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28-01-2019


Antonio de la Torre y Estefanía de los Santos, mejores protagonistas en los ASECAN



Natalia de Molina e Israel Gómez Romero estrenan las categorías de reparto y revelación con sus papeles en 'Quién te cantará' y 'Entre dos aguas'


HÉCTOR MARTÍN RODRIGO

"Celebrar cada año estos premios es una tarea casi milagrosa que se consigue gracias al trabajo ímprobo de un equipo muy reducido", admitía Javier Paisano en su discurso de bienvenida como presidente de la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECAN). Pero ahí siguen los galardones tras 31 ediciones, abarrotando de nuevo el Teatro Lope de Vega hispalense. Porque "el cine andaluz es cada vez más diverso y asentado", según palabras de Paisano, "tiene un presente luminoso y un futuro aún más prometedor". Muestra evidente de esa salud es que a esta convocatoria se presentaron 383 candidaturas, una cifra que supone un incremento del 33 por ciento si se compara con la de 2018.

   Entre los cuatro actores y actrices que completaron el palmarés los hubo repetidores. Antonio de la Torre levantaba con su papel principal en El reino el cuarto ASECAN de su trayectoria tras acumular tres desde 2010. Se lo llevó entonces por Gordos y Retorno a Hansala; luego vendrían Balada triste de trompeta (2012) y Tarde para la ira (2017). En la categoría femenina de trabajos protagónicos se impuso Estefanía de los Santos de la mano de Jaulas, por la que obtenía su primer reconocimiento de la crítica andaluza, aunque estuvo nominada en la entrega de 2013 por Grupo 7. Natalia de Molina saboreaba de nuevo el triunfo después de su victoria con Techo y comida en 2016, pero esta vez le correspondía además el honor de dar el pistoletazo de salida al apartado de mejor interpretación de reparto por su personaje en Quién te cantará. Y lo mismo hizo el sorprendente Israel Gómez Romero, cuya intervención en Entre dos aguas le convertía en el primer actor revelación en la historia de estas distinciones.           



Hasta en tres ocasiones subió al escenario la cineasta Celia Rico Clavellino, la gran triunfadora de esta edición. Foto: Curro Medina


   Ninguno de todos ellos aparece, sin embargo, en el largometraje con el mejor balance de esta última cosecha al materializar cuatro de sus seis nominaciones: Viaje al cuarto de una madre. Al margen de compartir ex aequo el honor de mejor película andaluza con Entre dos aguas, la sevillana Celia Rico Clavellino acaparó también con su ópera prima tanto la estatuilla de dirección novel como la de guion. Los críticos hablaron de "una historia que parece pequeña, de silencios y miradas, pero que va creciendo casi sin hacer ruido hasta atrapar al espectador". Consciente del carácter intimista de su obra, la cineasta se mostró agradecida a quienes "confiaron que se podía hacer un filme con una idea sencilla sobre los afectos entre una madre y una hija". De dar vida a una y otra se encargaron Lola Dueñas y Anna Castillo, colmadas de sinceros halagos "porque hicieron crecer mi trabajo". Los progenitores de la autora fueron su "inspiración, sin saberlo, para escribir Viaje al cuarto de una madre".

   Los ASECAN se adentran en su tercera década de vida con un año histórico. "Esta es la primera gala de una nueva era, la de la Ley del Cine que se aprobó de forma unánime en el parlamento autonómico", señaló Marta Jiménez, que compartía la presentación de la ceremonia con Rafa Pontes. Y al mismo tiempo este se pronunciaba en sentido contrario: "Vamos a entregar los últimos ASECAN de la historia". Aludía a la nueva denominación de las distinciones, sometida a votación y que se implantará ya en 2020 dentro del marco de la Academia del Cine Andaluz, cuya creación contempla la mencionada ley. Entre los nombres propuestos suena el de Picasso e incluso el de Chiquito.



