
Rostro habitual de nuestra televisión desde los tiempos de 'Al salir de clase', sigue formando parte de esa "clase media" de actores: ha llenado su currículum con numerosos títulos de éxito, pero sin haber alcanzado la popularidad masiva. Y estar en ese limbo también tiene sus inconvenientes. Últimamente hemos visto en la serie 'Yo, adicto' a este artista que tuvo clara su vocación desde la infancia y que contó con la inestimable compañía del cine durante su (algo complicada) adolescencia. Nos recuerda que sus primeros pasos fueron teatrales, en el que encontró la motivación para mejorar como estudiante y liberar ese "potencial salvaje" encorsetado por los años de colegio. Aunque ha conocido momentos de desierto profesional, ha preferido dedicarse temporalmente a otros empleos antes que aceptar papeles por desesperación. Eso sería traicionar el impulso, todavía intacto, que le movió a ser actor.

Señala el docente argentino que uno de los vicios en que suelen caer los actores es pensar que la escena es el texto. Pero este es solo la punta del iceberg que sobresale; hay otros muchos aspectos que trabajar. Tiene claro que la labor interpretativa consiste en tener conciencia de uno mismo para poder entender la vida del personaje que se encarna. Si en el teatro todavía se dispone de tiempos rzonables de ensayo, el audiovisual es una industria cambiante que impone un trabajo cada vez más técnico e inmediato, lo cual requiere capacidad de concentración entrenada al máximo. Giles es también director de escena y reivindica el papel crucial de sus colegas de oficio en los proyectos.

Figura destacada del doblaje, ha puesto voz, entre otras muchas estrellas del cine, al mismísimo Woody Allen. Y el genio neoyorquino le confesó: "Eres más gracioso tú que yo". Pero, más allá de esa faceta, Pera lleva décadas siendo aclamado en Cataluña. Obra que estrena, obra que llena. Fue ‘La extraña pareja’ de Paco Morán durante seis temporadas y tuvieron que parar la función más de una vez porque el público se meaba –literalmente– de risa. Padre y abuelo de una familia numerosa, nos recibe en su casa de Barcelona para repasar una trayectoria exitosa y próspera.

Se considera una "cazatalentos". Muestra de ello es su participación en el corto '7:35 de la mañana', dirigido por Nacho Vigalondo cuando todavía era desconocido. Y gracias a esa pieza ambos se plantaron en la gala de los Óscar. Para entonces, ella llevaba una década actuando ante las cámaras, desde su debut en 'Farmacia de guardia' junto a Carlos Larrañaga a mediados de los noventa. Muchos considerarán que la suya es una trayectoria ligada a la pequeña pantalla ('Aquí no hay quien viva', 'Camera Café', 'Señoras del (h)AMPA', 'Todo lo otro'), aunque lo cierto es que sus raíces artísticas se encuentran en el teatro. Del escenario nunca se ha separado. Con menor frecuencia la vemos en el cine, al que califica de "ligue de una noche". No obstante, le ha cundido mucho: en Valencia, su tierra, raro es el director que no cuenta con Belenguer para sus películas. Así lo han hecho ya Álex Montoya, David Marqués o Javier Polo Gandía. Aun así, por si acaso falta el trabajo, a su faceta actoral suma la de hostelera con su bar madrileño Merinas.

El pasado 2024 sumó a su currículum como directora las series ‘Yo, adicto’ (Javi Giner) y ‘Celeste’ (Diego San José). Con este último acaba de repetir ahora en los capítulos de ‘Yakarta’. Pero a la andadura televisiva de Trapé han contribuido también ‘Élite’, ‘Rapa’, ‘HIT’… Afirma que llevar a la pantalla lo que otros han creado le brinda gran aprendizaje en cuanto a formas de contar. Destaca la versatilidad que aporta el manejo de lenguajes visuales ajenos al suyo. Y es que ella cultiva su estilo y sus historias en el cine, con dos películas estrenadas hasta la fecha: ‘Las distancias’ y ‘Els encantats’.

