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18-07-2019



¿Puede dar ‘Vergüenza’ aún más bochorno? Por supuesto 

 

La comedia de Movistar+ protagonizada por la pareja menos convencional de la televisión actual graba su tercera temporada. En los seis nuevos capítulos Javier Gutiérrez y Malena Alterio seguirán pifiándola, y esta vez parece que cuestionados no solo por los vecinos, sino por España entera

 



Javier Gutiérrez, en plena acción durante el rodaje de un capítulo de esta tercera temporada

 

NURIA DUFOUR (@nuriadufcon)

Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha (@enriquecidoncha)

Últimos días de mayo. Un equipo de unas 70 personas pone en marcha las secuencias previstas para la jornada. La grabación de la próxima temporada de Vergüenza, que se prolongará durante algo más de siete semanas, se ha trasladado al barrio madrileño de Valdezarza, donde se localizan algunos de los más de 40 espacios naturales de esta ficción que Movistar+ estrenó en noviembre de 2017. El lanzamiento inicial fue de 10 episodios, a los que justo un año después se sumarían otros seis y el capítulo extra con tintes navideños Black Santa, concebido a modo de puente entre la primera y la segunda entregas.

 

   Movistar+ cumplía así con su plan de estrenar una nueva serie propia al mes. En palabras de Domingo Corral, director de ficción de la plataforma, la directriz era buscar “proyectos muy locales, que contaran nuestra realidad y lo hicieran desde la verdad”. Uno de los creadores de Vergüenza, Juan Cavestany, quien debuta en la dirección televisiva con este proyecto, lo califica de “muy personal”. Y continúa: “Para mí el planteamiento está siendo como el de una película. Se planifica con mucha comodidad y libertad creativa. Tenemos una cadena a la que le gusta este contenido, que está a favor de él, que nos empuja a ir más allá. Es una experiencia de ensueño”. Cavestany desarrolló la serie hace una década junto a Álvaro Fernández Armero (Con el culo al aireDoctor MateoAllí abajo), el otro director y guionista. Incluso filmaron un piloto con el mismo equipo artístico. “Hacemos mucho esfuerzo por entendernos y no querer arrancarnos la cabeza, que sería lo normal cuando trabajas así de cerca con alguien”, comenta Fernández Armero. “En esta temporada cada uno se encarga de un capítulo concreto, aunque los dos conocemos lo que hace el otro”.

 


Enric Benavent

 

   Esta producción de Apache Films para Movistar+ fue el tercer estreno de ficción tras La zona Velvet Colección, y según datos de la plataforma, se convirtió en todo un acierto: hoy figura entre sus títulos más rentables y vistos. En septiembre de 2018 se publicó un ranking de las series lanzadas hasta esa fecha en función de los resultados obtenidos por el primer capítulo, y Vergüenza se situó en segunda posición con sus 1,3 millones de espectadores. Solo quedó por encima La peste.


¿Qué es Vergüenza?

Una comedia diferente. La mirada y narrativa de esta serie, dividida en capítulos de 25 minutos, no la hemos visto antes en otros títulos españoles de nuestro imaginario. “Es una vuelta de tuerca a la comedia. Ni mejor ni peor. Diferente, novedosa, llamativa”, sentencia Javier Gutiérrez, Jesús en la ficción, quien encabeza con Malena Alterio esta desconcertante historia. “Cada una de las temporadas ha ido en aumento. En esta que grabamos hay una crítica social importante”, señala Alterio. La actriz destaca también el ritmo tranquilo del rodaje. “Es una serie que se cuida mucho”, detalla, “se cubren mucho en planos y hay mayor tiempo para cada secuencia”.

 

   Vergüenza no es una comedia al uso que se recree en clichés. Sin ser una transposición de ellas, bebe de las británicas The office Extras y las estadounidenses Crub your enthusiasm Louie, que llevan al límite la sinceridad en las relaciones. Son comedias que retratan el lado ridículo de la condición humana.

 


Resu Morales

 

   A juicio de Cavestany, “es una comedia con estructura de drama que se adentra en los amores más difíciles y estropeados”. ¿De qué va esta provocativa apuesta de Movistar+, que con su humor irreverente e incómodo persigue el bochorno del espectador, que sienta vergüenza ajena? El argumento presenta a Jesús y Nuria, una pareja de treintañeros condenados a meter la para por dondequiera que vayan, hasta el punto de rayar el patetismo. Él se gana la vida como fotógrafo de bodas, bautizos y comuniones. Ella es administrativa en paro, aunque encuentra trabajo en una tienda de ortopedia. Nuria no sabe cómo aguantar a Jesús. Jesús no sabría vivir sin Nuria. 

