
Sus proyectos como realizadora o productora son revulsivos para actrices: Un otoño sin Berlín consagró a Irene Escolar hace ya casi una década y la multipremiada 20.000 especies de abejas, a Ane Gabarain. Después de aquel inolvidable otoño berlinés y de la no menos hermosa Nora, en 2020, Lara Izagirre aborda ahora su tercer largo como directora, sobre el deseo imperioso de la maternidad, que ya tiene en la marmita. Aprovecha esta larga charla para hablarnos de muchas otras cosas, además de la aventura apícola. Por ejemplo, de su compromiso con los artistas ("hay que escucharlos no solo con los oídos, sino con todo el cuerpo") o de su fascinación desde la infancia con Héctor Alterio, al que acabaría colocando delante de su objetivo. Lo que se llama cumplir un sueño, con todas las letras.

Estudió Fisioterapia en su Alicante natal, pero enseguida materializó en Madrid su vocación: escribir historias. Le avalan numerosas series, entre ella la adolescente 'Física o química'. Ahí optó por algo inusual: que el noviazgo homosexual entre Fer (el personaje de Javier Calvo) y David (Adrián Rodríguez) fuera claramente el más clásico de todos los vividos en el instituto Zurbarán. Y de guionista ha pasado Ruano a ser productor ejecutivo, así que su labor ya no termina en el papel, sino que su criterio influye en todo el proceso creativo, desde la escritura hasta el montaje. Lo ha experimentado en la serie 'Respira', que va a estrenarse este año. En el terreno del largometraje intervino en la creación de '13 exorcismos'. ¿Su sueño? Rodar su propia película. De momento, ha dirigido cortos con solvencia, como demuestran los premios para 'Tu tijera en mi oreja'.

Comprometida, luchadora, feminista. Así se identifica esta creadora afianzada en el terreno del cortometraje. Mediante su productora, Gessas Producciones, transforma desde hace años sus guiones (y los de otros) en imágenes. Pero no solo: también ha puesto obras de teatro encima de los escenarios. Sus propuestas abordan cuestiones necesitadas de visibilidad, desde la violencia machista al acoso escolar pasando por la diversidad sexual. ¿Su sueño? Debutar en el largometraje, aunque el camino no es fácil. Encantada tanto con escribir como con dirigir actores, no se imagina confiándole la dirección de sus historias a otra persona.

Sus padres se trasladaron de Marruecos a Carabanchel en busca de un futuro mejor. Él aparcó los estudios de Periodismo para crear contenido en las redes sociales. Y gracias a sus vídeos se convirtió en un 'influencer' con 2,9 millones de seguidores en Instagram, 2,3 millones en TikTok y 225.000 en Twitter. Eso sí, nada de frivolidad: él es un tipo comprometido que se burla de los estereotipos y lanza mensajes contra la barbarie que Israel arroja día tras día contra Palestina. Pero antes de llegar tan lejos en esta faceta ya conocía su vocación de actor. Desde la misma infancia. Ha encarnado numerosos papeles de chico árabe envuelto en problemas o dedicado al terrorismo. Hasta que en la película 'El club de los lectores criminales' le tocó su primer personaje español. Recientemente le hemos visto en el éxito de taquilla 'Ocho apellidos moarroquís'. Y su próximo reto es levantar 'Algoritmo', el proyecto audiovisual que ha creado junto a amigos.

Estudió Derecho siguiendo los pasos de su padre, pero desde la juventud estaba metida en compañías de teatro de su Tenerife natal. Contactó como pudo con la productora de 'El Club de la comedia' y pronto se vio en Madrid inventando monólogos para el programa. Ha escrito obras de teatro, series, películas. De su incesante producción de historias hablan las ocho películas que lleva junto a Santiago Segura. Su proyecto más importante ha sido 'De Caperucita a loba en solo seis tíos', un libro que después acumularía temporadas sobre el escenario y que el año pasado llegaba finalmente a los cines en forma de película. En ella, además de autora del guion, hace de protagonista. Porque además es actriz, una faceta que exploró de forma tardía, pero que ahora le apasiona. Quiere dejarle claro a la industria que está disponible para actuar. Y que es capaz de hacerlo lejos de la comedia.

