
En la temporada cinematográfica 2016/17 el trono le estaba reservado a Marisa Paredes. El 21 de octubre recibiría la Espiga de Honor en la ceremonia inaugural de la Seminci vallisoletana, mientras que al mes de febrero siguiente le llegó el turno a su anhelado Goya de Honor. Esta larga entrevista con Juan Fernández, en una conversación que tuvo lugar en la sede madrileña de la Fundación AISGE, cobra relieve nuevamente ahora con la pérdida de la gran actriz madrileña, el 17 de diciembre de 2024. Aquellas dos horas de conversación dieron para mucho; para asombrarse con su pundonor, pero también para conocer la otra cara del éxito: el miedo, el estrés, la necesidad de un año sabático. "Siempre me he sentido una actriz rara, pero para bien", resumía sobre sí misma.

Cuando buceamos en la biografía de Pilar Ordóñez (Madrid, 1963) comprendemos bien su vocación temprana. “Mi padre, Pablo Villamar, era dramaturgo y director de escena. Desde pequeños nos familiarizó a todos al escenario. Yo me subí con ocho años y no me volví a bajar nunca más. Por si fuera poco, era la hermana mayor de diez hermanos y me pasé la infancia dirigiéndolos a todos”. Normal que tuviera siempre un ojo puesto tanto en dirigir como en escribir su propio material (como ha hecho, con gran éxito, en espectáculos como Miss Tupper Sex) una vez que tuvo claro que sería actriz. Ahora se coloca detrás de la cámara con su primer largo, Piezas, que ha paseado ya por festivales en la India, Pakistán, Malasia, Sudáfrica o Moscú. “Necesito que la gente me vea como directora novel. Porque si eres Paz Vega, te van a ver. Pero si no eres Paz Vega, tienes que ser machacona, machacona, machacona”.

Él compuso la música. Ella escribió el libreto. Hablamos de Manuel de Falla y María Lejárraga, de cuya amistad y colaboración brotó la genialidad de 'El amor brujo'. La actriz Lucía Álvarez se centra en ellos para su primer largometraje como directora, 'Amores brujos', estrenado hace unos días en el marco de los Premios Lorca en Granada. En la película está muy presente el flamenco. "Siempre digo que soy una gallega un poco andaluza", en palabras de la artista. En esta entrevista habla de la enorme suerte de aprender de amigos y compañeros de generaciones anteriores a la suya. Y menciona a Almudena Grandes, Luis García Montero, Martirio, Arnold Taraborrelli, Pilar Bardem, Juan Diego...

Se presentó a la selección para 'Entrevías' con un 'selftape' grabado sin muchas expectativas... y le vimos durante las sucesivas temporadas de esa serie como el apocado hijo de José Coronado. Lo cierto es que este actor mallorquín atesora 25 años de trayectoria. Trabajó bajo la dirección de Agustí Villaronga en la película 'El mar' antes incluso de formarse en la RESAD. La pequeña pantalla le dio la bienvenida con 'El auténtico Rodrigo Leal', pero enseguida se vio en el desierto profesional. Así que cambió de aires en una tienda, empleo en el que duró dos años. Más tarde se ganó la vida como animador y en eventos, antes de recibir la oportunidades de 'Cuéntame' y 'Entrevías'. Tampoco le quedan lejos los escenarios, tanto con grandes directores como con esas obras de microteatro donde se hace de todo: actuar, dirigir, escribir y producir.

Lo suyo fue nacer y estar actuando sobre el escenario. Y es que sus padres, Manuel Salamanca y Amparo Pacheco, eran actores. Representaban teatro por los pueblos con una compañía ambulante y en los años cincuenta coincidieron con el mismísimo Fernando Fernán Gómez, que se inspiró en las vivencias de la familia para escribir la película 'El viaje a ninguna parte'. Manolo Cal conoció aquellos tiempos en los que se conseguían personajes la para televisión acudiendo a la cafetería de Prado del Rey y para el cine si se alternaba en Bocaccio. Él empezó su andadura en el teatro María Guerrero. Conoció la popularidad durante los años en que formó parte del dúo cómico Arenas y Cal. Después vendría 'Los ladrones van a la oficina', entre otras. Y ha aparecido durante 22 años en 'Cuéntame cómo pasó'. No piensa en la jubilación: ahora le vemos en la serie 'Muertos S.L.'.

