Paloma Rando
"Aprendí a planchar para la tele antes que para la vida"
Siempre quiso ser guionista y no paró hasta conseguirlo. Entró al mundo audiovisual por el departamento de vestuario, aunque en su camino se cruzaría también el periodismo. Hoy compagina la crítica televisiva con la escritura de producciones tan diversas como 'Señoras del (h)AMPA', 'Mariliendre', 'Pedro x Javis' o las ceremonias de los Goya de 2024 y 2025
ESTELA BANGO
FOTOS: ENRIQUE CIDONCHA
Es guionista de vocación, como Harry Caine/Mateo Blanco en Los abrazos rotos. Y columnista por casualidades de la vida, como Paz Sufrategui/Leo Macías en La flor de mi secreto. Paloma Rando (Madrid, 1984) tiene dos constantes en la vida: su devoción por el cine de Pedro Almodóvar y por la televisión. Sus primeros recuerdos pertenecen a títulos de los noventa, de Pressing Catch a Twin Peakspasando por ¡Hola Raffaella!
- ¿Siempre quiso dedicarse al guion?
- Sí. Aunque también me gustaban mucho la bioquímica y la genética. Mi profesora de Biología en el colegio me encantaba. Y me escribió después de muchos años, cuando escribí mi primera gala de los Goya. Para disgusto de mis padres, decidí que estudiaría Comunicación Audiovisual y que intentaría ser guionista.
- Sin embargo, su primer empleo fue en vestuario.
- Trabajé durante cinco años en equipos de vestuario porque en las prácticas de la universidad apenas me ofrecían oportunidades como guionista. Sí hice prácticas de guion en la Teletienda, en un canal que se llamaba EHS. Descubrí que otra guionista, Diana Rojo, pasó por ese mismo canal, aunque como montadora. Si nos ponemos a rascar un poco, quizás EHS fue una cantera de gente que en la actualidad trabaja en el audiovisual. Esas eran las prácticas que ofrecía la Complutense… Yo apenas conocía a nadie en el sector. Una amiga había estudiado Bellas Artes y estaba currando de atrecista. A su vez, ella tenía una amiga que hacía vestuario. En su equipo necesitaban una meritoria y me lo comentaron. Me lo pasaba bien y aprendía muchísimo. Aprendí a planchar para la tele antes que para la vida. Recuerdo que cobraba 400 euros y tenía que estar dada de alta como autónoma. Desde luego, por dinero no lo hacía. Seguí creciendo y llegué a ser estilista. Pero siempre tenía ahí la espinita del guion.
- ¿No le resultaba más sencillo su objetivo estando ya dentro del mundo audiovisual?
- Hablé con directores y productores de todas las series en las que trabajaba para intentar hacer un trasvase. No funcionó. Yo era la chica del departamento de vestuario. Había un poquito de condescendencia, yo era jovencísima… Ser joven ayuda para algunas cosas. Para otras, no. Después de haber terminado una serie estuve cobrando el paro y dispuse de tiempo para cursar el máster de Guion de Globomedia. Fue la única vía que encontré. En las prácticas del máster me contrataron primero en un programa y luego en la serie diaria Luna, el misterio de Calenda. Ahí permanecí dos años. Vino la crisis económica y los equipos de guionistas pasaron de 15 a cuatro personas. Los que llegamos los últimos caímos los primeros. Esa fue la única ocasión en la que realmente pasé miedo: "Si no encuentro trabajo ya, el próximo mes no pago el alquiler". Haber estado en vestuario me sirvió para hacer refuerzos.
- ¿Aquella experiencia laboral previa le sirvió para escribir?
- Sí. Fue una escuela. Gracias a eso supe qué cosas le corresponden a cada una de las personas de cada uno de los departamentos. Pude entender qué cosas debes detallar como guionista. En mis tiempos en vestuario me ponía nerviosa ver en los guiones acotaciones que te coartaban el trabajo pese a que no influían en la trama.
- También desarrolla su carrera profesional en el ámbito del periodismo. ¿Cómo llegó a ese mundo?
- Tenía un blog de series en el Huffington Post. Un verano quedó una vacante para llevar la web de Vanity Fair, en septiembre me dijeron que podía continuar y me fueron prorrogando hasta me quedé indefinida durante cinco años. Disfruté de una tranquilidad que ahora no disfruto, la de saber dónde estaré mañana. Y en este momento no me llevo mal con esa incertidumbre porque soy una privilegiada con mucho trabajo. Pero por entonces, después de haber pasado la crisis, tener algo fijo era un alivio. El periodismo nunca había estado dentro de mis ambiciones, aunque soy muy lectora de prensa y muy mitómana de periodistas. Aprender a escribir para prensa me ha resultado muy gratificante, aunque ese oficio se encuentra en situación muy crítica, cuesta ganarse la vida con él. Afortunadamente, yo me la estoy ganando con los guiones, solo hago las cosas de periodismo que me apetecen.
- Poco se parece la escritura de guiones a la redacción que se hace en medios de comunicación. La primera labor se desarrolla en equipo, mientras que la firma de columnas es algo más solitario.
- Mis colaboraciones en en El País son semanales. Voy pensando qué quiero contar con casi una semana de margen y escribo cuando lo tengo todo armado en la cabeza. En el ámbito del guion me encanta trabajar en equipo. En este momento estoy con un proyecto al que, casi por primera vez, me enfrento sola. También le estoy encontrando su punto a la experiencia.
- ¿Cómo lleva eso de escribir sobre televisión y trabajar en ella?
