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21-01-2019


Los Feroz revalidan el éxito de Eva Llorach y Antonio de la Torre en cine y aúpan a Javier Rey e Inma Cuesta en televisión

 


Gran noche de Anna Castillo por su doblete como actriz secundaria con 'Viaje al cuarto de una madre' y 'Arde Madrid'


 

Los gallegos Luis Zahera y Antonio Durán ‘Morris’ se reparten las categorías masculinas de reparto con 'El reino' y 'Fariña'


RUBÉN DEL PALACIO

"3.000 personas. ¡Esto parece la MTV!", espetó María Guerra, la presidenta de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), al iniciar su desenfadado discurso para la sexta entrega de los Premios Feroz, la primera abierta a público ajeno al sector audiovisual. Semejante asistencia se antojaba todo un logro para una pequeña entidad que agrupa a 235 profesionales. Y no debía saber entonces Guerra el número de espectadores que estaban siguiendo desde sus hogares la ceremonia. Porque las dos horas de duración se retransmitieron en directo a través de YouTube, donde suman más de 45.000 visualizaciones, una cantidad seguramente favorecida por la soltura que demostró Ingrid García-Jonsson como conductora. Porque la intérprete hizo incluso de camarera al ir de mesa en mesa recogiendo botellas de vino vacías para depositarlas en un contenedor de reciclaje. Por no hablar de su habilidad con el humor ya desde su presentación en un vídeo: "Soy una actriz de la hostia. Estoy hasta las narices de las críticas de los periodistas. Una se desvive por hacer cine independiente, ¿y para qué? Para que luego digan que estás discreta. Voy a hundir esta puta gala. Voy a salir borracha y la voy a liar con los sobres".

 

   Habida cuenta de esa hilarante inquina hacia los plumillas, después lamentó "que ardan tanto las redes y tan poco los títulos de Periodismo". Pero lo que sí ardió fue Madrid, pese a que los Feroz habían llegado a Bilbao en su debut fuera de la capital. La producción de Paco León y Anna R. Costa para Movistar+ materializó tres de las siete nominaciones que ostentaba, entre ellas la de mejor serie de comedia, aunque el genio sevillano fue brevísimo ante el micrófono y cedió el paso a la coautora de Arde Madrid. "He bebido mucho Ribera Del Duero", reconoció él, "no estoy en condiciones de decir cosas importantes. Gracias al vino por esta noche inolvidable".


   García-Jonsson se las ingenió para ser ácida también a costa de El reino, que definió como "una película de políticos corruptos que intentan salvar el culo como sea. 10 nominaciones... y ninguna a mejor documental". El caso es que el título de Rodrigo Sorogoyen se erigió en el favorito de esta temporada, con cinco trofeos en su palmarés, que acumuló desde el de mejor película dramática al de director pasando por el de guion.



Eva Llorach. Fotografía: EFE



Desmadre onírico y petición de mano

De manos de Pedro Casablanc recibió Eva Llorach la distinción a la mejor protagonista al grito de “¡Viva Murcia!”. Aunque la de Quién te cantará alabó la calidad de El reino, lo cual la honra, su declaración de amor tuvo un solo destinatario: “Rodrigo, que tu peli está muy bien, pero joder… Carlos [Vermut], te amo, que te lo lleves todo, quiero trabajar siempre contigo”. Y el cineasta correspondía a esas palabras lanzándole besos desde su mesa después de haberse puesto carmín con el pintalabios de la propia Llorach. Esa pequeña extravagancia quedaría en mera anécdota con el espectáculo que vino más tarde.


   Porque la vencedora se puso a leer en su móvil el mensaje de WhatsApp que su cuñada le había enviado sobre un sueño. “Llega el momento de tu candidatura y ganas. Al verte subir en el último escalón, te das la vuelta y vas vestida de Elsa”, rezaba un fragmento del texto. Llorach mostró ante el auditorio una imagen de ese personaje de Disney, pero el delirio continuaba, pues en el sueño era el muñeco de nieve Olaf el entregador de la estatuilla. “¡Eran los Premios Frozen! Cuando intentas hablar totalmente emocionada y nerviosa solo se escucha salir de tu boca el famoso Let it go, let it go… Casi me desmayo. Y lo peor es que no vi más de 10 minutos de esa película. No sé si será una pesadilla o los nervios, pero espero de corazón que sean los Feroz y no los Frozen”. Fin del mensaje. Afortunadamente, solo se tornó realidad la mitad de la historia, con el público casi al borde de la lágrima por las risas.        