Criada entre cajas y atrezzo, que para eso es hija de quien es –Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta, nada menos– debutó en los escenarios con solo 10 años y ahora suma cuatro al frente de Grease. Las tablas adquiridas con este musical fueron decisivas para abrirle las puertas de la gran pantalla: imposible ya olvidarla como la profesora de Campeonex. Acaba de cumplir 22 años, así que lo suyo, aun llevando media vida en el oficio, no ha hecho más que empezar. Pero ella tiene buenos maestros y sabe que las prisas no son una opción válida. “El mejor consejo que me dieron mis padres fue que tuviera paciencia", revela. Esto es una carrera de fondo: puede que un día esté haciendo un protagonista y al mes siguiente, una figuración. No pasa nada: solo quiero permanecer”.

Hace casi de todo este artista que comenzó en la actuación con apenas 13 añitos. Una especie de Ricardo Gómez en versión catalana. Y de ahí, a ser popularísimo gracias a 'Cuéntame cómo pasó'. O a ganarse el reconocimiento de la audiencia con sus personajes en las series 'Benvinguts a la família' y 'Merlí. Sapere Aude'. Pero si algo le ha dado grandes alegrías últimamente, ha sido el teatro: junto a su amigo Marcel Borràs escribe, dirige y actúa en obras con las que ya suman dos premios Max. No anhela dar vida a personajes protagonistas ni posicionarse políticamente aprovechando el altavoz del público. Aunque considera cumplidos sus sueños como actor, echa en falta su eclosión musical. De momento, ya compone y canta.

El Goya de Honor 2014, entre otros muchos galardones, nos ha dejado este 10 de abril de 2024 a los 97 años. El mítico realizador de 'Mi querida señorita' (entre otras miles de cosas) siempre fue un pozo de sabiduría. En esta extensa charla de 2013 con Javier Olivares para la revista AISGE ACTÚA hacía balance de aquella infancia agitada, su amistad juvenil con Manuel Machado, los años en París (donde su padre era el corresponsal del 'ABC'), el aprendizaje cinéfilo, los escarceos en Hollywood, el éxito insospechado de 'Juncal' y, por supuesto... su fascinación por las mujeres. Fue una apasionante conversación sin cortapisas (¡esa zancadilla al agregado cultural de la URSS en plena ceremonia de los Óscar!) con uno de los grandes de nuestra filmografía. Eterno Jaime de Armiñán.

A principios de este año resultaba difícil pasear por Madrid sin tropezar en algún momento con el rostro de Mónica López, con melena rubia cardada y agarrada a un teléfono rojo de los antiguos. En realidad, no era ella, sino Carmen Díez de Rivera, el personaje que encarnaba en 'Carmen', la obra con la que el Teatro Español inauguraba la temporada. Después de sus últimos éxitos en televisión –'Rapa', 'Hierro', 'La cocinera de Castamar', 'Antidisturbios'–, volver a las tablas ha sido como regresar a ese lugar fértil e íntimo donde sabe que puede explorar la dimensión más profunda de su amado oficio. Una actriz diferente a casi todas, un salmón que nada siempre a contracorriente: rehúye las fotos, las entrevistas, los premios, las redes y las alfombras rojas, y ni siquiera usa plataformas de 'streaming'. Un honor que acepte la invitación de AISGE para hablar, reflexionar y explayarse.

La conocemos desde hace décadas por sus facetas de actriz y presentadora, pero estudió Periodismo y dio sus primeros pasos profesionales en la radio. De ahí pasó a la televisión, con el programa infantil 'Cajón desastre' y el popularísimo concurso 'Un, dos, tres... responda otra vez', sus escalas antes de saltar al cine bajo la dirección de Almodóvar en 'Tacones lejanos'. Mayor repercusión internacional obtendría 'Belle Époque', de Fernando Trueba, pues se hizo con el Óscar a la mejor película extranjera. De aquel rodaje conserva los estupendos aprendizajes de sus compañeros veteranos, y lo mismo extrajo durante la posterior grabación de la serie 'La casa de los líos'. Tras alcanzar la cumbre del éxito, el teléfono enmudeció. Y ella se reinventó desarrollando habilidades hasta entonces desconocidas. Recientemente volvió a la pequeña pantalla gracias 'Amar es para siempre', en cuya última temporada bordó a la perfección el rol de villana.

