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19-11-2020

“Participar en un programa o concurso de televisión no te convierte automáticamente en actor”, resume el director general de la entidad


La Audiencia da la razón a AISGE en el caso del profesor de ‘Cifras y letras’

Antonio Elegido pretendía que su participación en el programa se considerase una “actuación actoral”

 

 

La Audiencia Provincial de Madrid ha dado la razón a AISGE en el litigio que mantenía con Antonio Elegido por su participación durante diez años como experto lingüista en el programa televisivo Cifras y letras. Elegido consideraba que su presencia en el espacio era equiparable a la de un actor en una película, y así lo entendió un juzgado de primera instancia de Madrid. La sección 28 de la Audiencia, especializada en materia de propiedad intelectual, revoca ahora aquella sentencia al especificar que “aunque exista un contrato de actor, una caracterización y un guion, no crea ningún personaje sino que se interpreta y representa a sí mismo, dentro de unas coordenadas pactadas con la productora y la dirección del programa”.

 

La sentencia, con fecha del pasado 6 de noviembre, tiene el interés adicional de ser la primera que se pronuncia sobre el concepto de “interpretación actoral protegida”, recogido en la Ley de Propiedad Intelectual. El caso de Elegido permite acotar con claridad los límites de la propiedad intelectual en las apariciones televisivas. La legislación sí que protege como “actuaciones actorales” otras actividades ante la cámara como interpretar canciones o monólogos, contar chistes o desarrollar un personaje dentro de un programa televisivo, que generan los derechos correspondientes y, en consecuencia, son contabilizadas, gestionadas y liquidadas desde AISGE.

 

 

Antonio Elegido ejerció como experto en materia de lengua de Cifras y letras entre 2002 y 2012, durante los 10 años de presencia del programa en las parrillas de las televisiones autonómicas agrupadas en la Forta. Apareció, en consecuencia, en más de 5.000 emisiones y se popularizó con el apelativo de “El profesor”. En su demanda inicial –la que contó con sentencia a su favor por parte del Juzgado Mercantil número 9 de Madrid– se consideró “artista intérprete de la obra Cifras y letras” y reclamó que AISGE le liquidara los pertinentes derechos de remuneración por comunicación pública. La entidad ya argumentó entonces que sus intervenciones en el espacio no eran equiparables con una actuación, “pues ni el programa es una obra audiovisual de ficción ni su intervención aporta ninguna impronta personal, ni lo hace a través de un personaje ni reúne el resto de características propias de cualquier creación artística original”. 

 

La sentencia de la AP avala en esencia los argumentos de AISGE, al especificar que “no basta con la existencia y ejecución de un guion del programa televisivo –pues todos los programas, incluidos los informativos, se desarrollan en base a un guion–, sino que el mismo ha de ir referido a una obra de ficción o consistir en una declamación o interpretación dramática en la que el actor se ejercite como tal y no haga de sí mismo”. Este matiz significa que una aparición televisiva, para tener derecho a remuneración, debe consistir en “representar, declamar, recitar o interpretar en cualquier forma una obra”, tal y como describe el artículo 105 de la Ley de Propiedad Intelectual. Y ello implica que el profesional haga uso de “sus recursos expresivos e interpretativos de carácter personalísimos (gestos, voz, pausas, silencios) y realice una aportación personalísima que dote a la actuación artística de una impronta personal, haciéndola distinta de cualquier otra”. 

 

La Audiencia establece que no existía como tal un supuesto personaje de “experto en letras” y que no puede darse a Cifras y letras la consideración de “obra”, por más que contase con un guion, como casi cualquier espacio televisivo. “El guion”, especifica esta resolución judicial, "ha de tener suficiente grado de originalidad para ser considerado obra susceptible de interpretación, siendo necesario comprobar que su interpretación acoge un aspecto creativo visible, al que el intérprete imprima su impronta personal”.

 

 

La sentencia hila aún más fino al recordar que la “labor interpretativa protegida” lleva pareja el concepto de “exteriorización”, perceptible por el destinatario. Y en este caso no se ha producido “porque es el propio señor Elegido el que se muestra a sí mismo como un experto en letras y el que actúa como tal de forma natural, como si los diálogos realizados fueran manifestaciones propias espontáneas y no obra de un guion”. A su vez, tampoco se considera significativo a efectos jurídicos el hecho de que el nombre del demandante apareciera en los títulos de crédito del programa, “pues lo relevante es la labor material efectuada, que es lo único que puede vincular a AISGE”.

 

En el caso analizado, prosigue la argumentación, la figura de “experto en letras” de Antonio Elegido no se mostraba ante el público como un personaje de ficción sino como un perfil personal propio. “Por ello, existía una estipulación contractual específica por la que el señor Elegido se comprometía a presentar una determinada imagen personal en los medios que no fuera incompatible con el perfil indicado […]. Por regla general, un actor puede desempeñar personajes muy diversos sin que ello tenga por qué afectar al propio perfil personal”.

 

Por último, el propio Elegido argumentó que AISGE había reconocido sus derechos de comunicación pública por su aparición en otro espacio televisivo, el concurso Tírame de la lengua, y consideraba que el de Cifras y letras debía considerarse como un caso análogo. Pero es un razonamiento que desestiman los ponentes, porque “en Tírame la lengua quedaba perfectamente exteriorizada a los ojos del público destinatario a través de una caracterización histórica como [Miguel de] Cervantes. Por consiguiente, ni cabe hablar de similitud de supuestos ni de actos propios por parte de AISGE”.

 

La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid es todavía susceptible de recurso de casación y/o recurso extraordinario por infracción procesal ante la sala del Tribunal Supremo. Por su parte, el director general de AISGE, el jurista Abel Martín Villarejo, ha mostrado su satisfacción por el aval del tribunal a la justicia con que la entidad fundamenta sus repartos de derechos. “La labor de gestión de AISGE se fundamenta en dar a cada cual lo que le corresponde e impedir que de ello se beneficie quien no tiene derecho a obtener los repartos correspondientes”, recalcó. "Ahora ya queda por fin claro que participar en un programa o concurso de televisión no te convierte automáticamente en actor”.

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