 

   Junto a la pareja protagonista aparecen sus padres. Los de Nuria son Carlos (Miguel Rellán) y Maricarmen (Lola Casamayor). Los de Jesús se llaman Paco (Enric Benavent) y Aurora (Resu Morales). Benavent aprovecha los minutos de una pausa en la grabación para atendernos. Y define a su personaje como un tipo sin sentido del pudor, estridente e interesado. Cuando leyó los primeros guiones no terminaba de creerse que aquello pudiera rodarse y emitirse en televisión. Y aunque con la segunda tanda había experimentado de nuevo esa sensación, asegura que esta tercera es la que más le ha escandalizado. “En el buen sentido de la palabra”, matiza. “Las situaciones me han dado verdadero bochorno”. El actor alterna Vergüenza con Valeria, una nueva producción local que Netflix suma a su catálogo. “La televisión es la tabla de salvación para todos nosotros”, opina, antes de proseguir: “Con lo mal que está todo, sin este nivel de producción las cosas serían más desastrosas de lo que son”.

 

   Por su parte, Resu Morales describe a su Aurora como una señora que está siempre detrás del marido, “la típica mujer que doblegó y formó la dictadura durante 40 años, una mujer de su hogar: fiel, solícita, alérgica a las discusiones”. Con una larga trayectoria en teatro y televisión, la actriz prepara sus roles entrando profundamente en su vida, en la relación con las personas de su entorno. “Me gusta imaginar los inicios de la vida del personaje. Lo suelo escribir. Y no lo consulto, pero queda dentro de mí. Eso y los ensayos son las cosas que más me gustan de mi trabajo de creación”. Morales confiesa que tenía ganas de actuar para Cavestany y Fernández Armero porque “son muy ingeniosos. Sabía que harían una buena comedia”. Esa opinión la comparte su esposo en la ficción, que ya trabajó a las órdenes de Cavestany en el celebrado filme Gente en sitios: “Son dos directores que además confían en nuestra capacidad de improvisación”.

 

   Y la misma ilusión le hacía a Morales la compañía de Javier Gutiérrez, su hijo en la pantalla, por quien Aurora sufre lo indecible. “Me parece un gran actor. Y ahora compruebo que es un magnífico compañero. Me enriquece mucho trabajar dentro de un equipo de actores y técnicos tan buenos. Es una gozada que disfruto cada vez que vengo al rodaje”.

 


Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, codirectores de la serie


 

Una visión panorámica de la propia historia

Siempre buscamos el límite último de la bajeza, de lo incómodo, lo difícil, lo casi inverosímil, pero sin traspasarlo. Porque en cuanto lo hiciéramos, se acabaría la serie. Es un límite muy fino”, sostiene Cavestany sobre la concepción de los episodios en curso. En ellos el terreno de juego de Jesús Gutiérrez va a explosionar, va a traspasar los márgenes de lo íntimo al verse expuesto y engullido por las jaurías de hatersque alimentan las redes sociales. Ese será el punto de partida. “Teníamos un principio y un final. Lo más difícil en esta temporada era hacer la transición”.

 

   Vergüenza se reinventa totalmente y la visión sobre ella se hará enorme. Fernández Armero la califica de “panorámica”. La serie transitará por otros géneros. “El atrevimiento es convertirla en un thriller hacia el final”, adelanta. Poco más nos revelan.

 

   ¿Y habrá una cuarta entrega? “Tenemos la idea, hemos escrito cosas, pero sin tener nada cerrado con Movistar+”, apunta Fernández Armero. Cavestany añade que “esta temporada tiene un final tan absolutamente insospechado que provoca ganas de ver otra. Y hay material para continuar”.

  

 

MALENA ALTERIO

“Nuria ha tomado un peso que me encanta”

 

Desde que debutara en televisión (Hermanas, 1998), Malena Alterio ha encadenado un trabajo con otro. Por su primer largometraje, El palo(Eva Lesmes, 2000) fue candidata al Goya como actriz revelación. A las grabaciones de Vergüenzase suman las que acaba de terminar para Mediaset, la serie Señoras del (h)ampa. En algo más de dos décadas de trayectoria, cine, televisión y mucho teatro, disciplina que le alimenta el alma y le hace crecer como actriz y persona, tal como ella misma cuenta.

 

¿Hasta dónde pueden llegar Nuria y Jesús en esta tercera temporada?

- Los guionistas y creadores, que son tan listos e inteligentes, le han dado la vuelta. Se ha convertido en otra serie con la misma esencia, en la que Jesús y Nuria continúan siendo víctimas de ellos mismos. Y te preguntas por qué son así. Pues porque sí, porque lo llevan dentro, porque es un matrimonio abocado a una autoinadaptación social.  

Cuando le ofrecen el personaje de Nuria, ¿cómo se enfrenta a él? A diferencia de Javier Gutiérrez, usted no había trabajado con Cavestany ni con Fernández Armero.

- Hace 10 años habíamos hecho un piloto de esta serie y más o menos sabía el estilo de Álvaro y Juan. Javi sí había trabajado con los dos. Yo era un poco la extranjera que se metía en ese triunvirato masculino: he ido buscando mi hueco porque realmente se ha ido cocinando todo a medida que se ha ido haciendo. Sí estaba claro que había una línea en que mi personaje no podía ser tan extremo como el de Javier. Nuria soporta de una manera estoica las meteduras de pata de su marido, las aguanta porque le quiere y también porque quiere formar una familia. Todo eso sostiene la actitud insoportable del personaje de Jesús. Y trata de llevarlo con la mayor verosimilitud.

