
Destacó desde la infancia en el ballet clásico y a los 18 accedió a una prestigiosa escuela de Londres. En esa ciudad trabajó durante años para la Royal Opera House, hasta que, de regreso a España, creó sus propias coreografías y fundó su compañía, con la que conocería el éxito internacional. Ha trabajado con Antonio Banderas o Latoya Jackson y puede presumir de vivencias con Lloyd Newson o Eric Idle. En este momento dirige las últimas semanas de ensayos de una auténtica superproducción, el musical ‘Matilda’, que se estrena en Ciudad de México el 13 de marzo.

Tardó en lanzarse a dirigir, cumplidos los 50, pero ha cogido carrerilla. En 2022 debutaba en el largometraje con 'Vasil'. Tres años después sorprendía con 'Una quinta portuguesa', que suma ahora tres nominaciones a los Goya. Dos de ellas son para los actores protagonistas: Manolo Solo y María de Medeiros. La otra, al mejor guion original, se la ha ganado ella misma. Para 2027 espera materializar su tercera película. Repasamos la trayectoria de esta arquitecta que lleva décadas vinculada al cine, antes como supervisora de guion, 'script' y cortometrajista.

La actriz de voz pontevedresa se ha afianzado como uno de los nombres más irrefutables de la profesión en gallego, una mujer que ha prestado su voz a las principales figuras de Hollywood –desde Marilyn Monroe a Susan Sarandon, pasando por Jane Fonda, Meryl Streep y decenas de celebridades más– a lo largo de cuatro décadas de trabajo esforzado y concienzudo. “No hay nada de lo que no se pueda hablar en gallego, desde el río Miño hasta el río Hudson”, resumió gráficamente en su emotivo discurso de agradecimiento en el último Ourense Film Festival. Con ella ha conversado ahora largo y tendido la actriz y delegada de AISGE en Santiago, Isabel Blanco, para esta videoentrevista.

Acredita por ahora solo dos largos, pero cada proyecto de esta barcelonesa recién incorporada a la cuarta década invita a levantar la mirada. Por lo pronto, muchos pagarían por husmear el grupo de WhatsApp que tiene con Pilar Palomero, Clara Roquet o Carla Simón, un auténtico laboratorio de creación en tiempo real.Tras La hija de un ladrón y Los Tortuga, Belén Funes escribe algo gordo con su colega y amiga Pilar Palomero en un proyecto que suena mejor que bien y para el que solo suspira que no le lleve otros cinco años entre estreno y estreno. "Siempre impone trabajar con actores a los que admiras", se sincera sobre los papeles protagónicos que adjudicó a Eduard Fernández y a la chilena Antonia Zegers. "Con Antonia los primeros días estaba yo nerviosa. Iba a encontrarme con ella como quien iba a encontrarse con alguien a quien te quieres ligar, básicamente", desliza entre risas en esta larga charla con Javier Olivares León.

Cruzó medio mundo por una beca y se quedó en España por curiosidad. Formada en el mundo de los negocios, se dedicó a ello hasta que el sueño de la actuación propició un vuelco en su vida. Emprender camino como actriz la amigó con la austeridad, la osadía, la insistencia e incluso con la gestación de proyectos propios. El festival internacional FilmQuest (Utah, Estados Unidos) ha reconocido recientemente su trabajo en la última película de Zoe Berriatúa, 'Buffet libre'.

Había emprendido una prometedora andadura como médico cuando, allá por 1989, aparcó definitivamente su oficio para dar rienda suelta a su devoción por el séptimo arte. Ahora publica sus memorias en la editorial Tusquets bajo el título 'La película de mi vida' y charlamos largo y tendido con él. En su opinión, la época de esplendor del cine duró desde los cincuenta a los setenta. Hoy se hacen buenas películas, sí, pero sin el valor cultural que tenían antaño. Riambau sabe de lo que habla porque ha sido casi de todo: profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, crítico, historiador, indagador incansable en la figura de Orson Welles, autor de estudios sobre diversos cineastas, director de largometrajes y responsable de la Filmoteca de Catalunya.

Nacida en una familia de actores, hace un lustro España se enamoró de esta actriz barcelonesa gracias a su temprano debut en 'Las niñas' (Pilar Palomero). Desde entonces no para de encadenar series y películas con las que se ha curtido en el territorio del 'thriller'. Recientemente lo ha petado en Netflix con los episodios de 'Dos tumbas' y pronto vamos a disfrutarla en el cine con 'Día de caza' (Pedro Aguilera). Atención al reparto de esta película: a sus 21 años ya se codea con estrellas de la talla de Carmen Machi, Blanca Portillo y Rossy de Palma.

