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#VozEnOn


 

 El eternauta

   

MIGUEL ÁNGEL OESTE

     

           

Ilustración: Luis Frutos

 

Uno. El apagón de hace un par de semanas nos mostró la fragilidad del mundo en el que nos encontramos, al tiempo que nos enseñó que lo viejo funciona cuando nos enfrentamos a lo desconocido en un mundo claramente dependiente. Esto mismo es una de las primeras cosas de las que se dan cuenta los protagonistas de El eternauta cuando hay un apagón y empieza a caer una nieve tóxica. La estética y la atmósfera de la serie conectan con este mundo impreciso para recalcar que nunca se está a salvo.

 

Dos. La serie de Netflix es una adaptación de Bruno Stagnaro de las historietas escritas por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López entre 1957 y 1959. Una historia que combina realismo y ciencia ficción en una Argentina desolada, con una fuerza expresiva inaudita que se ha convertido en un tebeo de gran calado literario y, sobre todo, humano. Ya antes Lucrecia Martel y Adolfo Aristarain habían intentado sin suerte llevar a cabo la adaptación. Ha sido el director de la estupenda Pizza, birra, faso (1997) quien ha logrado hacerla de una forma efectiva que nos interpela con la misma fuerza del original: el dibujo poderoso de Solano López y el guion de Oesterheld, que se caracterizan por su humanismo y rebeldía, hasta convertirse en un foco de la historieta mundial.

 

Tres. Bruno Stagnaro traslada hábilmente la historia a la actualidad sin perder la esencia del cómic en ningún momento; incluso la hace más potente por todo lo que resuena del mundo. Porque lo que hace es captar la realidad argentina para reflejar los dilemas morales y la problemática universal a los que nos enfrentamos tanto como individuos como en comunidad. Aunque es una serie postapocalíptica donde el ser humano se enfrenta a una invasión alienígena, el ritmo y el tono de la serie son otros, más pausados, más profundos, en un retrato de este mundo lleno de matices, de grises, con personajes contradictorios ante una situación que se va revelando paulatinamente. El temor va creciendo poco a poco para generar una inquietud profunda que se adecua al modo de representación y un lenguaje en el que uno puede percibir ecos literarios a Lovecraft u otros cinematográficos, desde La invasión de los ladrones de cuerpos a otros títulos modélicos del cine.

 

Cuatro. El eternauta nos alerta sobre la fragilidad del mundo y lo insignificantes que somos, sobre el desconcierto reinante al que nos enfrentamos como seres humanos. Una historia profundamente humanista que navega a través de una narración eficaz en el modo de abordar la acción y los dilemas morales que expone.

 

Cinco. El elenco de actores y actrices es soberbio. Destacan Ricardo Darín (que da vida al protagonista, Juan Salvó) y César Troncoso (su mejor amigo, Tano Favalli), aunque el conjunto consigue transmitir el naturalismo y el miedo en el que todos se van adentrando a medida que avanza la historia. Porque el miedo, ese terror tanto de la historieta como de la serie, acierta en la conjunción entre lo familiar y lo espeluznante, entre el miedo a lo desconocido y a la propia humanidad, y la desolación a la que se enfrentan en un mundo que se rompe, que está fracturado ante nuestros ojos día a día, sin necesidad de invasiones extraterrestres ni simbolismos ficticios.

           

           

          

                            
                        

                  
                  

Licenciado en Historia y Comunicación, Miguel Ángel Oeste (Málaga, 1972) ha reeditado recientemente en versión revisada Perro negro (antes, Far Leys, 2014), en torno a la figura del malogrado genio del folk británico Nick Drake. Es autor de las novelas Bobby Logan (Zut, 2011),  Arena (Tusquets Editores, 2020), que obtuvo el Premio Memorial Silverio Cañada en 2021, y Vengo de ese miedo (Tusquets Editores, 2022, premio Finestres de narrativa en 2023). También le asiste experiencia en el ámbito de la literatura infantil y juvenil con los títulos Carlota quiere leer (Anaya, 2020) y Sofía, la hormiga sin antenas   (Anaya, 2022). Forma parte del Comité de Dirección de cine del  Festival  de Málaga y es director de la Semana de Cine de Melilla.                        

       

       
       

       

       

           

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