- A menudo digo que yo critico series que me encantaría escribir y escribo series que espero no tener que criticar. Mi dualidad me hace ser consciente de que es muy difícil que las series salgan bien. Me parece un milagro cuando eso ocurre, así que debe reconocerse. Y es que son trabajos colaborativos en equipos grandísimos. Por postura casi moral, me gusta mucho más hablar de los aspectos positivos que de los negativos.
- También cada serie tiene su público…
- Sí. Reconozco que me encanta la televisión popular y que he visto muchas series y programas de ese tipo a lo largo de mi vida. En ese sentido tengo pocos prejuicios. Sigo productos tanto para públicos masivos como para públicos más minoritarios. Critiquemos las series por lo que son, no por lo que nos gustaría que fueran.
- Entre los títulos de su currículum aparece Señoras del (h)AMPA. ¿Qé recuerdos conserva de esa experiencia?
- Era un equipo de guion que encajaba a la perfección. Y eso que cada uno teníamos un estilo diferente. Seguramente ha sido uno de los equipos más eclécticos en los que he estado. En los últimos episodios el trabajo fue complicado porque teníamos una trama de un asesino que había que resolver: sabíamos bien hacia dónde íbamos, pero no sabíamos cómo llegar. Y luego escribimos una tercera temporada que nunca se grabó.
- Con el paso del tiempo se ha valorado más que cuando se estaba emitiendo.
- Señoras del (h)AMPA fue muy maltratada por la emisión. Muy pronto la condenaron a horarios de late night. Es cierto que la ficción que se consume en la tele tradicional suele retrasarse a esa franja, excepto los seriales de por la tarde. La ficción en prime time es ya una rara avis.
- Los guiones de las ediciones de los Goya en 2024 y 2025 llevan su firma. ¿Cómo le surgió la oportunidad?
- El día que se anunció que los Javis y Ana Belén serían los presentadores de los Goya, yo estaba escribiendo mi columna y decía que ese cometido era un regalo envenenado para ellos. ¿Por qué? Porque hay que contentar a mucha gente, el listón está alto, el público espera con las uñas afiladas que el evento sea un desastre… También apuntaba que tenía la ilusión renovada por los presentadores que habían elegido. Envié mi columna y dos horas después recibí la llamada de Ángel Custodio, de Gestmusic, codirector de la gala: me ofrecía escribirla. Yo he visto los Goya desde la adolescencia, me gustaba organizar una merienda-cena para todos mis amigos con ayuda de mi madre. Era emocionante pensar que aquella chavalita estaba escribiendo una de las ceremonias. Siempre quise dedicarme a esto, pero nunca pensé que lo conseguiría.
- En aquella ceremonia de 2024 en Valladolid se rindió homenaje a Todo sobre mi madre con sus actrices y el sofá donde se sentaron en la película. Más tarde, usted colaboraría junto a Brays Efe en el guion de Pedro x Javis. Una buena zambullida en el universo de Almodóvar.
- Que aquel homenaje saliera fue el sueño de mi vida. Cuando los Javis hablaban de sus recuerdos de los Goya, también hablaban de los míos. Y Pedro x Javis partió de lo que ocurrió en esa gala. Casi me caigo muerta con aquella llamada en la que me anunciaron: "Vamos a grabar este programa y queremos que lo hagas tú". Cada vez que entro a Suma Content para reuniones que a veces no sé para qué son, me siento en una silla por si me desmayo con lo que me digan. El trabajo con Almodóvar y con la gente de El Deseo fue otro sueño. Me sentía como una niña en Disneyland.
- En 2025 se ha estrenado también la serie Mariliendre.
- Nunca se me pasó por la cabeza que escribiría un musical sobre una mariliendre. Por entonces también pasé por el equipo de guion de Superestar. Recuerdo que pensaba: "Las cosas que me han llevado a tener la experiencia necesaria para escribir estas series son cosas que jamás imaginé que podría aprovechar en el plano profesional". No creía que algún día le sacaría partido a haber sido muy mariliendre, haber salido muchísimo por Chueca o haber visto infinitas horas de Crónicas Marcianas. Iba a la universidad con las ojeras por los tobillos porque todos los días me acostaba a las dos de la madrugada…
- Se cumple eso que decían en Planet Terror: al final de tu vida vas encontrando utilidad a todos tus talentos inútiles.
- Los talentos inútiles, si es que son talentos, me han servido para muchos proyectos. ¿Quién me iba a decir a mí que haber visto todas las películas de Almodóvar en bucle, una tras otra, me serviría algún día para estar cerca de él? Mi madre vive relativamente cerca de su casa y me decía: "Llevo tu currículum en la mano por si me le encuentro".
- Hablando de iconos, usted figura entre los guionistas de la serie Aquel, sobre el cantante Raphael.
- Fue una experiencia increíble conocer a Raphael y Natalia Figueroa. Muchas veces estamos en deuda con nuestros artistas populares. No siempre reconocemos el mérito que tienen por haber llegado a lo que han llegado. Se dice eso de que en España enterramos muy bien, pero ya empezamos a dar los elogios en vida.
- Cada vez se habla más de los guionistas. Esto coincide con que cada vez sea más habitual que asuman el rol de productores ejecutivos. ¿Cuándo vamos a ver un proyecto enteramente suyo?
- No me quiero pillar los dedos, pero puede ser que pronto. Yo lo estoy intentando. Si no se materializa, no será por falta de ganas ni de empeño.