Continúa adelante con su carrera esta actriz albaceteña pese a los reveses. En el instituto se reían de ella porque su vocación era el teatro. Tampoco tuvo apoyo familiar, con la excepción de su madre. Y el desarrollo profesional no ha estado exento de desencantos. "A los actores nos venden cajas enormes con lazos grandísimos y luego no hay nada dentro", dice sobre todos aquellos que juegan con las expectativas de los artistas cuando tratan de ficharles para sus proyectos. Como tantos compañeros, ella también tiene que alternar su oficio con otros empleos. Y por más que los papeles puedan escasear, ella no renucia a su derecho a elegir: quiere historias que la enamoren junto a gente con compromiso.

Hizo del cabaré barcelonés El Molino su mejor escaparate y se convirtió en una secundaria de lujo. De ahí pasó a la compañía teatral La Cubana, donde aprendió la observación de la gente como herramienta fundamental para su trabajo. Según ella, "una buena actriz tiene que ser sumamente chafardera y un poquito desgraciada". En esta entrevista hablamos de su mítica labor en el programa 'Homo Zapping', de su paso por la almodovariana 'Volver', de su vínculo con los Javis desde los tiempos de 'Paquita Salas'. Ahora espera sacar adelante una serie propia. Querida por el público, nunca se ha considerado estrella. O al menos eso es lo que la industria le ha hecho sentir.

Prepara ya la segunda temporada de 'Furia' (HBO Max), la serie con la que en 2025 abrazaba de nuevo el éxito. El cineasta se abrió camino desde los años noventa gracias a las películas (y la serie 'Mujeres') que creó junto a Dunia Ayaso, con quien formó tándem hasta la muerte de esta hace algo más de una década. Después de aquello sacó adelante el largometraje 'El tiempo de los monstruos', pero al poco tiempo se sintió apartado por la industria. Seguramente por una cuestión de edad. Escribió para otros e incluso dirigió teatro. E insistió sin descanso hasta ver 'Furia' en la pantalla. Dispuesto siempre a reinventarse, tiene algo muy claro: no quiere que la suya sea una obra reconocible, procura evitar lo que ya ha hecho, le aburriría soberanamente que entre sus propuestas existan demasiadas señas de identidad comunes.

El sábado 13 de diciembre de 2025 nos estremecimos con una noticia inevitable pero dolorosa: Héctor Álterio, genio prolífico de la interpretación, porteño afincado desde la década de los setenta en Madrid, acudía a su cita eterna al otro lado del telón. Fue uno de los actores hispanoparlantes que más conocieron nuestros escenarios y platós a ambos lados del Atlántico, con un centenar largo de películas. Por eso nos hemos querido remitir a septiembre de 2014 cuando nos concedió, a sus 85 años de entonces, una extensa plática para analizar, sin prisas, una trayectoria artística y vital en la que la palabra "retirada" ni se mencionaba ni se mencionó jamás. "Mientras no me fallen ni mi cabeza ni mis piernas, aquí estaré", prometía quien entonces acaba de protagonizar En el estanque dorado con Lola Herrera, ganó el Óscar con La historia oficial (1986) y este pasado octubre se alzó con el Premio Actúa de AISGE, máximo galardón honorífico de la entidad, que recogió su hija, Malena Alterio.

A los 15 años ya estaba delante de una cámara como hijo de Verónica Forqué en la película '¿De qué se ríen las mujeres?'. Sin embargo, sería un compañero de piso llamado Raúl Arévalo quien finalmente avivaría en él la idea de un futuro como actor. Tener paciencia ha sido la herramienta que le ha ayudado a crecer en un oficio cada vez más marcado por la inmediatez y donde hay poco margen para que los actores cultiven su imaginación. Pese a su extenso currículum en el audiovisual, siente especial cariño por el teatro, "el gimnasio del actor". En este repaso a su andadura confiesa incluso 'rituales' previos a sus actuaciones: de mirarse las palmas de las manos antes de salir a un escenario a subrayar los guiones solo con rotulador azul.

