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14-01-2019


Eva Llorach (‘Quién te cantará’) y Antonio de la Torre (‘El reino’) levantan las estatuillas en los Forqué

 

Zaragoza reúne a las estrellas del cine español en la primera gala del maratón de premios para empezar el año


 

CAMINO IVARS (@CaminoIvars)

Campeones, de Javier Fesser, se convirtió en la gran triunfadora de la noche de los 24 Premios Forqué, los más madrugadores del cine español. Esta comedia tierna e integradora acaparó los galardones a mejor película y Educación en Valores, en una velada nunca exenta de sorpresas que también coronó a los dos primeros intérpretes laureados del año, Eva Llorach y Antonio de la Torre.


   El escenario elegido por segundo año consecutivo por EGEDA fue el Palacio de Congresos de la capital aragonesa, a orillas del Ebro y ante más de 2.000 espectadores. Elena Sánchez y Edu Soto ejercieron como maestros de ceremonias en una gala de casi dos horas que culminó con el estruendo mágico de los tambores de Calanda en homenaje a Luis Buñuel, cineasta universal.

 

Eva Llorach

 

Una lección de humildad

“A las mujeres se les presupone absolutamente todo”, lamentó Imanol Arias, “pero si además son actrices, se les presupone que sean guapas, simpáticas, que tengan por lo menos fotogenia y sean jóvenes. Las cuatro nominadas cumplen todos esos requisitos, aunque no le hubiera hecho falta, pues nos han regalado cuatro interpretaciones maravillosas con las que el cine español logra este año una gran altura”.

 

   El protagonista de Cuéntame anunciaba junto a Miguel Ángel Muñoz a la ganadora en la categoría de mejor interpretación femenina. “¡Esto pesa mucho, de verdad, no puedo!”, espetó Eva Llorach mientras devolvía su trofeo a las manos de Arias, pero no tardó en cambiar de opinión: “¡No, no, no! Quiero tenerlo”. Lo había recibido gracias a su labor en Quién te cantará, de Carlos Vermut, quien ha contado con ella para todas sus películas desde la ópera prima Diamond Flash en 2011. “Le echo muchísimo de menos esta noche porque este premio es de los dos. Mi Violeta fue un personaje complejo y dificilísimo de hacer, muy doloroso pero muy satisfactorio. Estoy muy contenta”, explicó.

 

   Pero la gratitud hacia Vermut fue más allá del desafío que supuso su papel. “Quiero agradecerle a él y a los productores que hayan tenido la valentía de confiar en una actriz desconocida como soy yo. No es tan sencillo hacerlo”, sentenció, pese a acumular más de 10 años de andadura por el cine independiente. “Sé que hoy mucha gente se siente muy representada por mí”, prosiguió, “por ser una actriz que lleva mucho tiempo en esto y consigue que se vea un poco mi trabajo”. Para todos esos compañeros que aún permanecen lejos del reconocimiento formuló un deseo: “Espero que encontréis vuestra Violeta. Vuestra voz merece ser oída y vuestros trabajos merecen ser vistos”.

 

   Consciente de que competía prácticamente desde el anonimato contra compañeras de primera línea, la nominación ya suponía para Llorach un regalo. “Alexandra [Jiménez], Bárbara [Lennie], Penélope [Cruz]… ¡Por el amor de Dios! No me puedo creer que hayan considerado que mi trabajo podía estar al nivel del vuestro. Y eso me enorgullece”.

 

   Desde el patio de butacas estaba contemplándola toda una familia para la que “fue complicado que yo lo dejara todo y emprendiera la aventura de ser actriz. Pero sé que hoy están contentos por mí”. Presumió además de su condición de murciana de mano del presentador, Edu Soto, pues este le pidió una dedicatoria del galardón a una paisana muy especial: Ana María, su madre, que dejó Murcia rumbo a Barcelona mucho tiempo antes de que irrumpiera en la pantalla aquel Neng de Castefa.   

 

 

 

A la cuarta fue la vencida

En tres ocasiones había sido Antonio de la Torre finalista al galardón de los Forqué, de Grupo 7 (2013) a Tarde para la ira (2017) pasando por Caníbal (2014), pero aún no había conseguido salir victorioso. El triunfo se lo ha reportado finalmente El reino, de Rodrigo Sorogoyen, a quien manifestó su agradecimiento “sobre todo por ser mi amigo, por ayudarme a creer en mí”.

 

   El actor malagueño se imponía así a Javier Bardem, Javier Gutiérrez y a su valedor José Coronado, cuya ayuda inestimable en el pasado no olvida: “Gracias por esa etapa en la que metiste en todas las series que pudiste. No estaría aquí si no fuera por ti. Incluso aunque la serie acabara yéndose a la mierda, tú seguiste hablando bien de mí”. Por el retrovisor de su ya imparable bólido interpretativo vio también a “todas las directoras que me dieron los papeles importantes de mi carrera”, desde Iciar Bollain a Chus Gutiérrez o Ángeles González-Sinde, abrazada en la distancia por él tras la reciente pérdida de su pareja, el editor Claudio López Lamadrid.

 

   Quizás porque levantaba la estatuilla de Egeda por ponerse en la piel del corrupto Manuel López-Vidal en El reino, compartió su logro con “los miles de políticos decentes que tenemos en este país, que se levantan cada mañana con el sueño de hacer las cosas mejor”. Tampoco faltaron en sus dedicatorias “los actores que no recibirán ningún premio” y “los periodistas que sueñan con cambiar el mundo”. Justo antes de alejarse del micrófono brindó un guiño de ternura aludiendo a su hija Martina, pues “cuando le cuente que he compartido escenario con Ana Guerra no se lo va a creer”.

 

La primera gran fiesta de la temporada

El palmarés lo completaron Roma, de Alfonso Cuarón, como mejor largometraje iberoamericano; El silencio de otros, de Robert Bahar y Almudena Carracedo, que se impuso como mejor documental, y Cerdita, de Carlota Pereda, que logró el premio a mejor cortomertaje en esta 24º edición de los Premios Forqué. 

Además del desfile de estrellas por la alfombra roja, donde se dejaron ver directores como Juan Antonio Bayona, Carlos Saura o Paula Ortiz, la música fue otra de las grandes protagonistas de la noche, con actuaciones en directo de Marta Sánchez y Carlos Baute, la canaria Ana Guerra, Blas Cantó –exmiembro de Auryn– y los concursantes de la última entrega de Operación Triunfo.

Por supuesto tampoco faltó la reivindicación sobre el escenario, mientras los presentadores recordaban que tan solo en 2018, el cine español recaudó más de 100 millones de euros gracias a más de 200 producciones que salieron adelante el pasado año. El productor y presidente de EGEDA, Enrique Cerezo, aprovechó la presencia institucional para reivindicar que el Gobierno "aborde la industria del cine como lo que es, una industria de Estado”.

Los intérpretes españoles también tuvieron gran presencia durante la velada sobre el escenario como entregadores de varios de los galardones. Entre los encargados de tal tarea se encontraban Imanol Arias, Macarena García, Belén Cuesta, Brays Efe, Miguel Ángel Muñoz o Iván Sánchez, además de alguna aparición en forma de sketch, como Fernando Tejero.

 

 

Elena Sánchez y Edu Soto, maestros de ceremonias

El director Carlos Saura, uno de los asistentes más ilustres

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