#VozenOn / Cuarta temporada
Explorar series
MIGUEL ÁNGEL OESTE
Uno. Sin duda alguna, las series de televisión han aprovechado las ventajas del avance tecnológico para encontrar espectadores y un debate social mayor incluso que el cine en muchas ocasiones. El éxito de los seriales ha hecho que la producción aumente de un modo exponencial. Sin embargo, no sé si en la actualidad su calidad es superior a la de hace unos años, en los que uno podía encontrarse series tan diferentes, pero de indudable alcance estético, como La peste, Mira lo que has hecho, Arde Madrid, Gigantes, Crematorio, Los Soprano, The Wire, Twin Peaks y un largo etcétera. Tengo la sensación de que vivimos un momento de euforia respecto a este formato que a veces exagera sus virtudes. Lo digo porque este año he visto muchas series, pero aún ninguna con la contundencia de Celeste, Querer o Los años nuevos, las tres del año pasado.
Dos. Más allá de los cambios, los avances de la tecnología y la transformación de los paradigmas, tal vez el salto cualitativo de las series tiene que ver con la asimilación de unas estrategias narrativas y de un perfil de personajes que el cine lleva desarrollando desde los años cuarenta del siglo XX, pero que la televisión no siempre ha aceptado. En las series citadas, todas destacadas y que seguirán más allá del desgaste del tiempo, esto se da porque la industria televisiva ha enterrado los tabúes que encorsetaban el formato para conseguir la máxima audiencia. Y también por la búsqueda de una exigencia que hoy en día está revirtiendo hacia una facilidad y la imitación de éxitos que no siempre lo son.
Tres. Si el año pasado nos encontramos con series (Celeste, Querer o Los años nuevos) en las que se abordaban temas adultos, mostrándolos de manera cruda, mediante una estética y una narrativa orgánica, a lo largo de 2025 aún echo de menos como espectador un título con una estructura narrativa que se atreva a doblegar los patrones decimonónicos, rompiendo la cronología de la acción, desarrollando una narrativa más elíptica, violentando la empatía del espectador con los personajes. Claro, no he visto todas, pero entre las visionadas me sigo quedando con Furia, la serie de Félix Sabroso, que presenta personajes alejados del diseño arquetípico, personajes complejos y contradictorios, que en muchos casos se han envilecido, sostenidos por actrices superlativas como Candela Peña, Pilar Castro o Carmen Machi.
Cuatro. Otra serie que también propone temas complejos a través de intérpretes con personalidad es La suerte: una serie de casualidades, creada por Paco Plaza y Pablo Guerrero. Una propuesta en la que un joven conduce el taxi de su padre mientras se prepara para las oposiciones, y el azar hará que se encuentre con un gran torero en horas bajas. El torero lo interpreta con fuerza Óscar Jaenada; el joven opositor, Ricardo Gómez, mantiene un duelo de personalidades y extrañeza que sirve para retratar esta España contradictoria que atesoramos. Tanto Furia como La suerte: una serie de casualidades cuentan con actrices y actores que derrochan una energía y un ritmo que se desplaza por las mismas secuencias.
Cinco. Todavía me quedan un tropel de series por ver. Y eso siempre resulta estimulante. Una forma de descubrir algo que nos conmueva o que nos impacte emocionalmente. Series tan distintas como El centro, Sin gluten, Animal, Dime tu nombre, Nails, Zoomers y otras muchas. Veterinarios, cocineros, mujeres que buscan liberarse, jóvenes tratando de encontrarse en una sociedad vertiginosa o espías en instituciones cuestionadas. Series que son como trampolines para hacernos pasar un buen rato o interrogarnos sobre el mundo. Series para todos los públicos, a las que pido que continúen explorando estrategias narrativas y el perfil de los personajes.
Licenciado en Historia y Comunicación, Miguel Ángel Oeste (Málaga, 1972) ejerce como columnista semanal todos los miércoles en aisge.es desde septiembre de 2022. Es autor de las novelas Bobby Logan (Zut, 2011), Arena (Tusquets Editores, 2020), que obtuvo el Premio Memorial Silverio Cañada en 2021, y Vengo de ese miedo (Tusquets Editores, 2022, premio Finestres de narrativa en 2023). Su obra más reciente, Perro negro (2024), es la versión revisada de Far Leys (2014), la novela que escribió en torno a la figura del malogrado genio del folk británico Nick Drake. En la literatura infantil y juvenil ha incursionado con Carlota quiere leer (Anaya, 2020) y Sofía, la hormiga sin antenas (Anaya, 2022). Forma parte del Comité de Dirección de cine del Festival de Málaga y es director de la Semana de Cine de Melilla