Mercedes Herrero, integrante de Pez Luna Teatro después de un largo y decisivo periodo en la compañía Alkimia 130, se hizo merecedora del trofeo por su emocionante papel de Acompañante en Acunar al viejo árbol, una obra estrenada en el Escena Abierta de Burgos a principios de 2016. Su hermoso discurso tuvo escala imprescindible en la figura de sus padres, Lalo y Milagros, cuya ancianidad inspiró la obra. “Verles hacerse mayores es lo más revolucionario que me ha pasado en la vida. De ahí nació Acunar…”, confesó Herrero, que había recibido el galardón de manos del actor Borja Semprún y comenzó su parlamento pidiendo luz de público (“para mí el teatro es esto”) y entonando con la mano en el pecho versos como “A dormir va mi niño, porque ya es tarde”, una de las nanas que canta en el montaje.
La actriz reconoció las peculiaridades del temperamento castellano, bello y difícil al tiempo, en sus palabras. “Esta es una tierra dura, áspera, a la que tanto le cuesta querer a sus hijas e hijos”, admitió. “Pero es una tierra a la que amo y en la que quiero valorar el riesgo. Gracias a los programadores y programadoras que arriesgan, y que arriesguen un poco más”. Tras lamentar las deficiencias del trabajo cotidiano en tierras mesetarias (“es una comunidad durita, que nos convierte en mitad gestores y mitad artistas, aunque nosotros peleamos por ser artistas enteros”), Herrero finalizó con una proclama de su ideario escénico: “En tiempos de ruidos, un teatro de silencio compartido; en tiempos de productividad, un teatro lento; en tiempos de hipercomunicación tecnológica, un teatro de piel”.