No le gusta (ni un poco) que califiquen sus largometrajes como cine "de autor" o "de culto", pero Jaime Rosales nunca se atiene a normas, convenciones ni enseñanzas preexistentes a la hora de dar forma a esas películas suyas tan alejadas de lo que marcan los cánones de la industria. A veces la jugada le sale bien, como cuando La soledad se convirtió en una de las triunfadoras más insospechadas en la historia de los Goya. En otras ocasiones, la cuenta sale a pagar: con Hermosa juventud aún está pagando el crédito y los platos rotos; no a efectos creativos, pero sí de la hoja del Excel. Ahora vuelve a cambiar el paso y nos propone Morlaix, rodada íntegramente en francés, en Bretaña, intercalando color con blanco y negro. Su enésimo ejercicio de experimentación, en la estructura y en la técnica. Al único dictado de la creatividad.

Es disciplinado. Puede estudiarse el guion mientras hace pesas en el gimnasio con tal de llegar muy preparado al plató o al teatro. Como corresponde. Y es tan trabajador que la salud ya le pasó factura en forma de cefalea hemiplejica. Ha actuado en distintas obras de teatro a la vez y ha compaginado en la misma jornada el audiovisual con su labor encima del escenario. Echa de menos encarnar a un malo malísimo en la pantalla, algún personaje capaz de borrar la fama de buenazo que tiene.

Tímido. Inseguro. Sensible. Son epítetos que definen a este joven actor y que durante largo tiempo le han atormentado. "Me da rabia que la sensibilidad de un chico esté asociada a su sexualidad. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?", lamenta. Por eso celebra el nuevo enfoque que hoy tiene la masculinidad. Decidió probar suerte en este oficio sin que la actuación hubiera sido su 'hobby', simplemente por procurarse una forma de ganar dinero. Y la elección no pudo ser mejor. Recientemente le hemos disfrutado en las series 'Querer' (Movistar Plus+) y 'Sagrada familia' (Netflix) y en la película 'Disco, Ibiza, Locomía', donde le vimos manejarse con los abanicos. Y es que su fuerte es el movimiento, el baile. Ahora acaba de estrenar los episodios de 'Legado' (Netflix) y, aunque está tomándose un respiro, pronto podremos encontrarle en 'Furia' (Max).

No se considera del todo ortodoxa a la hora de escribir series de época. Y lleva a sus espaldas algunas tan imborrables como 'Amar en tiempos revueltos' o 'La señora'. Su última aportación en este género ha sido 'Las abogadas'. Tiene la misma facilidad para aceptar encargos que para desarrollar proyectos personales, y pasa con toda naturalidad de coordinar guiones a ser guionista rasa. Porque la versatilidad se ha vuelto una cualidad imprescindible en un colectivo precarizado. Se define como guionista "de mapa": "Cuando diseño una serie, tengo la temporada muy clara. La parcelo en capítulos y diseño la estructura de cada uno". Pese a semejante organización, admite venirse arriba con los imprevistos. Pero si hay muchos, como en '14 de abril. La República', saca su vena activista.

No entiende su trabajo sin entrega plena. Consciente de lo complicado de mantenerse en el camino, convive sin queja con las dificultades. Se ha abierto paso en el teatro y el audiovisual a base de perseverancia y audacia. Dio la campanada con la serie ‘Cardo’, se consagró junto a Los Javis en 'La Mesías' y ha encadenado los estrenos de las películas ‘8’ y ‘La buena letra’, dos joyas ante las que los cinéfilos han procedido a dedicarle inequívocas reverencias. También saca tiempo para ‘El desencanto’, con la que debutará detrás de la cámara. ¿Su criterio? Ser fiel a lo que le llena el corazón. Y todo ello, mucho antes de soplar la vela número 40 en la tarta de cumpleaños.

