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Ellas en la ciudad
MIGUEL ÁNGEL OESTE
Uno. A la arquitecta y urbanista Reyes Gallegos le encargaron un análisis sobre los barrios periféricos construidos en Sevilla en los años setenta del siglo pasado. En otro momento, como ella afirma en la película, habría elaborado el artículo en su estudio, pero estaba en un momento de crisis con su oficio y decidió ir a los barrios, conocerlos en primera persona, vivirlos y sentir el tiempo y las emociones que transitan esas zonas.
Dos. Lo que comenzó como un estudio por parte de Reyes Gallegos, tomando fotografías y conociendo a las personas que viven los barrios de San Diego, por ejemplo, se convirtió en un documental, Ellas en la ciudad, que recupera la verdadera memoria de la ciudad y de lo que somos. En paralelo a la recuperación de la memoria de los espacios, la directora, que también escribe el guion junto al guionista Rafa Cobos, se percata de que son las mujeres quienes viven y respiran los barrios, quienes conducen el aire y el movimiento de otra manera. De ahí, que el documental no solo recupere el pasado, sino que nos enfrente con el presente de esta época en la que nos hemos dejado robar el tiempo.
Tres. La ciudad era y es de las mujeres. Pero esos barrios se diseñaron para el coche y ellas no tenían ni carnet ni oportunidad de tener vehículo, por lo que quedaron aisladas, ya que el transporte público tampoco ofrecía demasiadas opciones. Hasta que se reinventaron. Si una cosa muestra la película de Reyes Gallegos es la capacidad de resistencia y la entrega para no perder sus espacios y lo que son. “Las mujeres se crecieron aquí”, dice una de las protagonistas. Con todo en contra, ellas caminaron frente a cualquier adversidad y las desigualdades que encontraron.
Cuatro. Ellas en la ciudad se bifurca desde la óptica personal de las mujeres a las que sigue la directora, y también desde lo colectivo en función de esas dinámicas urbanas a las que asistimos para comprender qué estamos haciendo y construyendo. Narrada en primera persona por la propia cineasta, la película nos interroga como si nos colocaran en la mano una linterna con la que iluminar los espacios que dejan de ser de las personas y, por tanto, pierden su humanismo, para desempeñar un papel especular carente de identidad. “La fuerza que les movía surgía de la unión y de la necesidad de salir del aislamiento”, comenta en un momento del documental Reyes Gallegos, como si colocara a la sociedad un espejo ante los problemas de la gentrificación contemporánea.
Cinco. La emoción de Ellas en la ciudad no solo se transmite de los testimonios de las mujeres que retrata, también de una puesta en escena poco intervencionista y de una recuperación de archivos que articula la tensión entre pasado y presente, pero a la vez no pierde nunca la visión de la diversidad del lenguaje desde un punto de vista íntimo (corriente mayoritaria del documental contemporáneo) y el equilibrio necesario entre el posicionamiento, social, económico, político, de género, en relación al compromiso con los espacios urbanos y su historia.
Seis. Hay muchas imágenes y escenas en la película que se puede ver en Movistar Plus+ que nos alertan de la mayor invasión a la que asistimos de un modo invisible. La ciudad, el barrio, la vivienda donde se vive determina gran parte de nuestro estado de ánimo, es decir, de nuestro tiempo y nuestra manera de relacionarnos y hablarnos como personas y como sociedad. Estas mujeres nos enseñan el camino para no dejarnos robar lo único a lo que podemos acceder a fin de recuperar nuestro tiempo y nuestra humanidad. ¿Qué hay más importante?
Licenciado en Historia y Comunicación, Miguel Ángel Oeste (Málaga, 1972) ha reeditado recientemente en versión revisada Perro negro (antes, Far Leys, 2014), en torno a la figura del malogrado genio del folk británico Nick Drake. Es autor de las novelas Bobby Logan (Zut, 2011), Arena (Tusquets Editores, 2020), que obtuvo el Premio Memorial Silverio Cañada en 2021, y Vengo de ese miedo (Tusquets Editores, 2022, premio Finestres de narrativa en 2023). También le asiste experiencia en el ámbito de la literatura infantil y juvenil con los títulos Carlota quiere leer (Anaya, 2020) y Sofía, la hormiga sin antenas (Anaya, 2022). Forma parte del Comité de Dirección de cine del Festival de Málaga y es director de la Semana de Cine de Melilla.