Primero fue su experiencia como animador, a los 16 años. Poco tiempo después, su andadura como cuentacuentos, al llegar a Granada para empezar la universidad. Esa faceta la compaginó con los estudios durante años y años. El siguiente paso fue curtirse también como actor de improvisación. Y con la juventud finiquitada en la ciudad de la Alhambra, entraría en el cine español haciendo historia: 'Ocho apellidos vascos' acabó convirtiéndose en la película con mayor taquilla registrada hasta la fecha. Aquello le hizo popularísimo en todo el país. Le llovían las ofertas; todas tenían enorme repercusión. Y afrontar cada largometraje era una responsabilidad. Aunque la comedia fluye con facilidad por la mente de Rovira, a él le interesa el mensaje más allá del chiste. Y por eso ultima ahora su trilogía teatral con el miedo como tema, después de abordar el odio y la tristeza en los espectácuñlos anteriores. Haberse enfrentado a la enfermedad le ha cambiado la vida. Ignora si para mejor o para peor. La única certeza es que se siente más genuino que antes.

Aún saborea la buena acogida de público de Verano en rojo, su tercer largometraje, cuando desembarca a través de Atresplayer su nuevo artefacto televisivo, Un nuevo amanecer, concebido por José Corbacho pero en la que ella ha dirigido cuatro de los ocho episodios, con una Yolanda Ramos refrendando su estado de gracia para la comedia. Así de hiperactiva es Belén Macías, esta tarraconense de 54 años afincada desde hace décadas en Madrid (ahora, en la sierra) que participó en la fundación del grupo teatral Yllana, descubrió a una adolescente y ya deslumbrante Adriana Ugarte, asombró con un debut prodigioso en el largo (El patio de mi cárcel) y no deja de compartir sabiduría a través de sus clases de Dirección en la ECAM. En ellas siempre deja algo muy claro: "Las historias se cuentan desde los actores".

El año pasado fue uno de los rostros de 'Argentina, tierra de amor y venganza', que cautivó a los telespectadores de aquel país austral. A este joven actor de Manacor le tocaba formar parte de la primera pareja gay con protagonismo en un serial argentino. Comprometido con el colectivo LGTBIQ+, se enorgullece de que su personaje fuera de ayuda para parte de la audiencia. Antes de recalar en Buenos Aires hizo escala académica en Madrid, donde estudiaba Arquitectura para compensar el apoyo incondicional de sus padres. Y también para satisfacer su segunda vocación. En Mallorca ya había descubierto el teatro (con debut un tanto accidentado) y había adquirido experiencia gracias a los cortomerajes y sus pequeños papeles en series. Conocemos más a Gelabert en esta entrevista.

Comenzó a escribir ficción cuando resultaba sencillo entrar sin experiencia en los equipos de guion. El primer gran hito de su andadura fue 'Periodistas', que concedió mayor prestigio a las series españolas. Y es que hasta entonces muchos actores y actrices eludían el trabajo en televisión. Recuerda Olga Salvador la consabida premisa de las cadenas en abierto para llegar a la máxima audiencia posible. O las dificultades para llenar de contenido episodios tan largos. Porque, lejos de dar alas a la creatividad, la excesiva duración acababa encorsetándola. Con las plataformas cambió el panorama: salto adelante en la forma y mayor libertad en el fondo. 'Doctor Mateo', 'Chiringuito de Pepe, 'El Caso. Crónica de sucesos', 'Parot' o 'Amar es para siempre' son otros títulos en sus tres décadas de profesión.