Es rostro habitual del cine catalán, que está en ebullición. Como ella. Viene de triunfar con 'Casa en flames' y 'Mamífera', los más recientes títulos de una senda cinematográfica que alcanzó su primera cima con 'Els dies que vindran'. En su opinión, "quizás nos hayamos quitado ese lastre de las películas catalanas pequeñas que no va a ver nadie", aunque ella disfruta muchísimo "con ese cine 'indie' que no llega al gran público". Dice que la belleza reside en la verdad. Y a ella esa naturalidad se la ha dado el escenario. En él experimentó el poder transformador del arte gracias a la conmovedora obra 'Com una gossa en un descampat'. Y remata: "En el teatro hay tiempo, y el tiempo es oro en un proceso creativo. Salir ante el público con dudas es lo peor que le puede pasar a un actor".

Esta actriz madrileña, que supo lo que era trabajar entre gritos y malos modos, asegura que el buen rollo multiplica la creatividad. Por eso celebra la incorporación de jóvenes directores y directoras al panorama audiovisual, que tienen idéntica responsabilidad y mayor templanza. Tampoco le había resultado sencillo su camino hacia la profesión: su familia se dedicó a ponerle palos en las ruedas. A lo largo de su carrera ha ofrecido rapidez de reacción y autenticidad. Procedente del mundo teatral, le costó desenvolverse con libertad ante la cámara, pero ahora querría más películas en su currículum. Con los episodios de la comedia 'Moncloa, ¿dígame?' conoció algo bastante similar a la censura ya en plena democracia.

¿Has visto 'Una perra andaluza'? Debemos decirte que estás tardando. No deja de sorprendernos lo que su creador, Pablo Tocino, consigue sin presupuesto ni formación audiovisual. Pero lo cierto es que su serie cumple un año en Filmin. Sus capítulos siguen los pasos de varios jóvenes que, en Sevilla, se mueven entre la soledad, la amistad y el deseo. Manifiestan sin tapujos de sus preferencias sexuales y tejen una red para apoyarse unos a otros. ¿El objetivo? Mostrar que Andalucia no es conservadora para las minorías. Hemos conversado con el artífice de todo ello, que se lanzó al mundo de la ficción ¡tras licenciarse en Medicina! Pese a que le esperaba un futuro mejor remunerado por esa senda, no se arrepiente de la decisión. Y eso que ha tenido que ir encadenando empleos dispares en los últimos años.

El escritor y actor Xabier Elorriaga tuvo oportunidad de charlar con él en septiembre de 2013 para la revista AISGE ACTÚA. Ahora recuperamos esta charla como homenaje al desaparecido "mago de la luz", fallecido este 17 de febrero en Madrid a los 104 años. Fue uno de los directores de fotografía más ubicuos en la historia del cine español, además de investigador infatigable del celuloide y un auténtico rescatador de fotogramas que de otra manera se perderían para siempre. "¿Retirarse?", le preguntamos con motivo de aquella conversación. "Me encuentro muy bien, no me imagino retirado lejos del cine", respondió entonces sin dudarlo.

Este gallego de Rábade (Lugo) figura ya en los anales de la industria audiovisual española por culpa en buena medida de su hermano Pepe, que le enseñó los secretos del cine y es hoy compañero de proyectos y éxitos. Seguramente gracias a él, Jorge Coira tiene un Goya al montaje por El desconocido. El protagonista de esa película era el genial y ubicuo Luis Tosar, que había sido compañero y amigo de Coira en el instituto y, como él, proviene de la cosecha de 1971. Jorge se ha erigido en un genio de las series con el arrollador impacto sucesivo de Hierro y Rapa, pero para las salas de cine ha firmado pequeñas joyas galaicas como 18 comidas, Eroski Paraíso o El año de la garrapata. Y admira sin disimulos el oficio del actor. "En general, si se meten a esto es por la pasión de contar historias, de vivir otras vidas, de explorar el alma. Hay algo de generosidad, y suelen ser gente muy divertida, viva, fresca, ingeniosa".

A última hora se convirtió en protagonista de esta edición número 39 de los Goya. Cuando todos creíamos que el galardón a la mejor película era para 'El 47' (Marcel Barrena), escuchamos con sorpresa cómo la enumeración abrazaba a 'La infiltrada'. Era la primera vez en casi 40 años que el trofeo se entregaba 'ex aequo'. Echevarría no firmó su primer largo hasta que cumplió los 50, pero desde aquel 'Carmen y Lola' hasta el dulcísimo momento actual, cada estreno suyo hace que el panorama cinematográfico se agite notablemente. Solo seis años le han bastado para ello. La creadora bilbaína se empeña en que la diversidad, la inclusión y el respeto formen parte esencial de su ideario. Después de dar visibilidad a colectivos en la sombra y revisar la historia reciente de este país, ahora se dispone a alumbrar con luces largas a personajes del pasado.

