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27-01-2020


Amenábar recoger el Goya en nombre de Fernández. Foto: Miguel Córdoba

Mejor Actor de Reparto

Eduard Fernández 

Un veterano en perfecto estado de victoria

Nada convenía más a la construcción de un personaje tan volcánico como Millán Astray que la energía de la experiencia rotunda y descarnada. Y a nadie le podía atraer tanto un papel con tantas aristas como a un intérprete de la talla de Eduard Fernández (Barcelona, 1964), con muy merecida fama de compromiso férreo hacia su oficio y sus desafíos. No extraña, en consecuencia, que aquel arrollador aprendiz fogueado en las cocinas de Els Joglars o el Teatre Lliure haya admitido que incluso llegó a empatizar con el fundador de la Legión y amigo de Franco. Solo hay que ver la pasta de naturaleza descomunal con la que lo ha levantado, hasta convertirlo en uno de los recios contrafuertes de Mientras dure la guerra. Es exactamente la misma pasta que se atisbaba en Los lobos de Washington, el thriller de Mariano Barroso con el que hace ya más de 20 años logró su nominación a los Goya como actor revelación. Luego acumularía 11 candidaturas más hasta la película de Alejandro Amenábar, y dos de ellas se materializaron en estatuillas: interpretación principal por Fausto 5.0 (en 2001) y de reparto por En la ciudad (en 2003). El triplete conquistado ahora tras su magistral duelo con Karra Elejalde/Miguel de Unamuno en la Salamanca del 36 reafirma su pertenencia a ese exquisito grupo de intérpretes del que también forman parte Antonio de la Torre o Javier Gutiérrez. Sus nombres son los de genios que convierten en una abrumadora victoria artística lo que tocan.


Por Pedro Pérez Hinojos

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