Lleva desde los 18 años siendo actriz, y se lanzó al oficio sin abrir ningún paracaídas: haciendo teatro en la calle con los alocados espectáculos que ofrecía la compañía La Cubana. En ella permaneció durante más de una década, tiempo suficiente para vivir aventuras incluso en el extranjero: en Londres cancelaron la atrevida versión del clásico de Shakespeare 'La tempestad' y en Buenos Aires 'incineró' a su emblemático personaje de Estrellita Verdiales. El paso de aquella etapa de comedia a rumbos más dramáticos contibuyó al crecimiento de esta artista comprometida, como demuestra al frente del proyecto Sitges Incursió, donde trabaja con personas con discapacidad mental. Las únicas dudas sobre su futuro en la actuación llegaron con el diagnóstico de cáncer de pulmón, pero le bastó una llamada de la dramaturga y directora Eu Manzanares para regresar a los escenarios.

Su cuarta película es tan singular como sus hermanas mayores: ‘Robot dreams’, flamante premio a la mejor película europea de animación, se acaba de colar en la carrera para los Óscars de Hollywood, una circunstancia histórica en estos tiempos de Pixar y otras grandes factorías. La cinta recrea –con la heterodoxia propia de su autor– una curiosa fábula futurista de animación en el Nueva York de los años ochenta. El director de la aclamada ‘Blancanieves’ y de las desternillantes 'Abracadabra' y 'Torremolinos 73' evoca su proceso creativo: ya sea en blanco y negro, mudo o a color, todo está “marcado por el ilusionismo”.

Hace apenas unos días la artista guipuzcoana añadía la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes a su realmente deslumbrante nómina de reconocimientos. La suya ha sido y sigue siendo una vida consagrada a la danza. De pequeña le frustraba no bailar. Hasta que un feliz día abrieron una escuela en su Zumaia natal y tomó su primera clase con nueve años. Ya jamás se detendría. De las lecciones de Mentxu Medel en San Sebastián pasó a la escuela de Víctor Ullate en Madrid, en cuya compañía de ballet debutó con solo 15 años. Su siguiente cambio de destino llegó cuando convenció a Roland Petit para que la dejase ser musa del Ballet de Marsella. Y de ahí, a la otra punta del mundo: San Francisco. Mereció la pena el esfuerzo de tener que aprender a trabajar sola, pero no tardó en anhelar Europa. Y en el Ballet de la Ópera de Múnich recaló durante más de una década. Ni el 'shock' de la pandemia pudo con ella, y con su 'partenaire', Matthew Golding, encadena espectáculos. ¿El último? 'Lost Letters'.

Con Alejandro Amenábar entró en el mundo del cortometraje. Junto a él escribió los guiones de las películas 'Tesis' y 'Abre los ojos', y la presencia de José Luis Cuerda como productor le apartó a él de la dirección. Así que al final acabó haciendo de asesor en ambos títulos. Debutó como director de largometrajes de manera un tanto inesperada con 'Nadie conoce a nadie'. Desde entonces su trayectoria ha avanzado, no sin dificultades, gracias a 'Blackthorn', 'Proyecto Lázaro' o 'Las leyes de la termodinámica', mientras que en la pequeña pantalla presume de 'Los favoritos de Midas' y prepara otra serie para Netflix de la que no puede adelantar nada. Esta extensa conversación con el creador canario está cargada de verdades sobre la industria audiovisual.

Trabajó en una fábrica para costearse la escuela de teatro en su Bilbao natal. Malvivió durante su primera incursión madrileña, aunque no dijo ni media palabra en casa: no quería ayudas paternas para llegar a fin de mes, aunque a veces tuviera que conformarse con roer un pedazo de pan duro. Se reinventó como dramaturgo: esa relación "religiosa" con la actuación le impedía rendirse. Y así, hasa que llegó el éxito con una obra de autoría propia, un descenso a los bajos fondos de la ría vizcaína titulado ‘Caballo/Dostoievski’. Ahora, en su regreso a la capital, la suerte al fin sí que le sonríe: imposible no reparar en su papel de pederasta para ‘Verano en rojo’, la adaptación de la novela de Berna González Harbour que rubrica Belén Macías.