   Sorogoyen devolvería la cordura a la fiesta con la lectura del emotivo discurso que un ausente Antonio de la Torre le mandó. “Siento la tentación de pedirte en público la mano profesionalmente. Será un sueño volver a trabajar contigo”, le recalcó al director, “pero la confianza que me diste cuando me ofreciste El reino me deja en una posición de eterno deudor. Este es el tipo de películas en las que todo profesional debe tener la suerte de participar al menos una vez en la vida”. A pesar de imponerse en la categoría masculina, el titán malagueño destacó la trascendencia de las mujeres en el plantel: “Si habéis considerado que mi personaje ha tenido algo de ternura y empatía, ha sido un simple espejo del trabajo de Mónica López y María de Nati. O de Sonia Almarcha. Si mi Manuel López-Vidal mostraba credibilidad en algún momento, era por medirse a Bárbara Lennie, una actriz que habita tantísimo en la verdad. Si en otros parecía un político con algo de fuerza, es porque no quedaba otra ante la arrolladora mirada de ese animal de la interpretación que es Ana Wagener”.


   De la Torre remató sus palabras con esa querencia por la perseverancia que le caracteriza. “El mundo es de los que tienen un sueño y cada día pelean por ello pese a que no lo consigan. De los que no pierden la esperanza, aunque a veces se pierda. En definitiva, de los que eligen vivir como única opción. Porque gracias al esfuerzo de los derrotados que nunca se rindieron es posible un mundo mejor”.  


Luis Zahera. Fotografía: EFE

Anna Castillo. Fotografía: EFE


   "Tengo un Goya y no me quieren dar ni un puto Feroz. Como no me lo den, hoy me planto ahí y pego fuego al garito", advertía una indignada Anna Castillo en el sketch previo al comienzo de la ceremonia. Pero su deseo se cumplió por partida doble sin recurrir a la dichosa piromanía. Y eso que Belén Cuesta pudo encender la chispa como entregadora al bromear con que "ser actriz y de reparto significa pertenecer a dos colectivos oprimidos. Es como ser vegano y cantautor".

 

   La casualidad hizo que el dulce instante de la entrega se maximizara por la estrecha amistad de Cuesta con Castillo. "¡Dios mío! ¡Madre de mi vida! Cuando me concedieron otro premio, me lo dio mi amiga Macarena. Y ahora me lo da Belén. ¿Pero esto qué es? Entregadlos siempre vosotras por si acaso". Sobre Viaje al cuarto de una madre, la ganadora señaló que se trata de "una de las películas más importantes de mi vida, un reto, me está trayendo algunas de las cosas más bonitas que me han pasado". Y recordó al equipo que "me habéis hecho superfeliz por confiar en mí". Quiso compartir la estatuilla muy especialmente con Lola Dueñas, "que ha sido un sueño hecho realidad y además una suerte, pues no hubiera hecho nada sin ella". La nerviosa retahíla de dedicatorias la engrosaron sus progenitores, que "deben estar contentísimos", pero incidió sobre todo en su madre, que "lloró cuando leyó el guion".

 

   Se estrenaba como candidato al Feroz y se lo llevó por El reino. De ahí la felicidad de un Luis Zahera que consagró su discurso a "los que interpretan papeles chiquitines. Mi padre me decía que mucho tendría que trabajar yo para no trabajar. Pero a quienes hacemos este tipo de papelitos, de vez en cuando nos agradecen muchísimo ese momento por la calle. Quiero darles las gracias a Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, que me ofrecieron representar ese momentito". Sabedor de los chanchullos de su personaje en la cinta, no se despidió sin hacer un guiño al respecto. "Y ahora la verdad: compramos el premio. ¡Tracatrá! Y como buenos gallegos, lo pagamos en cocaína".