Cómics, películas, series. De todo escribe este creador nacido en 1968 y licenciado en Bellas Artes. ¿Lo más reciente? 'Cuatro estrellas', la serie diaria que La 1 emitía por las noches antes de que llegara Broncano con 'La revuelta'. Inició su andadura como guionista sin tener formación. Aprendió a base de probar junto a Antonio Trashorras. De esa alianza surgió el guion de 'El espinazo del diablo' y otros muchos que no se rodarán nunca. Ha adaptado al cine novelas a las que procura ser siempre fiel. De Juanjo Millás ya lleva dos: 'No mires a los ojos' y 'Laura y Julio'. También conoce el proceso contrario, el de que otros lleven una obra suya a la pantalla. Ocurrió con el cómic 'Sordo' y no guarda el mejor de los recuerdos. A lo largo de su trayectoria ha abordado en varias ocasiones el acoso escolar, lacra por la que él mismo se sigue sintiendo marcado.

La actriz madrileña lleva toda una vida doblando a Jennifer Aniston, Lena Headey, Kim Cattrall, Lucy Liu, Betsy Brandt ('Breaking Bad'), Famke Janssen ('X-Men'), Kyra Sedwig ('The Closer') o Joan Cusak ('Shameless'), pero la nómina no se detiene: entre sus últimos proyectos figuran la serie 'Rematch', donde da voz a Trine Dyrholm, la madre del ajedrecista Kasparov; 'Reina Charlotte. Una historia de los Bridgerton', donde interpreta a Michelle Farley, en el papel de Princesa Augusta, o acercándonos a la Sophie Okonedo de 'The Wheel of Time'. Y a ello se le suma su faceta docente, donde insiste a sus pupilos en que se aprendan el texto de memoria, "no se fijen en la boca, sino en la mirada y no coloquen la voz con tonos raros o cantarines". Y además, es reivindicativa: "El cáncer del doblaje es la falta de un convenio nacional", denuncia, alto y claro, en una entrevista extensa y sin desperdicio.

Estudiaba Antropología cuando se apuntó a teatro. Entre unas cosas y otras, empezó a viajar por trabajo pese a su juventud, pero no desistió y terminó la carrera. Comenzó su andadura televisiva en la cadena autonómica TV3, en la que evolucionó desde las pequeñas apariciones episódicas a la continuidad. Y enseguida conoció también el cine: debutó bajo la dirección de Ventura Pons en 'El porqué de las cosas', continuó con Alfonso Albacete en 'Atómica', con Salvador García Ruiz conoció el éxito de 'Mensaka'... Y ni siquiera le faltó la experiencia de actuar para el mismísimo Alan Parker en 'Evita' y a las órdenes de Carlos Saura en 'Buñuel y la mesa del rey Salomón'. Pero en los primeros años de este siglo le esperaba una avalancha de popularidad que todavía hoy disfruta gracias a su inolvidable personaje de Fernando Navarro en 'Aquí no hay quien viva'. De la comunidad de propietarios de Desengaño, 21 pasaría después a las de Mirador de Montepinar y Contubernio, 49 de 'La que se avecina', ya en la piel de Sergio Arias.

En la infancia ya hacía reír, en la adolescencia le dio por dibujar cómics, en la universidad obtuvo sus mayores alegrías jugando al billar y los dardos y al final rescató su idea de ser actor. Se plantó en Sevilla y enseguida llenó el circuito alternativo de la ciudad con espectáculos junto a amigos suyos. Se curtió con actuaciones en casetas de feria, bares, bodas y cumpleaños. Tuvo su propia compañía. ‘Grupo 7’ (Alberto Rodríguez) le hizo conocido entre el público cinéfilo y ‘La casa de papel’ disparó su popularidad. Ahora le vemos protagonizar la serie ‘En fin’ (Prime Video).