Habría acabado dedicado a cualquier disciplina artística, pero lo cierto es que desde pequeño tuvo vínculos con la actuación. Tras un breve paso por la universidad en Granada se trasladó a Madrid para estudiar en la RESAD. Y mientras asistía a clases empezó con sus primeros papeles ante la cámara. "Me vino bien ir saliendo de la burbuja artística que suponía la escuela", reconoce, "entender que había que dejar de ser tan purista. Entendí muy pronto que debía hacer de todo y que en cualquier ámbito aprendería". Y vaya si aprendió. En 'Al salir de clase' coincidió con Sergio Peris-Mencheta, y en él vio una forma de trabajar no tan racionalista, sino más relacionada con el corazón, con el alma. No considera Clavijo que la suya sea una carrera de grandes aldabonazos, sino desarrollada a través de pequeños personajes con continuidad en el tiempo. Sin embargo, ahí están las series el 'Ministerio del Tiempo' o 'El marqués', además de la película 'La espera', en todas ellas con roles destacados.

Alguna vez, antes de terminar el instituto, se le pasó por la cabeza cursar Enfermería. Pero tener que esperar largo rato a una consulta en el centro de salud hizo que se decantase por Arte Dramático. Así que con 18 añitos cambió su aldea lucense por la gran ciudad para estudiar becado en la RESAD. Allí aprendió mucha teoría, pero poco de desenvolverse en la realidad profesional de los actores. Aficionado a cantar desde la infancia, ganó dinero haciéndolo en cruceros e incluso en el metro. La música siempre ha estado presente en su vida. Y en algunas ocasiones le ha salvado de la desazón propia de los parones. De hecho, ahora que empieza a saber lo que es tener una carrera ciertamente estable, su sueño es actuar encima del escenario junto a una orquesta en directo. Él mismo admite que es un 'showman'.

Piensa este cofundador de Filmin que «los términos 'producto' y 'consumir' denigran la calidad de las obras». Y considera que no siempre hay que poner la atención en la comercialidad: «Las obligaciones económicas nos llevan a obviar que detrás de una película ha habido mucho esfuerzo de numerosas personas, y que a esas personas no solo les ha movido el dinero, sino también el hecho de tener algo que contar». Esa filosofía la ha aplicado a su plataforma, que nació hace ya 17 años. Filmin ha sido capaz de sobrevivir a la llegada de los gigantes extranjeros compitiendo con una identidad propia. ¿Cuál es? Ofrecer un catálogo cuidado a los usuarios y mantener con ellos un trato cercano. Aquí son imprescindibles el amor por el cine y el rol de prescriptor. Como ocurría antes en los videoclubes. De hecho, Ripoll se crio en uno de esos negocios.

Esta guionista es madrileña, pero encontró el sosiego en un pueblecito de la costa de Asturias en tiempos de la pandemia. Y allí sigue residiendo hoy. Su vida ha estado siempre ligada a la escritura. Primero, con los guiones. Su nombre aparece en los de películas tan relevantes como 'Te doy mis ojos', 'La vida empieza hoy', 'Chicas nuevas 24 horas' y 'La boda de Rosa'. Los terrenos en que ha desarrollado su trayectoria la llevan a afirmar lo siguiente: "Sé lo que esta industria espera de mí. Si mañana presentara un texto de aventuras espaciales, no lo leerían". Ahora amplía horizontes explorando el arte de la novela. Y advierte sobre la desfavorable situación de la mujer en la industria audiovisual, desde la falta de oportunidades para las actrices maduras al empeño de compensar guiones de autoría femenina con su posterior dirección masculina.

No quiere olvidar la vida de sacrificios de los actores pese a estár viviendo el mejor momento de su carrera. Ahora sabe que sí hay motivos para la esperanza, y lo dice ella, que llegó a actuar para una sola espectadora. El éxito por medio mundo se lo debe a la película francesa 'Emilia Pérez', en la que encarna su primer personaje trans tras su transición. Gracias a ese filme salió victoriosa del Festival de Cannes junto a sus compañeras de reparto, Zoe Saldaña y Selena Gómez, con quienes representará a Francia en los próximos Óscar. Y el país vecino ha recibido incluso la Orden de las Artes y las Letras. Tiene bastante experiencia en telenovelas de México, donde se siente queridísima, pero se confiesa alejada de los histrionismos. Y eso le ha costado conflictos con más de un director. Su método es sencillo: trabaja sobre todo para su compañero de escena. Porque en función de la mira que reciba, encamina su interpretación por un derrotero u otro. Pura generosidad.

