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El anecdotario de Javier Ocaña

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Pepito Moratalla, de niño prodigio a actor de doblaje

 

Llegó antes que Pablito Calvo o Marisol, pero prefirió el atril al set de rodaje. Lástima que su voz prodigiosa se esfumara demasiado pronto, con solo 49 años

 

 JAVIER OCAÑA (@ocanajavier)

Había debutado a los seis años en Noche de Reyes, de Luis Lucia, y fue uno de los niños prodigio de la época, poco antes de Pablito Calvo, Marisol, Rocío Dúrcal y Ana Belén. Pero con Pepito Moratalla había una gran diferencia respecto de Calvo: a este lo doblaba Matilde Vilariño, mujer adulta especializada en imitar las voces de críos, y Moratalla puso la suya en películas fundamentalmente religiosas y redentoras como Cerca de la ciudad, Sin la sonrisa de Dios y El milagro del sacristán.

 

 

No obstante, lo más curioso vino después: mientras Pepa Flores, Dúrcal y Belén maduraban frente a la cámara (más o menos contentas), y Calvo no lograba superar la barrera de la adolescencia tras su última película (en 1963), Moratalla (ya José) se convirtió en un excelente actor de doblaje a partir de 1960 y hasta 1988. Fue la voz habitual de Mickey Rooney y del italiano Álvaro Vitali, además de Woody Allen en Toma el dinero y corre, Don Adams en El superagente 86 y en infinidad de series y películas, con una especialidad: los dibujos animados. 


Murió joven, en 1989 a los 48 años, y ya como adulto participó también con papeles casi testimoniales en algunos títulos de Jaime de Armiñán, como En septiembre y Mi general. Una última curiosidad: las pocas frases de Pedro Almodóvar como cabaretera travestida en Un hombre llamado Flor de Otoño, de Pedro Olea, en la que la futura estrella del cine mundial ejercía también de segundo ayudante de dirección, las dobló Moratalla.

 

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