Acaba de levantar el premio Carmen a la mejor actriz protagonista por 'Fin de fiesta'. Se lo ha concedido la Academica de Cine de Andalucía, la tierra que vio germinar su talento. Asistía a clases de danza cuando vio lo bien que se lo pasaba su hermano acudiendo a las de teatro. Así que cambió de disciplina artística y se quedó para siempre. Estudió en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla y creó una compañía en la que adquiriría valiosos aprendizajes antes de trasladarse a Madrid. Su intención era formarse durante un año, y ya lleva 15 abriéndose paso en la capital. Hoy le sobra experiencia ante las cámaras, aunque los escenarios son todavía su refugio. De ellos procede y en ellos conoció el incalculable valor del trabajo colectivo. Lejos de haberle creado nuevas inseguridades, el paso del tiempo ha hecho que confíe más en sí misma y sepa lo que puede aportar a su profesión, aunque el camino hasta este punto no ha sido sencillo. La pasión inquebrantable ha sido el remedio contra tantos vaivenes.

Belén Bernuy y Gloria Bretones producen con Centuria Films y distribuyen con Begin Again Films. En algunos casos presencian la larguísima vida de una película (ahí está 'Cuando dejes de quererme', por ejemplo) desde su gestación hasta el final definitivo de su recorrido. Se interesan por proyectos ajenos a los chistes sexistas, racistas y homófobos, postura por la cual aspiraron en diciembre a los Premios ODA (del Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales). No trabajan en más de una decena de títulos al año, y buena parte de ellos son de pequeña envergadura. Enumeran 'Cuernavaca', 'La amiga de mi amiga'... En su larga alianza profesional les avalan éxitazos como la distribución del documental 'El año del descubrimiento'.

Ha dirigido ‘Nina’, sobre la tormentosa relación entre un hombre maduro y una adolescente. Ahora está con los hilvanes de su tercera película. Agárrense: señoras setentonas –una burguesa y la mujer que limpia en su casa– que de repente dan la vuelta a esa relación de poder a través de una relación sadomasoquista, con cuerdas de macramé. Esta navarra de 38 años, admirada por Ana de día y Nina (además de algunos cortometrajes muy aplaudidos), consolidará así un estilo muy personal.

Estudió en la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias y allí fundó la prometedora compañía Paraninfo 58. Pero la burocracia y la crisis de 2008 se la cargaron antes de que emigrara a Madrid. La buena suerte que tuvo al dar sus primeros pasos en la capital, compaginando el cine con la serie 'Amar en tiempos revueltos', hizo que tuviera una percepción errónea. Porque los reveses profesionales no tardarían en llegar. Con las expectativas rebajadas, "todo se reduce a avanzar con dignidad". Y es por eso que aspira a hacer proyectos que le representen: "No aceptaría propuestas que defendieran posturas contrarias a mis principios. No quiero fascismos, racismos ni homofobias". Solo se imagina su vida como actor. De ahí que solo contemple dos alternativas si el panorama se pone adverso: dar clases o poner copas.

Es una de las grandes figuras del corto en España, una parcela del audiovisual para la que reclama mayor atención. Su salto al largometraje llegó con 'Ane', que triunfó en los atípicos Goya de 2020. Aquella historia consagraría definitivamente a la actriz Patricia López Arnaiz. A finales de 2024 estrenaba su segunda película, 'Los últimos románticos', cuyo recorrido le deja un sabor algo agridulce. Se muestra deslumbrado por la entrega absoluta de Miren Gaztañaga, la protagonista, pero lamenta la escasa repercusión conseguida. Y ya ha filmado 'Sacamantecas', sobre un asesino en serie en la Vitoria del siglo XIX, donde exprime por primera vez el talento de Antonio de la Torre y repite con López Arnaiz. Repasamos la trayectoria de este cineasta que se enamoró de su oficio gracias a las clases que recibió de Enrique Urbizu en la universidad. Por cierto: además de alumno, con él también fue ayudante de dirección en 'No habrá paz para los malvados'.