Estrenarse como director con los episodios de la serie 'Maricón perdido' le sirvió tanto para adquirir experiencia como para conseguir la financiación de su ópera prima: 'Te estoy amando locamente'. Este emotivo viaje a la Sevilla de los años setenta, época en la que el colectivo LGTB iniciaba su movilización para reivindicar derechos con el respaldo de la propia Iglesia y los sindicatos, ha sido alabado por diversos públicos. De abuelas a niños. Y eso que Marín temía quedarse corto por estar abordando situaciones tristes con inocencia. Ana Wagener y Omar Banana (nominado al Goya como actor revelación) forman el inolvidable tándem protagonista en los papeles de madre e hijo. Ahora el cineasta reúne ideas para su próximo proyecto, del que espera exactamente lo mismo: amplia repercusión sin renunciar a temas que le toquen de cerca.

Protagonizaron la serie 'Las chicas de hoy en día', que supuso el debut del cineasta Fernando Colomo en la televisión. Ambas encarnaban a dos aspirantes a actrices en Madrid. A principios de los noventa, antes de la llegada de las cadenas privadas, siguieron sus andanzas más de 11 millones de espectadores por episodio. Semejante éxito marcó sus vidas profesionales porque después adquirieron más visibilidad y personajes con relevancia. Aunque sus trayectorias acabarían difiriendo: Conesa ha mantenido la continuidad laboral que a Peñalver le ha faltado. En 2023 el destino volvió a unirlas, esta vez encima del escenario.

Tan presente está en las plataformas gracias a diversas series que hasta los turistas le reconocen por la calle. La última de ellas ha sido la exitosa 'El silencio'. Pero no quiere decir esto que trabaje a destajo. Precisamente ese es su deseo: actuar cada día. Por eso siempre les recuerda a sus alumnos que el 99 por ciento de la labor de los actores consiste en la búsqueda de empleo. Con el temible doctor Sandoval en 'Vis a vis' alcanzó quizá la cumbre de su carrera, pero agradece su cambio de registro en la película 'La pasajera'. Y continúa a la espera de desafíos: ¿y si alguien le confía el papel de galán?

El pasado mes de junio regresaba a las salas con 'Els encantats', su tercer largometraje tras 'Las distancias' y 'Blog', aunque en su carrera hay espacio para importantes series: en los últimos tres años ha dirigido episodios de 'HIT', 'Rapa' y 'Élite'. Confiesa que en la vorágine de la ficción televisiva existe menor margen que en el cine para la duda y la experimentación. Isabel Coixet ha sido un referente para ella. Ahora tiene por delante el estreno de la serie 'Yo, adicto', además de trabajar ya en una película junto al guionista alicantino Miguel Ibáñez.

Imagínense la tesitura de elegir entre un contrato fijo en una multinacional o los vaivenes inherentes a la actuación. Así se vio este actor en 2018, y solicitó la excedencia sin nada asegurado. Acertó. Desde sus funciones con la compañía LaJoven ha encadenado proyectos en la televisión. Y por delante tiene el estreno de la película 'Boca Chica'. Con sus personajes quiere reivindicar causas sociales, y ha rechazado proyectos en los que solo iba a aportar la forma. Porque no le interesan las historias que solo se centren en sus orígenes dominicanos, sino que huye de los clichés negativos que perpetúan estereotipos.

Rondó las seis décadas de de acción sobre las tablas, embarcada en las aventuras más variopintas. Lo ganó todo: en 2016 le concedieron, por fin, ese Goya que se le resistía. El fallecimiento, este sábado 2 de diciembre, de Concha Velasco a los 84 años ha llenado de consternación el mundo artístico, pero también a la gente de la calle. 10 años antes, en el verano de 2013, quiso hacer balance para AISGE de lo vivido, que era mucho. Y nos habló sin tapujos de sus docenas de éxitos, pero también, los momentos en que dolía hasta levantarse cada mañana. Una charla total sobre insomnios, familia, neveras de hielo, Tony Leblanc, las ye-yés, Santa Teresa, la religión o las listas negras del 23-F. La historia apasionante de una artista que lo pasó mal ("he estado amargada, he tenido depresiones, he sido alcohólica") y que admitía: "Soy religiosa porque me conviene. Me da consuelo y pido a Dios por mis hijos. No soy ninguna ingenua, pero quiero creer".