Antonio de la Torre bromeó con los presentadores de la entrega: Rafa Pontes (izquierda) y (Marta Jiménez (derecha). Foto: AFPicturePRO


Actuar igual que se vive

"Su personaje sueña con ser libre y ella lo hace volar". De esa manera anunciaba Marta Jiménez el trabajo de la hispalense Estefanía de los Santos en Jaulas, con el que ganaba el Premio AISGE a la actriz protagonista. Ausente porque se encontraba en Valencia representando teatro, envió un vídeo en el que bailaba exultante al ritmo de la canción de Pharrell Williams Happy. El realizador de la cinta, Nicolás Pacheco, se encargó de leer la nota de la intérprete: "Poder dar las gracias es de las cosas que más me gusta hacer en la vida, pues implica que he recibido algo que me ha hecho bien". A Pacheco le ensalzó por "ser el creador de una película tan hermosa" y por haberle dado "la posibilidad de encarnar a Concha", y a modo de conclusión deseó que "el universo continúe conspirando a favor para que me sigan pasando cosas maravillosas".

   Llegaba Antonio de la Torre al Lope de Vega con la particularidad de ser doblemente finalista, pues también aspiraba a la interpretación secundaria gracias a La noche de 12 años. "Tengo curiosidad por lo de tu excedencia en Canal Sur", le reconoció Pontes al hombre más nominado en la historia de los Goya antes de desatar las carcajadas del coliseo con una pregunta: "¿Te la mantienen todavía?". Porque el experiodista lleva tanto en el celuloide que "es capaz de ganarse al espectador encarnando incluso a uno de nuestros escasísimos políticos corruptos", prosiguió el conductor de la fiesta, con un guiño a ese Manuel López-Vidal de El reino. "El mejor piropo es que no pareciera un actor", aseguró el de Málaga, "sino que pudiera parecer un político. Mi profesora Cristina Rota me enseñó que los verbos vivir y actuar se conjugan de la misma manera. Esa siempre es mi ambición en este oficio". Y movió al aplauso al pregonar su "ilusión por vivir en esta tierra de pasión y talento que se llama Andalucía".

   Quedaba un enigma por resolver, el de en quién se inspiró para su genial cometido en ese largometraje. Y lo desveló con guasa: "¡En Rafa Pontes! Por su manejo de gentes, el carisma...". De la Torre aprovechó su presencia sobre el escenario para recoger el ASECAN de El reino a la mejor película sin producción andaluza. Rodrigo Sorogoyen expresó mediante un mensaje su deseo de que "lleguemos a tener una clase política de la que sentirnos orgullosos. Y ese cambio va a empezar por lo que nosotros mismos seamos capaces de crear. En la sociedad hay corrupción porque tenemos porosidad intelectual o moral para permitirlo. No hay que esperar a que las cosas nos vengan hechas. Comportémonos como adultos, y si creemos que un mundo mejor es posible, construyámoslo desde ya".



El mítico Pepe Quero besa a Natalia de Molina por su ASECAN a la interpretación de reparto. Foto: AFPicturePRO


La alegría de una es de todas

"Es una nini que ni estudia ni trabaja y saca su lado más salvaje". Nadie admitiría tan descabellada descripción sobre Natalia de Molina, pero sí de su secundaria Marta en la cinta Quién te cantará, por la cual esta jiennense alzaba nuevamente el ASECAN. "Ha sido un viaje muy duro, muy intenso, muy oscuro, pero al mismo tiempo lo he disfrutado tanto... No me lo podía creer", detalló sobre la construcción de su personaje mientras rendía pleitesía a Carlos Vermut. "Para mí era importante formar parte de su universo", reveló, "de un cine que pretende ir más allá del puro entretenimiento. En estos tiempos convulsos en los que estamos es más necesario que nunca este tipo de cine, con esas miradas tan personales".  

   Recibía su placa aún con más emoción porque su entregador era Pepe Quero: "¡Qué ilusión me hace que me lo entregue mi tío! De él he aprendido muchas cosas, y quizás también estoy aquí por lo que aprendí en la barriga de mi madre cuando iba al teatro a verle". El mayor beneficiario de sus dedicatorias fue Ignacio Mateos, su compañero en esta terna y delante de la cámara en Animales sin collar, donde el rol protagonista de la joven artista le valió una segunda candidatura finalmente infructuosa. "Él hace un trabajo excepcional en ese filme", alabó, "doy buena fe de ello. Es un actorazo, alguien con quien cualquiera soñaría trabajar, un diamante que tenéis que explotar. Yo solo pido poder volver a trabajar con él siempre".