Inma Cuesta recibe el reconocimiento de manos de Antonio Durán 'Morris' y Bárbara Goenaga. Fotografía: EFE


Empate entre 'Fariña' y 'Arde Madrid' 

La serie de Antena 3 y la de Movistar+ se repartieron a partes iguales todos los apartados de televisión. La primera fue la mejor en el género dramático y se llevó sus tres candidaturas, mientras que la segunda se impuso en el terreno cómico y anotó en su marcador tres nominaciones de siete. Inma Cuesta brilló como actriz principal con su personaje de Ana Mari en Arde Madrid, "una oportunidad de homenajear a todas aquellas mujeres que vivieron a la sombra de alguien, que fueron muchas". Por eso brindó el logro "a nuestras abuelas, a nuestras tías, a las solteronas a las que se les pasó el arroz, a las madres de familia, a las madres solteras... Para que nunca más nadie nos diga lo que podemos y no podemos hacer".

 

   Al frente del elenco de Fariña está Javier Rey, que aspiraba también a intérprete protagonista en el celuloide por Sin fin. "Estar aquí arriba es lo más parecido a lo que debe sentir Bono de U2", resumió, aunque no olvidó que existen mayores satisfacciones más allá de la adrenalina del reconocimiento: "Me siento un tipo afortunado, sobre todo por la gente con la que me toca trabajar, esa es mi gran fortuna". El triunfo le resultó especial porque este trabajo le ha tocado de cerca, porque "en Fariña se ha cerrado una cuadratura que es la hostia. Es la hostia que me llamen Ramón [Campos] y Teresa [Fernández-Valdés] de Bambú para que haga de Sito Miñanco, que Sonia [Martínez] apueste desde Antena 3 por la serie, que la dirijan Carlos Sedes y Jorge Torregrossa, que comparta plantel con Tristán Ulloa, Isabel Naveira, Tamar Novas... Y es una suerte rodar en mi pueblo. ¡Hasta ahí se cerró la cuadratura". Compartió la felicidad tanto con sus amigos como con su familia, "porque últimamente la salud no nos respeta demasiado, pero somos demasiado cabezones".



Javier Rey. Fotografía: RTVE


   García-Jonsson hurgó de nuevo en la herida cuando llegó el turno de los apartados de reparto. “Reparto, pero no de comida, en lo que trabaja la mayor parte de los actores”, denunció. Anna Castillo dio las gracias de antemano por su candidatura con Arde Madrid al levantar el único Feroz de Viaje al cuarto de una madre. Y en su retorno al escenario del Bilbao Arena recordó lo sucedido en los Goya de 2017: “Soy Emma Suárez, ¿no? Joder, estoy flipando. ¿Pero qué está pasando? ¡Qué maravilla!”. Manifestó su satisfacción por haber hecho “una serie que para mí es un orgullo”, hasta el punto de admitir que “nunca me había pasado en la vida que quiera volver a currar ya. Nunca jamás. Tengo muchas ganas de volver. ¡Ojalá me adoptéis!”. Describió como “una emoción” el hecho de compartir terna “con compañeras mías de verdad”, pues entre las finalistas se habían colado tanto Debi Mazar y Fabiana García Lago (de Arde Madrid) como Belén Cuesta y Lidia San José (de Paquita Salas). Sin olvidarse de su inseparable Inma Cuesta, con quien trabaja de sirvienta para Ava Gardner en la ficción, se retiró a carcajada limpia: “Estoy que me da algo. Me voy a pillar un pedo…”.

 

   El colectivo de intérpretes gallegos se llevaría la tercera alegría de la velada al sonar el nombre de Antonio Durán ‘Morris’ gracias a su personaje secundario en la aclamada Fariña. “Le dedico el galardón a Ramón Campos, que nos dio la oportunidad de que se visibilizara que en Galicia tenemos una industria muy importante”, dijo sobre el fundador de Bambú Producciones. Parte esencial de esa industria son los actores, y el ganador brindó su honor a “absolutamente todos los que participamos en este elenco, porque sé que desde el primero, con Javier Rey que encarnó a Sito Miñanco, hasta el que hizo el papel más pequeño, cualquiera podría estar en mi lugar hoy”. Reveló que el equipo se comunicaba a través de un chat todavía en uso en el que “el gran director Carlos Sedes decía que yo era el que me corría todas las juergas en aquella grabación. Y aunque no era verdad, cada vez que él llegaba hecho polvo a grabar, me echaba la culpa a mí”. Pues bien, de esos tiempos viene el mítico grito que entonó en su despedida: “¡Puto ‘Morris’!”.

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