Aquel niño de 'Mareas vivas' era feliz gastándose el sueldo en videoconsolas. Ya en la veintena apuró los tiempos de la fama analógica en 'El internado'. Y el artista adulto viviría su mayor hito profesional haciendo de actor porno en la serie 'Nacho'. Le frustraba mucho su afán de tener bajo control un oficio "tan volátil e impredecible", así que ahora pone cierta distancia y lo vive de forma más fluida. Encaja bien los anhelos que quedan incumplidos al cumplir años y aspira a repetir con quienes siente conexión en el trabajo.

El cineasta músico. O viceversa. Tiene recientes las mieles de la película 'Segundo premio', que se inspira en el grupo granadino Los Planetas. Acaba de estrenar el documental 'Flores para Antonio', un viaje a la figura de Antonio Flores a través de su hija. Y ahora está trabajando en 'Jaleo', un documental sobre flamenco. Por si su dedicación a la música desde el cine le supiera a poco, también forma parte del grupo Fantasma sur. En esta entrevista habla de otros hitos de su carrera, desde el retrato de Ava Gardner en 'La noche que no acaba' hasta el limitado alcance que tuvo su aproximación al atentado de la sala Bataclan con 'Un año, una noche'. En verano de 2026 rodará su siguiente largometraje, 'El fondo del lago', cuya acción transcurre en su pueblo, Banyoles (Girona). Y con C. Tangana dirigirá la serie 'Esa maldita pared'.

La deuda, su tercer largometraje detrás de la cámara, ha superado todas las expectativas: en la taquilla y en el boca-oreja. Cine social, con mayúsculas. Y una protagonista anónima, de la tercera edad: su gran obsesión. Una mujer nonagenaria increíble, Rosario, que falleció cinco meses después del estreno en el Festival de Málaga. El actor, director y ahora también vocalista punki, disfruta-sufre haciendo su cine. “Las mayores deudas que tengo son las emocionales”, advierte en una entrevista en la que también confiesa las dificultades –casi imposibilidades– de rentabilizar un proyecto cinematográfico como el suyo. Y el agotamiento vital, que también va pesando. "Tienes la necesidad de contar historias, pero no de que las historias te pasen por encima. Sobre todo, porque te das cuenta de que en 20 años se ha pasado la vida. Y ya la ilusión no es la misma".

Hemos esperado a que terminase el rodaje de Después de Kim, la próxima película de Ángeles González Sinde, que la tuvo ocupada durante el verano, para poder hablar con ella como se merecía la ocasión: sin prisas, largo y tendido. Adriana Ozores encarna la sexta generación de una saga de cómicos. Debutó a los 20 años en el cine junto a sus tíos, pero nunca paró de buscar nuevos horizontes como actriz. Empezó a encontrarlos en la Compañía Nacional de Teatro Clásico, en la que descubrió el verdadero amor por la expresión artística. Dedicada después al cine durante años, finalmente la tele iba a ser otra revelación para ella. Sin grandes ambiciones profesionales, hoy disfruta de abandonarse a la creación en común, de un punto de inconsciencia desde la veteranía. El estrés, asegura –ventajas de la madurez–, ya no figura entre sus preocupaciones.

Más de tres décadas de trayectoria acumula ya esta artista segoviana que aspiró al Goya antes de cumplir los 20 añitos. Su nombre sigue asociándose a fenómenos como 'Al salir de clase' o 'Amar en tiempos revueltos', en la gran pantalla aún recordamos su trabajo para 'Los 2 lados de la cama' y sobre el escenario encabezó las funciones de 'Hair'. Después de pasar por todos los puntos de la profesión, valora tanto los éxitos como los papeles de menor relieve. Quedarse permanentemente en la victoria es complicado. Con las ganas intactas, el caso es no parar. Por eso decidió estudiar un máster en guion y emprender su enésima aventura creando el cortometraje 'El trono'. La acogida de esta historia lo dice todo.

Últimamente podemos verle en las series 'La caza. Irati' y 'La que se avecina'. Fue la televisión la que le vio nacer como actor profesional con 'Plaza Alta', en su Andalucía natal, aunque su vocación inesperada había nacido gracias al teatro. Acaba de representar en los madrileños Teatros Luchana 'Si alguna vez hubo un nosotros', y no duda en destacar 'Alejandro Magno' como hito en su andadura sobre los escenarios. Pese a que no ha soltado el látigo de la autoexigencia, valora la serenidad que hoy le confiere la madurez. Y también la posibilidad de probar y arriesgar con menos miedo. Enamorado de su oficio como el primer día, jamás se le pasaría por la cabeza abandonarlo.