   Habituada a rematar sus comparecencias en clave femenina, esta vez compartió su hazaña "con todas las mujeres andaluzas, del mundo, sin fronteras, sin nacionalidades... No nos van a callar. Seguiremos saliendo, gritando y luchando, porque queremos construir un mundo más humano, más justo. Un mundo mejor no solo para los que ya estamos aquí, sino también para todos los que vienen detrás. Como el dolor de una es el dolor de todas, pues la alegría también".

   Fueron continuas las voces que, como la de Natalia, manifestaron su sensibilidad hacia el contexto femenino. El veterano gestor cultural Pepe Moreno, con una vida consagrada a la difusión cinematográfica, ofreció su Medalla de Honor "a las acciones que se destinan a la lucha contra la violencia de género. Mi homenaje, solidaridad y apoyo para las mujeres que están sufriendo o sufrieron antes de marcharse esta lacra social". El responsable de producción David González, distinguido por Mi querida cofradía, rescató un instante de esa cinta en el que "la directora Marta Díaz de Lope pone en boca del gran Manuel Morón una frase importante: 'Una mujer puede hacer lo que quiera y le dé la gana'. ¡Ni un paso atrás!". El productor de Viaje al cuarto de una madre José Alba señaló que "las madres mueven el mundo y por ellas vale la pena dejarse la piel". Lala Obrero, directora artística de Jaulas, extendió su éxito "a las mujeres que hacemos filigranas para poder compaginar nuestra vida familiar con la laboral", mientras que su compañera de vestuario en ese largometraje, Esther Vaquero, mencionó a "todas las mujeres fuertes que luchan por sus sueños".



Israel Gómez Romero. Foto: Curro Medina


   "Toda la fragilidad y las heridas de un ser humano están en esos ojos". Se refería Rafa Pontes a los del gaditano Israel Gómez Romero, quien inauguraba gracias a su labor en Entre dos aguas el apartado de mejor intérprete revelación, el cual nacía en esta edición con naturaleza mixta. Para hombres y mujeres. "Si no hubiera sido por Isaki [Lacuesta]", le agradeció al cineasta, "ahora no podría estar aquí. Ya que me dio la oportunidad de hacer esta película, creo que al final el público sintió lo que yo quiero transmitir". Esa certeza del trabajo bien hecho le llevó a formular un deseo: "Como me gusta tanto ser actor de cine, ojalá consiga ese sueño y vengan muchos premios más".


Camarón vive

El legendario cantaor gaditano estuvo presente durante toda la gala. Y es que el prestigioso músico Kiko Veneno emocionó con Si tú quieres pan, su canción original para Entre dos aguas, una cinta casi en tono documental sobre dos hermanos cuyas andanzas transcurren precisamente en la cuna de Camarón: San Fernando. "Para mí es un orgullo sentirme parte de la familia del cine andaluz", sentenció Veneno antes de recalcar su "amor" por Andalucía. "La mayor parte de la gente cree desde siempre que vivo en Madrid o Barcelona", explicó, "pero casi nadie sabe que vivo desde los dos años en esta tierra". A su juicio, "tenemos la necesidad de defender nuestra cultura, entre las más importantes de España".

   La figura de José Monge Cruz se reivindicó definitivamente cuando la serie biográfica Camarón, de la Isla al mito se hizo con el reconocimiento destinado a otros formatos audiovisuales. Muy sentido sonó el productor José Carlos Conde ante el micrófono: "Este premio es sobre todo para Camarón, que se mereció muchísimos más en vida y esperemos que muchos ahora, porque su vida no ha acabado". Sus palabras se tornaron duras al afirmar que "parece increíble que algún partido dude de la existencia de Canal Sur. Gracias a ellos como coproductores pudimos hacer este proyecto. Y luego llevamos a través de Netflix el flamenco y a Camarón al mundo". En idéntico sentido se pronunciaría en el desenlace de la ceremonia José Alba, detrás de la producción de la laureada Viaje al cuarto de una madre, al subrayar "la apuesta de Canal Sur y la Junta de Andalucía por el cine independiente y los jóvenes talentos".

   El director de la serie, José Escudier, recordó el consejo de una madre que "se fue muy joven por caprichos del cáncer", estableciendo así un paralelismo con lo que le ocurrió al cantaor en 1992: "Sigue creyendo, sigue creando".

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