Hijo de realizador (Fernando Trueba) y productora (Cristina Huete), y sobrino del también director y novelista David Trueba, era lo lógico que este madrileño de la cosecha del 81 nos saliera multifacético. Apenas lleva tres lustros dirigiendo, pero sabe y escucha mucho y transita ya por su octava película, Volveréis, que además llegó con la bendición del Festival de Cannes debajo del brazo. A él le incomoda "sentir el foco de la atención", porque lo suyo es cine de autor y artesano, a la manera de Renoir. Y en esta extensísima entrevista no priva de mostrar sin remilgos su ideario. Dice respetar a Bayona y La sociedad de la nieve, pero avisa: "No podemos depender de Netflix. Somos siempre dependientes, pero hay que elegir de quién quieres depender. Yo no quiero depender de una corporación multinacional que no sé ni quién está detrás ni sé dónde están y qué van a cambiar".

De ser una de las primeras mujeres en la 'stand-up comedy' en televisión a dar vida todas las tardes a Rosina durante seis años en 'Acacias 38'. La actriz (también dramaturga y directora) vuelve a las series diarias con 'La Moderna'. Y dice que por fin empieza a gestionar bien la vorágine de esas grabaciones que se suceden un día tras otro y tras otro. "He estado estresada, nerviosa, porque estoy encontrando el personaje. Soy muy de recriminarme, muchas veces pienso que soy la peor, pero ya empiezo a domesticar eso. Quiero dejarlo de lado", se sincera a lo largo de una charla particularmente confesional".

Dejó Galicia para formarse en la escuela de Juan Carlos Corazza en Madrid. A los 18 años apareció en algunos capítulos de 'Al salir de clase', su primera experiencia audiovisual, pese a que encima de los escenarios disfrutaba de más libertad. Pero lo cierto es que se haría hueco destacado en el cine. Le gustan las películas con compromiso social, realistas, donde la cámara la sigue, donde hay margen para la improvisación. Y le cortan las alas aquellos proyectos en los que prima lo técnico y lo estético. Orgullosa de su formación, despojada de ego y miedos, está abierta a aprender de sus compañeros. El largometraje 'Mataharis' la marcó, hasta el punto de 'resetear' su vida. Fue madre y optó por una etapa de trabajo solo en Galicia. Después abrió horizontes. Últimamente nos ha conquistado en la gran pantalla gracias a 'Matria' y 'Los pequeños amores'.

"Este oficio es impagable como válvula de escape y como GPS para buscar nuevos puntos de vista". Lo dice esta actriz malagueña, que ahora recalcula su ruta. En lo personal y lo profesional. Ha regresado a su ciudad natal, de la que se fue siendo jovencita. Y se ha sorprendido con una de las mejores experiencias de su andadura artística gracias a la película 'Un bany propi'. Ha sido este su primer (y tardío) protagonismo en el cine. Sin embargo, ahora lleva meses sin actuar. No quiere que las condiciones actuales de los trabajos le arrebaten un ápice de vocación. Busca la ilusión de los primeros pasos, aquellos que dio en la adolescencia encima del escenario. El teatro irrumpió por entonces en su vida como una revolución en su vida: la alejó de la educación religiosa que conocía e hizo que descubriera el mundo real. Hoy, pese a los sinsabores en su carrera, no quiere jubilarse.

Le recordamos por su labor en la serie 'Alba' y en la película 'Calladita'. En una y otra hacía de chaval adinerado que se creía con derecho a todo. Pero cuando ve que se encamina demasiado hacia un registro concreto, este actor busca pequeños proyectos en los que explorar nuevos territorios. No, no le importa el tamaño de las producciones ni la envergadura de sus personajes: el trabajo llama al trabajo. De sobra lo sabe él, que ya en la infancia estaba ante las cámaras. Y que se benefició del tirón de 'Merlí' pese a tener un papel secundario. Últimamente le hemos visto en el filme 'Libélulas' y la serie 'Sagrada familia'. Conócele mejor en esta entrevista.