¿Y qué tal su relación con Javier Gutiérrez, con quien había coincidido en los largometrajes Días de cine Al final del camino?

- Es muy fácil trabajar con él. Es exigente porque no se conforma con cualquier cosa: va al detalle. Le ocupa y preocupa mucho su trabajo, quiere que salga bien. Tenemos mucha historia juntos. Hace muchos años hicimos un espectáculo que se llamaba El séptimo cielo y en el que Javi hacía de mi hija Paula. Yo le regañaba y le decía: “¡Paula, ven aquí!”. Y venía él con sus coletas.

Los referentes de la serie son los cómicos Larry David y Ricky Gervais. ¿A usted le dieron alguno?

- Me dieron el referente de construir una comedia no estándar, no de chistes, sino de silencios. Los silencios son muy incómodos y se trabajan mucho. Cuando termina la escena, en lugar de irse, la cámara sigue grabando y tú te quedas sufriendo la cara de perplejidad del que está viviendo la situación. Creo que esto, a ojos del espectador, lo hace más violento. 

¿Cómo vive usted particularmente esos momentos?

- Se generan situaciones incómodas. Pero para mí, que trato de creerme todo lo que hago en la medida de lo posible, es una incomodidad gustosa. Es raro, pero es así.

Nuria le ha dado galardones (el Feroz, el Fotogramas de Plata) y candidaturas (Unión de Actores) importantes. ¿Qué está suponiendo este personaje en su carrera?

- Uno continúa en lo anterior hasta que no hace algo que empieza a tener repercusión. Sé que el personaje de Belén [Aquí no hay quien viva] estará siempre presente, pero Nuria ha tomado un peso que me encanta porque la serie está gustando e interesa.


 

JAVIER GUTIÉRREZ

“En ‘Vergüenza’ todo es muy novedoso”

 

Habitual en la cartelera teatral (con una treintena de producciones), cinematográfica y televisiva, Javier Gutiérrez atesora créditos y distinciones. Entre sus éxitos más recientes está la película Campeones, donde su papel del entrenador Marco Montes recibió el aplauso unánime de público y crítica. Vergüenza supone su tercer trabajo protagónico en una serie. Recordado es aquel Satur de Águila Roja y se espera el regreso a la cadena pública de Estoy vivo.

¿A qué nivel de ridículo llegará la pareja protagonista en esta tercera tanda?

- La tercera tenía que rizar el rizo, viniendo de donde venimos y con las expectativas que había generado la segunda. Es una temporada muy sorprendente, deliciosa y vergonzosa.

Sin que nos revele demasiado, se ha escuchado que España y Jesús tendrán su aquel en los nuevos capítulos.

- No puedo desvelar nada. Pero en el primer capítulo ocurre algo que empañará toda la temporada para Jesús y su entorno familiar y social.

Ha dicho que teme no estar a la altura en cada nuevo proyecto, no entender qué quiere el director, cómo meter mano al personaje. Sobre todo, si es cómico. Aunque ha terminado 17 capítulos, ¿cómo se ha amoldado a Jesús Gutiérrez?

- Aterrizar en un proyecto nuevo cuesta mucho. Después de dos temporadas, a uno el traje le encaja mejor. Pero sí es cierto que los guiones son nuevos, las tramas son nuevas… así que uno intenta estar a la altura y por eso sigo estando inquieto. Y a veces, dubitativo. Considero que es algo bueno porque hace que no te relajes, que no creas que dominas el personaje. Pienso incluso que está bien que el personaje te domine a ti y te genere preguntas, conflictos…

En el lanzamiento de la serie afirmó que, por primera vez, no se reconocía.

-Creo que es lo más extremo que he hecho. Muchas veces no eres consciente de lo que proyectas. Por eso yo, como espectador, no me reconozco porque me olvido de que Javier está ahí interpretando un personaje. Me zambullo en la historia y me abduce lo que está pasando.

¿Qué está significando para usted participar en esta serie?

Cuanto más rocambolesca sea la situación, más gozosa es para mí, pues me pongo en el pellejo del espectador. Esta serie no es complaciente, no busca los likes. Su título, que podría ser Bochorno, le hace honor porque buscamos eso, que el espectador se levante del sofá, brinque, se mueva y aparte la vista del televisor, que incluso lo apague y vuelva a encenderlo cuando se recupere de la escena que ha visto.

¿Cómo percibe como actor este boom de plataformas y producciones televisivas?

- Es un momento maravilloso para todos los que vivimos de esto. El espectador tiene ya un paladar más elevado y tenemos que estar a la altura de otras series que vienen de fuera. Porque ahora no se comparan los presupuestos, se compara la calidad de los proyectos. Otra cosa es lo que pase con el cine. 

 


La pareja protagonista junto a Yusuf, su hijo etíope en la ficción
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