeña Concepción comenzó a dar sus primeros pasos como bailarina clásica en plena posguerra, allá por 1943, cuando apenas sumaba 11 años. Pronto se integró en la compañía cómica de Zori, Santos y Codeso para el estreno de La blanca doble (1947), que obtuvo en la época un éxito arrollador. La joven Canalejas combinaba los pasos de baile con alguna breve intervención, y los directores de la compañía no tardaron en descubrir su talento como actriz. En La vida en un bloc (1952), dirigida por Ismael Merlo en el Teatro de la Comedia de Madrid, su nombre ya relucía en los carteles. A partir de ahí alternó las revistas (Las cuatro copas) con la comedia (Prohibido suicidarse en primavera, Irma la dulce) o alguna incursión dramática (La casa de las chivas, 1970).
El cine no tardó en llamar a su puerta. Desde Así es Madrid (1953) y Tres huchas para Oriente (1954) tuvo oportunidad de trabajar en cerca de cincuenta títulos. Los cinéfilos la recordarán, sobre todo, por su papel en La viudita naviera (Luis Marquina, 1963), junto a Paquita Rico y Arturo Fernández; y por la excelente El mundo sigue (1965), el tercer largometraje de Fernando Fernán-Gómez como director. Película maldita por sus problemas con la censura, hoy se considera una de las obras cumbres de su autor. En ella, Fernán-Gómez se enamoraba de Canalejas, concursante en un certamen de belleza y protagonista absoluta de la historia. Adulterio, violencia, hambre o injusticia eran algunos de los argumentos de aquel filme, que terminaba con el suicidio de Lina al tirarse desde un balcón.
“Era una mujer corajuda y de carácter muy fuerte”, la recordaba esta mañana su hermano, el también actor José Canalejas, de 87 años, y único integrante de la familia que la sobrevive. “Lina era una actriz muy verdadera e intuitiva, de esas personas a las que el arte les sale de dentro”, relataba José, que tras la posguerra hizo oposiciones para la Caja de Ahorros en Madrid pero no tardó en fundar un cuadro artístico. Lina Canalejas, que también participó en la almodovariana Entre tinieblas, estaba viuda y no deja hijos.

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