Mezcla de intuición e inconsciencia. Eso la llevó a empezar su formación como actriz a los 26 años, tras maravillarse con los actores mientras hacía de auxiliar de cámara en 'Hospital Central'. Por entonces estaba independizada, así que costeó su sueño con empleos de lo más variado. Los escenarios y personajes episódicos para la pequeñapantalla la curtieron antes de que a los 36 saboreara su primer protagonismo en la serie 'El embarcadero'. Y ese logro tardío ha tranquilizado a muchas mujeres. Más adelante vendría su papel destacado para 'Todos mienten', que defendió pese a los crecientes miedos de la edad. Y pese a la autoexigencia. También reconoce que es visceral a la hora de rechazar proyectos laborales que no la convencen. "No quiero pasarlo mal. Es una cuestión de tripas", concluye.

Lamenta que el teatro le parezca caro a la gente en esta sociedad consagrada al gasto. Que el precio le reste protagonismo al valor de las cosas. Lamenta también que se pierda el espíritu colectivo de su oficio, algo que él vivió desde que estudiaba en la RESAD. Tuvo su propia compañía y en ella hacía de todo. Por eso lamenta la raquítica presencia del teatro independiente en la actualidad, al igual que la insoportable falta de oportunidades para la inmensa mayoría de los actores, con el consiguiente desaprovechamiento de talentos ocultos. Pero no todo es desencanto. Con la convicción de que importa más lo que se cuenta que quién lo cuenta, en su faceta de director disfruta ofreciendo historias al público sin necesidad de exponerse tanto. Porque él es poco amigo de la vanidad exaltada. "Imagino que ser una 'star' debe ser horroroso", concluye.

Comenzó mano a mano con su "hermano" Alberto Rodríguez, al que adora... aunque intenta no estrenar el mismo año que él porque dce que el director de 'Modelo 77' arrasa con todos los premios. Amodeo también es sevillano, claro, y prolífico: acaba de montar su séptima película, 'El cielo de los animales', para la que ha juntado nada menos que a Raúl Arévalo, Manolo Solo y Jesús Carroza, genios de pleno derecho que en todos los casos figuran en su agenda de amigos. Agenda de las de antes, de las que se escribían a mano: a estas alturas de la película, el hombre que nos maravilló con 'Las gentiles' sigue sin llevar teléfono móvil en el bolsillo, con el voluntarioso argumento de que, si alguien le quiere localizar, acabará consiguiéndolo. Así le cunde más el tiempo, que buena falta le hace; además de las labores propias de la crianza de dos jóvenes geniecillos en potencia, Santi Amodeo también asume la composición de sus propias bandas sonoras.

Esta artista de Chile no para quieta. Le gusta pasar temporadas en lugares muy distintos. Al principio estaba empeñada en hacer teatro, pero el audiovisual se cruzó pronto en su camino con consecuencias inesperadas. Y es que, entre 2017 y 2019, se convertiría en rostro popularísimo en su país gracias a las telenovelas 'La colombiana' y 'Amar a morir'. Allí también dio allí sus primeros pasos cinematográficos. Hasta que un día decidió crecer profesionalmente y tomó un vuelo que la trajo a España. Hoy la conocemos por su trabajo 'Galgos' (Movistar Plus+), a cuyos episodios llegó tras su breve paso por 'Estoy vivo'. Y para que se hagan idea de su nomadismo: realizó la primera prueba para esa serie desde México. Ahora tiene en su lista de posibles destinos Estados Unidos y Francia.

El físico imponente le convirtió en candidato ideal a meterse en la piel del malo de la película, pero ya ha dicho basta. Se lo ha currado y ahora disfruta del privilegio de poder elegir. Y si no suena el teléfono, siempre está ahí su faceta de creativo publicitario para ayudarle a pagar las facturas. Tras despuntar en Nueva York, hoy admira a los artistas con “sello y alma” propios y disfruta de sentirse parte de una familia cuando hace teatro. Se formó en la Resad y en los últimos años le hemos visto en grandes éxitos audiovisuales como 30 monedas, Zorro, Vergüenza, Cuéntame cómo pasó, Malnazidos o El reino, que le valió una nominación al Goya a mejor actor revelación, pero su vida y su carrera cogieron vuelo en la ciudad de los rascacielos: allí residió durante 14 años cruciales en su recorrido personal y profesional.