Hace un cine realista que imita la vida desde la comedia. En sus largometrajes hay parte de su propia existencia, incluso aparece en ellos como actor. Considera que los dilatados plazos desde la gestación hasta el parto de un proyecto acaban con la creatividad. Habituado a rodar casi sin presupuesto, ahora encara el salto a una película con dinero. En 2021 ya experimentó algo parecido cuando filmó '¡Corten!'. Anhela dejar atrás la etiqueta de cineasta 'underground' sin que ello signifique caer obligatoriamente en lo comercial.

Con su papel de Cabano estuvo en el epicentro de aquel terremoto que fue 'Física o química'. Por eso desde entonces intenta no encasillarse. Hizo cine para Alberto Rodríguez en 'After' y se codeó con grandísimos nombres del panorama actoral en 'Velvet'. El rol de adolescente guaperas quedó atrás hace ya mucho tiempo. Al paso de los años se suma la distancia que puso de por medio cuando se marchó a hacer las Américas: Miami, México, Argentina, Colombia, Perú... De regreso a España, no ha parado quieto. De serie en serie y, por si eso fuera poco, su debut como escritor con la novela con 'Horizonte artificial'.

El director de ‘En la ciudad’ y ‘Truman’ sobrevuela los devaneos de la mujer madura en ‘Mi amiga Eva’. En plena profusión creativa, acaba de rodar su cuarta adaptación teatral, ‘53 domingos’. Está visto que nos encontramos ante un maestro en todos los palos, aunque él tienda a quitarse importancia. "Son los actores quienes han dado empaque a mis películas", resume.

La pasión por el cine de Miguel Ángel Montero (Arcos de la Frontera, Cádiz, 1975) empezó pronto, con 13 años, cuando sus compañeros tenían otras aficiones y él se convirtió en un cinéfilo precoz. Y no hablamos solo de cine comercial; lo veía todo, “ladrillos incluidos”. Un anuncio en el periódico, todavía en los años de instituto, le llevó a una escuela de doblaje en Sevilla. Ahí acabó de descubrir su talento, que le ha llevado a ganar dos premios ATRAE (otorgados por la Asociación de Traducción y Adaptación Audiovisual de España) por la adaptación de las películas Múltiple y Oslo, y una nominación en los premios Retake por la dirección de doblaje de la venerada serie Euphoria. Es la voz habitual de actores como Dylan McDermott y Peter Krause, aunque sin duda uno de sus personajes más emblemáticos ha sido el de Jaime Lannister en Juego de Tronos, sin olvidar sus trabajos en animación (Son Goku en Dragon Ball Z) y videojuegos (el Príncipe de Persia).

Se maneja en la comedia con una soltura abrumadora, casi como si el género lo hubiera inventado él, pero resulta especialmente hábil a la hora mezclar en sus repartos a actores que hacen reír con otros de perfil más dramático. Responsable de taquillazos como Spanish movie, Superlópez o Wolfgang (la historia de un niño autista con altas capacidades que decide ser el mejor pianista del mundo), ya prepara su siguiente largo, escrito por Berto Romero, que debuta así como guionista. Se titulará Cinco minutos más y lo protagoniza un asiduo en la filmografía de Ruiz Caldera, el infatigable Miki Esparbé.

Este periodista lleva 20 años escribiendo teatro. Conmovió con 'La golondrina', ganó el Premio Nacional de Literatura Dramática con 'Justícia', le cambió la vida con 'Smiley'. Sí, porque aquella obra, su primera comedia, llegó a convertirse en serie de Netflix (con Miki Esparbé y Carlos Cuevas como protagonistas). Desde sus inicios en el equipo de guionistas de la telenovela catalana 'El cor de la ciutat' ha escrito otras series y películas. Incluso terroríficas, como la reciente 'La niña de la comunión'. ¡Y eso que él es de los que sufren con ese género! Otros largometrajes que llevan su firma son 'Los renglones torcidos de Dios', 'La bandera' e 'Invasión'.

A los 11 años empezó a actuar. A finales de los noventa, ya con 14, protagonizaba la serie 'A las once en casa' mientras mantenía su condición de ejemplar. Después de encadenar más trabajos en la televisión se alejó de ella durante largo tiempo y llegó a licenciarse en Historia. Se cansó de que solo le confiasen papeles de "pija guapa". Hasta que los Javis la rescataron para 'Paquita Salas'. Ahora triunfa también en México. Y como escritora: ha publicado el libro 'Los lugares invisibles' junto a la actriz y arquitecta Leonor Martín.