Trabajar durante 25 años como comercial en la industria le ha brindado los conocimientos necesarios para promocionarse como actriz. Creó ella misma su página web, su primer 'videobook', un blog de entrevistas y el espacio virtual Mena Talent, pensado como escaparate de talentos procedentes del norte de África y Oriente Medio. Porque ella es marroquí, aunque se define como una "passer": por sus rasgos podría pasar por una mujer madura de este lado del Mediterráneo. Los diversos orígenes de sus antepasados y haber nacido en la cosmopolita Tánger fueron factores decisivos para que hable distintos idiomas. Entre ellos, el dariya, en el que se expresaba su personaje de la serie 'La Unidad', trabajo que la convirtió en la primera actriz magrebí con un premio de la Unión de Actores.

Pertenece a la primera promoción de guionistas salida de la ESCAC. Su senda profesional le ha conducido por el humor desde sus inicios en '7 vidas'. Y muy ligado continuaría a esa serie cuando figuró entre los impulsores de aquel 'spin-off' llamado 'Aída'. Fueron tiempos de echar muchas horas. Trabaja por encargo, aunque aportando sus propias ideas. De hecho, en 2011 escribió y dirigió su película 'No lo llames amor... llámalo X'. En cine ha contribuido a los guiones de 'Fuera de carta', 'Que se mueran los feos', 'Perdiendo el norte', 'Villaviciosa de al lado', 'Perdiendo el este' o 'Mañana es hoy'. Está seguro de que la comedia es lo que mejor refleja la sociedad. E insiste en que el guion no es literatura: todo debe reducirse a acción y diálogos.

En un libro de Mafalda que su padre le regaló a los 18 años encontró la señal: su camino era el de ser actriz. Empezó por el teatro y se resistió a la televisión. Ella no es de trabajo inmediato, sino de dar forma a cada personaje a fuego lento. Por eso ha disfrutado recientemente con su pequeña aportación en la serie 'La Mesías'. Sin embargo, sería el cine el que llevaría lejos su nombre en el oficio, sobre todo gracias a la película 'Te doy mis ojos'. Sigue siendo la única actriz con el Goya en cada una de las categorías: revelación, reparto y protagonista. No le obsesiona en la repercusión de los proyectos en los que participa y pasa olímpicamente del glamur que se ve en las galas de premios. Aun así, siempre le ha acompañado la suerte de poder elegir y vivir su oficio como quiere: contando historias que le apetecen y contándolas junto a gente en la que confía.

Antonio Najarro, Toñín para su familia, fue un niño que prefería el silencio y pasar desapercibido. Hasta que la danza se cruzó en su camino y la timidez desapareció. Con el tiempo, este madrileño del 75 ha convertido su vocación dancística en una cruzada personal: dar visibilidad a la danza española y fusionarla con todas las disciplinas deportivas y artísticas posibles, desde la natación sincronizada al patinaje artístico, la moda o incluso el cine de animación. Su contribución a la danza fue reconocida unos meses atrás con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, pero su imaginación y empuje no descansan: ahora prevé coreografiar la ópera Ainadamar, del compositor Osvaldo Golijov, que convierte la vida de Federico García Lorca en un espectáculo de danza española, flamenco y contemporánea. "La ópera ya se ha estrenado en Glasgow y Detroit, pero me hace mucha ilusión presentarla en el Metropolitan Ópera House de Nueva York: llevar la danza española al corazón de la ópera", revela.

Tan original es este guionista y director que se atrevió con un cortometraje sobre un actor erótico mientras estudiaba en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba. Y eso que allí la ponografía está prohibida, así que encontró no pocas dificultades en busca de protagonista. Otra muestra de su originalidad es la esperada serie 'Mariliendre', que pone el foco por primera vez en las amigas de los chicos gais. Estos días sus capítulos están en plena grabación, y él cuenta con el favor de los Javis a través de Suma Content. Ya escribió para ellos en 'Vestidas de azul', que tomaba el relevo de la exitosa 'Veneno'. Y está desarrollando el guion de su primer largo, 'Fame e febre', que nace del trastorno alimenticio que acabó con la vida de su hermana.